Vivir no es sólo existir

Hola todos, gracias por leerme y así acompañarme en este viaje. Cuando me fui por primera vez lo pensé como un 'voy y vuelvo'. Algo finito, aunque largo. Hoy veo que estoy viviendo esto y después estaré viviendo otra cosa. Viajo para conocer lugares, costumbres, horarios, comidas, ritmos, gente, calles, Dojos, maestros, compañeros, trenes, redes de metros, culturas.
Hoy el objetivo del viaje, si bien tengo un plan sobre el que improviso, es viajar. Si es posible trabajar en distintas ciudades para, 1) financiar el viaje y 2) entrar bien en el ritmo local, no ser sólo un turista más.
Este texto lo voy a expandir en la entrada 'Inicios y Motivaciones'
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lunes, 4 de julio de 2016

134-Hashimoto 06~11/jun - Qué hermosa experiencia Hashimoto!



SEMANA 6:
06/06 – 11/06

Lunes 06: adiós
Ryogaku, barrio sumoka
Temprano al Dojo. Sensei y Machiko bajaron al ratito para despedirse de todos. Adiós a los canadienses y a la mayoría de los argentinos. Nos juntamos todos en la cafetería del Aeon. Yo acompañé hasta la puerta Keio a los que se iban. Volví y nos separamos. Los chicos (Daniel, Pablo y Gero) se fueron a pasear a Ryogaku, el barrio de los Sumo y a Akihabara, el barrio electrónico. Esta noche no hubo clase en Meiji. Se nos acabó el mate así que tampoco teníamos de eso. Cené en el depto sobras del almuerzo.


Martes 7: Templo
Templo en Hashimoto
Se fue el griego, como despedida estuvo toda la mañana separando la basura para dejar en la esquina. Antes de irse le regaló un jabón de lavanda a Igarashi Sensei, fue un momento gracioso, además le pidió que le lleve un libro con fotos de Grecia a Doshu. Sensei me lo encomendó a mí y yo lo convencí al griego de que vaya él. Los cuatro argentinos nos fuimos al centro comercial Ario a buscar cosas que faltaban comprar. Gero y Pablo se compraron dos almohadas masajeadoras para poner en un sillón, son fantásticas. Almorzamos ahí mismo. Compramos bentos varios en el súper. Me invitó Pablo, comimos muy bien y nos sobró un poco. Dejamos todo en el Dojo, el hotel y el depto y nos fuimos a pasear un poquito ya que había tiempo. Los quise llevar a un templo sencillo que me había gustado pero me perdí, terminamos en uno más chico pero mucho más lindo, con un jardín precioso. Sacamos muchas fotos. Llegamos con lo justo al Dojo. Gran clase, algo concurrida aún, por lo que hubo mucho kokyunage. Al final di un discurso de despedida en nombre de AUA y Daniel Picciola Sensei. Jenny dio el suyo también. Se fueron todos y me quedé un ratito charlando y picando algo. En el depto me puse con la compu de Dani, me la había llevado antes para revisarla porque andaba lento. Al conectarla a Internet por wifi se trababa, andaba tan lento que era inutilizable. Había que ir a que la revisen. Cené las sobras del mediodía mientras Irie-san veía su baseball.

Miércoles 8: Tokio
Los 4 en el templo de Asakusa
Última clase de los argentinos. A la madrugada, esta vez los únicos extranjeros. Todo el resto de la manada ya había vuelto a casa. Terminada la clase yo me fui al departamento a desayunar y a trabajar en la compu todo lo que pueda. Hoy vamos a Akihabara a que la vea el técnico. Fui al Aeon un poco tarde, Dani estaba solo. Quedaron con Pablo y Gero en encontrarnos en el Starbucks de la estación de Aikihabara. Así lo hicimos. Nosotros dos fuimos a la casa donde él compró la compu a que la vean. Hacía falta actualizarla completa la primera vez, después le podemos cancelar las actualizaciones automáticas. Se la quedó una hora y media, volvimos y faltaba otra hora más. Cuando terminó andaba bien y aún quedaban algunas actualizaciones por hacerle, que las terminaré esta noche. Los dos solos fuimos a comprar un almuerzo ligero en el kiosco, fui invitado nuevamente. El día estaba lindo para seguir paseando. Fuimos a Asakusa a ver el gran templo y las calles comerciales. Nos sacamos una foto con un monje que pasaba por ahí. Después fuimos a la torre más alta del mundