Vivir no es sólo existir

Hola todos, gracias por leerme y así acompañarme en este viaje. Cuando me fui por primera vez lo pensé como un 'voy y vuelvo'. Algo finito, aunque largo. Hoy veo que estoy viviendo esto y después estaré viviendo otra cosa. Viajo para conocer lugares, costumbres, horarios, comidas, ritmos, gente, calles, Dojos, maestros, compañeros, trenes, redes de metros, culturas.
Hoy el objetivo del viaje, si bien tengo un plan sobre el que improviso, es viajar. Si es posible trabajar en distintas ciudades para, 1) financiar el viaje y 2) entrar bien en el ritmo local, no ser sólo un turista más.
Este texto lo voy a expandir en la entrada 'Inicios y Motivaciones'
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martes, 20 de octubre de 2015

049-Zelenograd 13~14/oct - Una despedida accidentada



Zelenograd 13/10 – martes – Problemas

Nos levantamos a las 7 y desayunamos juntos a las 7:30. Oxana tenía que ir al dentista y lo alcanzó a Daniil a la facultad. Nos despedimos en la puerta del departamento. Nos volveremos a ver.
El plan es que Oxana vuelve a las 12 y me lleva al aeropuerto, ya que luego sigue por el mismo camino y va a lo de su hijo mayor.
Ya desayunado y solo, con varias horas por delante, empecé viendo algunos episodios del anime que tenía empezado. Vi muchos, en un momento me llamó Sergey para avisarme que a Oxana se le había complicado en el dentista y no iba poder llevarme. Me reservó un taxi para la 1pm. Daniil volvió a las 12:40 y su madre en seguida después. Le di el regalo que le compré en San Petersburgo, estaba agradecida. Me volví a despedir de Daniil y fui a Sheremetyevo y me puse a buscar mi vuelo en la pantalla. Siempre busco la aerolínea y la hora, después el destino y el número. Air France 15:35, ok, destino Dublin, no ok. Raro, lo revisé varias veces, pero no lo encontré. Abrí el mail con la reserva y corroboré el número de vuelo, tampoco estaba por ningún lado. Volví a repasar la reserva, resulta que me quedé con la idea del vuelo de Helsinki a Riga que era a las 15:35, por eso llegué a las 13:30, pero este vuelo a París era a las 11:45. Para cuando llegué, mi avión estaba sobrevolando Alemania, lo había perdido. Me dio una parálisis mental disparada por la culpa, el sentimiento de ser un idiota, y la desesperación por conseguir un vuelo rápido, todavía pensaba llegar a Paris antes de la conexión para Dublín. No sabía para dónde ir.
Me calmé, respiré, y dejé de lado momentáneamente la culpa y la idiotez y caminé con mi equipaje a escritorio de informes. El próximo vuelo a Paris sale por Aeroflot a las 16:45. Se descartó la idea de llegar a la conexión.

En la boletería de Aeroflot me ofrecieron un vuelo a Dublín con conexión en Paris para mañana a las 9am por 570 dólares. Era el más barato. Pregunté por la boletería de Air France, estaba en otra terminal. Mientras caminaba a ella, este aeropuerto es chico, busqué vuelos baratos por E-Dreams, la empresa que usé siempre para volar por Europa. Encontré uno que salía hoy a las 18:45, con una espera de 9 horas en Paris llegando mañana al mediodía por 300 dólares. Lo quise reservar pero la página me negó el pago con tarjeta 3 veces. Quise comprar el mismo vuelo en la boletería, me lo querían cobrar 900 dólares. Volví a insistir con Internet, me lo siguió negando hasta que se le ocurrió decirme por qué. No me dejaba pagar con la misma tarjeta un vuelo para el mismo pasajero con los mismos destinos el mismo día. Le escribí a mi papá a ver si él podía comprarlo por mí, o que me pase datos de otra tarjeta. Hicimos lo segundo. El tiempo se me acortaba, cada minuto estaba más cerca de perder la reserva del vuelo. Finalmente puse los datos de la segunda tarjeta en el vuelo de 300 dólares, le di al Enter y se desconectó el Wifi, esta conexión hay que reiniciarla cada 20 minutos. Lo hice, volví a buscar y mi paquete ya no estaba disponible, el más barato era de 500 dólares. Busqué para mañana y pude reservar uno para llegar en el día por 340 dólares. Me pasó lo mismo que la última vez, me llegó un mail de confirmación de reserva con una notificación de que el pago está pendiente, y que no vaya al aeropuerto hasta recibir la segunda confirmación. Pregunté en la oficina, pero no saben cómo funciona la reserva por Internet. Me ofreció pagar ahí el valor acordado, los 340 dólares, pero ni ella ni yo sabíamos si se duplicaría el pago o no. Decidí esperar otro mail almorzando. No llegó, quise llamar a atención al cliente pero es un 0800 y no puedo llamar a esos desde Skype. Mandé la consulta por escrito en la página y me notificaron que me responderían en breve. El vuelo es mañana! No puedo esperar tanto. Intenté hacer el check-in online y me dejó sin problemas. Corroboré en la oficina las tarjetas de embarque digitales que me mandaron, pero me dijo que pregunte en la cola para despachar la valija. Pregunté y me dijo que estaba todo bien, imprimí el billete e intenté despachar el equipaje. Parecía que se lo llevaban nomás, pero cuando ya estaba en la cinta se dieron cuenta que todavía no se podía y me hicieron ir a buscarla y sacarla. El vuelo es a las 6am y no puedo despachar hasta las 2am.

Hotel Midland
Volví a respirar tranquilo, dejé de estar agitado y se me había pasado un poco la brinca. Aunque de a ratitos me acordaba y me torturaba. Le dije a mi papá que ya estaba todo solucionado, todo menos un detalle. Eran las 4pm y faltaban 14 horas para el vuelo. Me mandó el link de un hotel cerca del aeropuerto que me cobraba barato. Busqué más y había un hotel cápsula dentro del edificio que me cobraba 2800 rublos las 4 horas de sueño. Mi plan era quedarme despierto viendo series y escribiendo pegado a un enchufe en una de las salas de espera, cuando me hubiera caído de sueño ir a la cápsula 4 horas, y terminar en el VIP lo antes posible. Al final reservé una noche en el hotel desde Booking.com y salí del aeropuerto. Me llevaba un micro, pero me perdí buscando la parada, el taxi me quería cobrar 1000 rublos, me puse alerta a los carteles de los minibuses y apareció uno con un letrero grande que decía Midland. Ese es mi hotel! Lo paré y le pregunté el precio. Es el shuttle gratuito. Ja! Fui gratis. El hotel no es de lujo, pero el personal es muy amable. Pagué 850 rublos por la noche, una habitación con cama doble, wifi y desayuno incluido. El voucher para eso indicaba que empezaba a las 7am, le dije a la recepcionista que no lo iba a poder usar y me dijo que me lo llevarían a la recepción a las 3am. Qué buna onda!
La habitación estaba buena, el baño no es en suit, sino que es compartido con el piso, estaba en el segundo y no había escaleras. No me importó. Entré en la habitación, me saqué las zapatillas y los pantalones, me senté en la cama, me tapé y volví a poner el anime. Esta noche terminé de ver Sword Art Online II. Me gustó, dejaron un pie para la tercera. A ver cuándo sale. Quise retomar otro que tenía empezado, pero me dormí.



Zelenograd 14/10 – miércoles – La fuente de oro

Arriba a las 2:45. En la recepción me dieron una bolsita con un croissant con jamón y queso y un huevo duro. Me los comí en el shuttle camino al aeropuerto. Una vez dentro despaché la valija, crucé migraciones, ubiqué mi puerta y entré al VIP. Me comí todo mientras escribí un poco, chatee con gente e hice un Skype con papá.
Comidita del VIP
Se hicieron las 5:45 y fui a embarcar. Sin problemas entramos al avión y despegamos. Un vuelo de tres horas, los anuncios estaban en ruso, francés e inglés. Nos dieron de comer. Estuvo rico. En Paris tenía 50 minutos entre el aterrizaje y el despegue, así que estudié bien el pasaje para llegar sin retrasos a mi puerta. Aterrizamos y me apuré a leer las pantallas. Puerta K22, estábamos en la terminal 2E. Seguí los carteles que me guiaron a un tren. Este aeropuerto es enorme. La cola de migraciones de las puertas K era larga, incluso para los Europeos que pasamos rápido. Seguí y la de aduana era peor. Le pregunté a la acomodadora si llegaría a mi vuelo, esta vez es responsabilidad de ellos si llego tarde. Me hizo pasar rápido, corrí a mi puerta y no había cola, pero sí una empleada, me ilusioné, pero me dijo que el abordaje es con micro, no manga, y que este ya se había ido y que no había nada que hacer. Me mandó al escritorio de atención al cliente. La cola era corta pero lenta. Esperé unos 30 minutos. La desesperación me crecía de a poco. A ese ritmo iba a perder más vuelos a Dublín. Finalmente me pusieron en uno a las 12:55, tenía dos horas hasta el abordaje.
Con el trajín transpiré bastante y la chomba apestaba. Me la cambié en el baño y me puse a buscar un bar para gastar el voucher de comida de 8 euros que me habían dado. Me costó encontrar uno, en esa zona había principalmente negocios de ropa de marca. Encontré uno, saqué una porción de torta de almendra y naranja y pedí un café latte. En ese ratito reservé otro autobús a Limerick desde el aeropuerto de Dublín y le escribí a Gerry para avisarle que llegaría a las 6 de la tarde.
Gasté el tiempo que me quedaba conectado al wifi y escribiendo enchufado en una silla. Se hizo la hora y abordamos. El vuelo fue corto, poco más de una hora. Como había poca gente me mandaron al fondo donde había tres asientos libres. Me dediqué a escribir y a comer, sí, nos volvieron a alimentar. Air France no es una aerolínea de bajo costo, tienen lujos en los vuelos; a pesar de eso salió barato.

Y así se acaba mi aventura rusa. Nos vemos en Irlanda!

lunes, 19 de octubre de 2015

048-Zelenograd 11~12/oct - Hay que saber comprar



Zelenograd 11/10 – domingo – De compras

Eran las 10:30am y estaba en Moscú y sin planes. Apunté a un shopping y busqué donde comprar mi ropa de invierno, no me convencían las casas de marca, la mayoría eran de estilo, ropa linda, vistosa y cara. Encontré una deportiva, esta es la mía. De todo había, en sector de eki compré la ropa térmica, la campera y un cuello, en la de running los guantes, en la de montañismo los borsegos y las medias, y en la caja una barrita de cereal. Me cambié el calzado, y me saqué el buzo y la campera de cuero para reemplazarlos por la campera nueva. Salí a la calle y, salvo por el viento que entraba por debajo no sentía frío, funciona. Pero ya me estaba arrepintiendo por no haber llevado la otra, que era más cara, pero aguantaba más frío y tenía para cubrirse del chicflete, elegí la barata. También me empecé a arrepentir de no haber llevado los guantes de la sección de ski, ya que los de running dejan pasar algo de frío, y si lo sentía en octubre, en diciembre va a ser casi como no tenerlos. No hice más paseos, si bien el día estaba lindo, yo estaba cargado con una bolsa grande. Volví directo a Zelenograd. A Oxana le gustó mi compra, eso me animó, pero era cuestión de volver a salir para recordarlo. Pasamos una tarde tranquila con nuestra rutina. Daniil en la compu y con los libros de física y biología y yo con el diario y anime. Llegó Sergey de España. Charlamos un poco de su viaje pero más que nada del mío. El viaja tanto que no le entusiasma moverse. Mañana va a Moscú en auto y me lleva. Mi último día de paseo.
Nos acostamos a la una de la mañana.


Zelenograd 12/10 – lunes – Dolor de pies

Universidad Estatal de Rusia
Daniil está sintiendo el rigor universitario. Se está encontrando con temas que no entiende y con exámenes que no puede aprobar tan fácil. Siempre fue excelso en todo lo que se propuso, ahora encontró un reto. Salimos los 3 juntos en el auto, lo dejamos a Daniil en la facultad y nos dirigimos a Moscú. En el camino me di cuenta que no tenía con migo el ticket de la casa deportiva para cambiar la ropa, no tenía muchas expectativas de lograrlo, pero lo quería intentar. También estaba pensando en ese par de zapatillas negras más cómodas que los borsegos, aunque menos impermeables, que no compré ayer. Sergey me dejó en un metro. De ahí fui a la Universidad estatal de Rusia que prometía un gran edificio, y lo era. La vista desde el parque en frente es imponente, como ya me están acostumbrando estos rusos con sus edificaciones y monumentos. Quise entrar, pero no está abierta al público turista. 

The Moscow City
Volví al metro y fui a mi otro destino, The Moscow City Business Centre, donde están los 3 edificios más altos de Europa y 4 más dentro de los primeros 10. Quise subir pero sólo se puede en uno de ellos y a partir de las 6 de la tarde, hoy tenía la última clase con Mihail, así que lo tuve que dejar pasar. Di por terminado el turismo y me decidí por encontrar una casa de deportes para comprar zapatillas, los borsegos me estaban matando. Pasaron de incómodos a dolorosos. Busqué con el gps del I-phone un shopping, me mandó a una calle con varios locales de marca, no me servía busqué por tiendas de deporte, me mandó a unas direcciones raras, cuando llegué parecían edificios de departamentos baratos. El número y la calle coincidían, pero no había ninguna señal de comercio. Busqué por centro comercial, me indicó los más cercanos de vuelta en The Moscow City. Volví, a cada paso dolían más los pies, a tal punto que tensaba la cara del dolor. Los focos eran las puntas de los dedos y la parte alta del empeine. También sentía como se empezaba a modificar mi pisada y eso afectaba a mis tobillos y rodillas. Cuando finalmente entré al centro comercial me sentí feliz, empecé a imaginarme el alivio de sacarme la tortura y calzarme zapatillas deportivas o de trecking. Encontré una casa Adidas, una New Balance, una Reebook, pero no una deportiva general, los precios de estas eran muy altos. Busqué en el mapa de tiendas y pregunté en informes, no hay de las que busco en ese shopping. Entré a un café, pedí un capuchino y me senté en el fondo para sacarme esas cosas por un rato. Con el wifi busqué más tiendas. Había dos prometedoras más o menos cerca, Alpindustria y Dekatlon. La segunda estaba muy lejos y no me quedaba tiempo para ir, comprar y volver antes de las 7. Fui a la primera, el dolor y la incomodidad, sumados a la modificación para peor de la pisada ya me hacían cojear. Me tomó casi media hora llegar para encontrar un galpón cerrado sin número. Asumí que el gps me mandó a un almacén distribuidor o algo parecido. No había tiempo para seguir. Fui al metro y me bajé donde recordaba que estaba la estación, me equivoqué y bajé en la que ayer a la mañana llegué de San Petersburgo. No encontraba por ningún lado las máquinas para los boletos. Le pregunté a un taxi cuánto hasta Zelenograd, me dijo 3.000 rublos, no señor, eso es mucho, pero por 500 me llevó a Leningradsky, esa sí a la que tenía que ir. En el camino revisé el gps a ver por dónde iba y resulta que estaba a una parada de metro, que me costaba 100 rublos y no sufría el tránsito. Corrí a la boletería y compré el express. Llegué en buen tiempo, pero el tren estaba programado para salir a las 7:45. Ni bien me senté me saqué los borsegos asesinos y me masajee los pies. Viajé descalzo. El tren me dejó en Kryukobo a las 8:10. Con el dolor y la cojera tardé 20 minutos en llegar a lo de Daniil. El pibe estaba reventándose la cabeza con un problema de química. Cené con Sergey y me fui al Dojo. No a entrenar, era muy tarde, pero a despedirme de Mihail y a darle un regalo. Le di el té inglés que había comprado para Hiroaki. Ya le conseguiré otra cosa. Muy agradecidos ambos, nos sacamos una foto y me invitó a festejar los 70 años de Igarashi en el mismo día de su cumpleaños, el 23 de marzo, aquí mismo, en Zelenograd. Es una oferta muy tentadora. Voy  hacer lo posible por estar. El traductor y yo cruzamos algunas palabras y me fui. Esta vez en micro, los chicos seguían practicando después de la clase. No sé si la exhibición de mayo o un examen.
Mihail Sensei, yo

Daniil se había cambiado a modo jugador. Esta fue nuestra última noche, charlamos un poco más de lo normal y nos acostamos a las 12.

domingo, 18 de octubre de 2015

047-Zelenograd 09~10/oct - Una ciudad fantástica




Zelenograd 09/10 – viernes – Aikido y tren

Un día tranquilo. Daniil se fue temprano y poco después también Oxana, Sergey no volvió de España aún. Me quedé adentro hasta las tres escribiendo y viendo animé. Después preparé la mochila para el Dojo para esta noche y salí caminando a la estación de trenes para familiarizarme del todo con el camino, comprar el boleto a Moscú y averiguar los horarios. Hacía mucho frío y había empezado a nevar. Al lado de la boletería está el cuadro de horarios y destinos, no lo entendí, pero me contenté asumiendo que salen seguido. Escribí en un papel lo que quería comprar y se lo mostré a la vendedora. Le pagué y me fui. Entré al shopping de en frente a buscar ropa de invierno. No encontré lo que buscaba, pero sí un termo bueno y más compacto que el que dejé en Londres. Ya tengo mate para Irlanda! Volví a mi distrito y entré al complejo comercial ATAK. Esta frente a mi calle. Tampoco había ropa. En el departamento estaba Oxana. Entré en la pieza y me puse a investigar cosas para hacer en San Petersburgo. Volvió Daniil, se puso a estudiar y hacer deberes mientras se tomaba un té, jugaba en al MGSV y charlaba con migo. Se hicieron las 7:30 y me fui al Dojo.

La vereda del departamento
[Clase Mihail Sensei, Jo: Llegué con tiempo de sobra. Mihail Sensei y Evgeniy se estaban cambiando cuando la clase estaba por empezar. Saludaron sin sus hakamas y el taiso lo dirigió Natalia. Se terminaron de vestir y nos pusimos en parejas, yo con Evgeniy, empezamos con el 1er y 2do jo no awase, seguimos con el 1er y 2do kumijo. Les dedicamos un buen rato a los cuatro katas. Me corrigió no levantar la mano que pivotea cuando hago shodan gaeshi. Ese fue el punto más clave para mí. También, en el segundo kumijo, la parte de uketachi, bajar flexionando las rodillas al momento de hacer el primer desvío del shodan gaeshi y mantener esa altura al girar y entrar gedan uchi.]

Camino al Dojo desde la parada
Terminada la clase me doblaron la hakama y Evgeniy me llevó al departamento. Sin tiempo que perder colgué el keikogi, preparé la mochila chica y volví a salir. Caminé hasta la estación de trenes como esta tarde y me tomé el express a Moscú. Bajé en la estación Leningradsky, entré al metro y llegué a Kursky. Hice tiempo durante una hora. Ya casi cuando apareció el andén de mi tren en el letrero electrónico se me puso a hablar un chico que vio my pin, todavía tengo puesto en el buzo el pin de Shinwakai Aikido. Me dijo que no entrena pero que le gusta mucho el Aikido, él es bailarín de folclore ruso. Me recomendó un lugar para ir a ver danza mañana. Anden 7, abordamos en 25 minutos. Esperé en la puerta del lado de adentro como la mayoría, nadie quería estar parado al fresco gratis. Entramos al tren, mi vagón era el 5 y el asiento el 25. La reserva decía “asiento reservado”, el inmediato superior a “sentado”, el asiento reservado era una cama. El vagón completo es como una habitación de hostel comprimida con 40 camas, dos baños y un mini café y tienda de regalos al frente. La boletera se quedó con mi boleto y yo me tiré en el colchón, que me había tocado arriba. Me quedé dormido a las 2 am.


Zelenograd 10/10 – sábado – San Petersburgo

A las 7 am el sol ya iluminaba el tren, la mayoría se había despertado y estaban desayunando en las mesitas. El vagón no tiene divisiones, así que para ir del baño al café pasaba por todas las camas. Algunos tenían tazas propias, otros unas muy bonitas de vidrio con base de metal. Varios llevaban su comida, otros sólo tomaban té o café del tren. Yo pedí un café y lo apoyé sobre la mesita común. Cada sector, si bien no está dividió por paredes o puertas es notable, consta de 6 camas, 3 cuchetas, una contra la ventana derecha y dos perpendiculares a esta contra la ventana izquierda, entre las 4 hay una mesita, las tres camas de abajo se pliegan y se hacen asientos, la de la ventana también se hace mesa. Cuando mis vecinas vieron que estaba por desayunar, la señora mayor corrió su acolchado, que ya había doblado sobre el asiento, y me senté en su lugar. Les convidé de mis galletitas, las había comprado en la estación. La señora agarró una, la chica de en frente no, el señor de arriba se había ido al baño, así que tampoco. Me puse a leer con mi café y las galles. Cuando lo terminé guardé todo y pedí un té, me lo sirvieron en una de las tazas de vidrio. Este fue un momento muy agradable. Tomando un té sentado cómodo en el tren, con el sol pegando suave por la izquierda. En la radio sonaban canciones de diversos estilos en inglés, ruso y español, la mayoría agradables. Estuvimos así hasta que llegamos a la estación Glavn de San Petersburgo. El viaje duró 8 horas y media en total.

Estación Glavn
La estación de trenes no difiere mucho de las de Moscú, las de metro son más impactantes, pero el hecho que tenga un cartel enorme en metal dorado que dice Sankt Petersburg, ya me gustaba. Crucé la puerta  a la calle a las 10:15 am. Me recibió una mañana despejada que iluminaba las calles y teñía los edificios de un dorado soleado. Abrí el gps para ver los puntos que tenía marcados, el más cercano era caminar por la avenida Nevsky, estaba sobre ella, genial. Fui directo al río Neva. En el camino vi muchas cosas que me gustaron a las que les saqué fotos. Por alguna razón me sentía exageradamente bien. Muy contento de estar donde estaba. Llegué a una plaza y por primera vez le dije que sí a una pareja disfrazada de época para sacarnos una foto. No quedó genial, el fotógrafo era un fulano x.
Avenida Nevsky
Si me la sacaban ellos salía mejor, pero eso implicaba una foto con uno, o pagar el doble y sacarme dos. Seguí andando por San Petersburgo antiguo, la avenida es muy ancha, de las que tienen cruce subterráneo para peatones, y los edificios muestran una arquitectura muy pintoresca, la mayoría de ellos con grabados o esculturas. Mi primer encuentro con el agua fue un puente sobre un río angosto, Moika, que me llamó la atención por lo simpático, además había varios pájaros revoloteando alegremente. Al cruzar el puente entré a una plaza grande con un homenaje a los caídos en el medio, no sé de qué guerra será, no conozco la historia rusa y no entiendo el idioma. Aunque puedo leerlo a medias gracias a unas clases de alfabeto ruso que me dio mi abuelo hace 15 años. Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde eso. Si aprendía la lección del día me daba 3 pesos, si le hubiera puesto más atención hoy leería más fluido y sabría más de 4 palabras,  y, en ese entonces, me habría comprado más barras de chocolate Cadbury de frutilla con los 3 pesos.

Catedral Sangre Derramada
Siguiente paso, Catedral del Salvador de la Sangre Derramada. La página de Internet que estaba siguiendo recomendaba ver también el mercado de suvenires que está al lado, no sabía por dónde ir para encontrarlo, elegí el camino más corto y al doblar una esquina lo vi extenderse junto al río, y al final estaba la catedral. Es de las llamativas, con cúpulas de colores, como la de San Basilio en Moscú. No tenía mucho tiempo, sólo hoy, para recorrer la ciudad, la vi por fuera y seguí. Elegí entrar a la catedral principal, la de San Pedro y Pablo. Esta está en una isla, dentro de una muralla, donde también funcionaba una prisión que hoy es museo. Es una catedral combinada, dos naves comunicadas por un pasillo, la principal, con un altar dorado y una cúpula y torre bien altas es la de San Pedro, la de San Pablo, que está al lado y rodeada por un cementerio Real, es cuadrada, más pequeña y con una cúpula sin torre, imponente a su estilo, paredes blancas con esquinas decoradas y la imagen de Jesús pintada en la cúpula.
San Pedro y Pablo
Salí por donde entré y recorrí la muralla hasta llegar a una de las esquinas donde está la prisión museo. No es un calabozo antiguo, es una cárcel moderna. Dos pisos iguales con pasillos blancos y puertas de madera. Varias celdas están abiertas para ver el interior. Son amplias y tienen un catre de metal y una mesa. No sé si antes se habrán usado más catres para llenarlas, ya que uno de los textos decía que habían encerrado a 4.000 revolucionarios en el pasado y con uno por celda no se llega no cerca a ese número. Algunas tenían una placa de acrílico contando qué artista famoso estuvo encerrado ahí. Sólo lo reconocí a Tolstoi. No estuve mucho tiempo dentro, ni tampoco en la fortaleza. Volví a cruzar el puente de madera y seguí el camino por el que iba antes de doblar, volví a la ciudad por otro puente. En el camino vi un barco de madera con mástiles y velas plegadas muy grande. Con un gimnasio y un restaurante dentro. Viéndolo con más detenimiento, las velas no parecían plegadas, sino adornos en forma de velas plegadas, y da la sensación que no podría zarpar tampoco. La página mencionaba un barco llamado Aurora, puede que sea ese, pero vi el nombre y no era Aurora, no recuerdo cuál era.
En ese momento me dio hambre y compré dos panificados  salados y dos dulces. Me los fui comiendo mientras me acercaba a dos torres rojas. Tienen aspecto de faro, pero son monumentos, son cilíndricas con tres barcos verdes atravesándolas y dos esculturas opuestas en las bases. No sé qué representan. Volví a mi mapa en el gps y me encaminé a la Catedral de San Isaac. Me pasó como con la de la Sangre Derramada, al doblar la esquina se abrió la cuadra ahí estaba, gigante, imponente como pocas. Un cubo con sus cuatros lados presentados con columnas muy anchas y altas. Compré la entrada en la boletería entré por una esquina al lado de la gran puerta Sur. Adentro pedí una audio-guía y escuché los 13 ítems que me contaron la historia de la Catedral, del arquitecto y de San Isaac. Me sorprendió la cantidad de obras realistas bien hechas. En la mayoría de las iglesias que he entrado, hay muchos cuadros con figuras y procesiones religiosas que, a mi parecer, estaban muy cargadas de simbolismo dejando pobre la aproximación a la figura humana. Como las famosas pinturas de Samurais japoneses, muestran las actitudes del guerrero, pero los cuerpos están desproporcionados, los gestos exagerados, las manos incompletas. Lo mismo le pasó al catolicismo. Claro que en este último, varios artistas de renombre europeos han puesto sus hábiles manos al servicio de la Iglesia y han producido grandes obras. Varias de ellas están en esta Catedral en un conjunto armonioso. La construyeron como el templo central de la entonces capital del Imperio Ruso. Llamaron a artistas de todos lados. Las cifras llamativas fueron, 40 años de trabajo, 500.000 obreros, 20 millones de rublos, siglo XIII. Desde su construcción pasó por muchas cosas pero siempre se mantuvo en pie, la última refacción fue en 2012. Me fui maravillado. 

Plaza del palacio
Di unas vueltas sin rumbo y llegué a una plaza muy amplia, la plaza del palacio. De un lado el Palacio, del otro el famoso Museo Hermitage, en el medio un obelisco y el resto totalmente llano y sin verde. Había un cantante en la base del monumento, el único artista callejero, y dos carros antiguos que paseaban a alegres turistas japoneses alrededor de la plaza. Ambos tirados por caballos, uno de ellos es esférico y blanco, como el de Cenicienta o la cebolla de Shrek; el otro es estilo victoriano, como los que se ven en las películas de Sherlock Holmes.
Me hubiera gustado entrar al museo, pero es demasiado grande, me consumiría toda la tarde y me iría sin verlo todo, preferí seguir por la ciudad como me recomendó mi tío. Entré a la Catedral del Salvador de la Sangre Derramada, se estaba acabando el día y las cosas empezaban a cerrar. Por fuera es hermosa, y el marco celeste y blanco del cielo le daba un toque especial. Entré pero no pude comprar la audio-guía, me había quedado sin rublos en efectivo. Me interesaba saber el por qué del nombre. El interior tiene en su mayoría obras como las que describí antes, cargadas de simbolismo pero alejadas del realismo, desproporcionadas y no bellas. Digo no bellas, porque una es fea, pero lo que hicieron ahí dentro compone su propia armonía y eso es bello, además yo tiendo a admirar el esfuerzo. Cada metro de pared y cúpulas estás cubierto de pinturas en mosaico. Esa técnica en la que toman pequeños pedazos de mosaico transparente de no más de 2 centímetros cuadrados cada unos, los tiñen y los pegan juntos para formar la imagen. Por dentro no se ve cemento, ni ladrillo, no hay paredes lisas o grabadas. Es TODO mosaico pintado y un poco de mármol para las columnas. Eso es digno de admiración. Esta catedral no se caracteriza por sus recovecos, cuando terminé de recorrer la única nave salí y caminé sin rumbo.

Catedral de Kazan
Ya había descartado ir al Palacio de verano y los jardines de Petergoff, era tarde, ya tengo al menos dos cosas que me interesan si algún día vuelvo. Pasé por la puerta de un teatro y recordé que la página recomendaba ver un concierto. Entré y compré una entrada para la filarmónica de San Petersburgo. No conocía al autor de la obra que iban a interpretar, pero Schaikovsky era otro día y yo sólo contaba con esta noche. Para hacer tiempo quise ir a la Catedral de San Nicolás, pero me quedaba un poco lejos. Fui a la de Kazan, esta tiene una fachada con columnas en forma de arco convexo. Entré, estaban a la mitad de una misa. Pude ver algo que me había intrigado desde la primera iglesia. Todas ellas tienen, sin importar su forma o decorado, un iconoclasto que parece colocado a la fuerza y, en su mayoría, no era este el caso, no encajaba ni con los colores ni con los materiales de las paredes. En el centro siempre hay una puerta de doble hoja, Las Puertas Santas. Me preguntaba si se abrían o si eran meramente simbólicas. Durante uno de los cantos, se abrieron, estas son enormes, y dejaron ver a un sacerdote arrodillado dirigiendo la oración. Después de unos versos se volvió a cerrar, pero el rezo no se detuvo. Los dejé seguir con lo suyo y pasé por una tienda de regalos. Le compré uno a Oxana para agradecerle todo lo que hizo por mí. Un huevo de metal dorado que al abrirse deja ver la Catedral del Salvador de la Sangre derramada.

Se hizo la hora y entré al teatro. Dejé la mochila y el buzo en el guardarropas y subí sólo con la campera de cuero, por si refrescaba dentro. En la antesala había dos bufetes y varias mesas. Sólo se podía pagar en efectivo, yo tenía 60 rublos, euros y la tarjeta. Compré un té y dejé pasar los panes con salmón o salame. La decoración consta de pinturas o fotos de famosos compositores, algunas partituras expuestas en vitrina, y, robándose la atención de todos, una escultura de Bach dirigiendo la orquesta. Adentro que empieza!
Tres presentaciones empezando con tres canciones rusas interpretadas por un gran coro y acompañada de orquesta. Terminaron y recordé una de las costumbres de estos conciertos, los aplausos prolongados, nunca se acaban. Cuando todos saludaron vaciaron el escenario y volvieron a los cinco minutos sin el coro para interpretar el concierto para piano Nº4 de Sviridov, mucho gusto. Terminó con el coro del conservatorio de San Petersburgo. En general me gustó, pero disfruté más otros conciertos. Sentí que le falto algo a este. No puedo opinar mucho más.
Eran las 10 y el tren salía a la 1:09 am. Me quedaban tres horas para hacer algo, ese fue mi primer error, pensar en tres horas cuando tendría que haberlo hecho en dos. Fui al barco a cenar, llegué a las 10:45, estaba más lejos de lo que pensaba. El gps decía que en metro llegaba en 45 minutos a la estación. Así que, técnicamente, estaba bien de tiempo, pero no lo sentía así. La cena estuvo muy rica, gourmet, pero lo comí algo apurado y pedí la cuenta junto con el plato. Para cuando terminé ya había pagado.
Metro de San Petersburgo
Salí del barco y troté y corrí al metro, me bajé en la segunda estación como indicaba el gps; esto es algo que también recomendaba la página, ver el metro. En su momento los construyeron como un palacio para el pueblo, y hoy se mantiene así. Cuando fui quise cambiarme de línea, en la que iba a recorrer la mayor parte del camino, esta estaba cerrada hacía 20 minutos, el único consuelo que saqué de eso fue que no hubiera llegado de todas formas. Salí a buscar un taxi, parece que la estación de trenes está lejos es caro, seguía sin rublos y a las 12:20 no hay casas de cambio ni bancos abiertos. El taxista me cobró 10 euros. No le pude decir que no, eso implicaba perder el tren a Moscú. Me dejó en la puerta. Corrí a la estación y derecho a los carteles luminosos. Fui al andén y el tren ya estaba ahí, cuando están de paso esperan 4 minutos en cada estación. Entré y me mandaron a mi cuarto, este vagón era el 19, era más caro que el anterior, así que estaba en un cuarto pequeño con puerta y 4 camas, un poco más cómodas que las otras, en las de arriba te podías sentar por lo menos. Encontré la puerta cerrada, llamé a la encargada del vagón que la abrió con la llave maestra, en mi cama había una mujer que ella mandó para arriba sin titubear, hice mi cama, y me acosté a la 1:30.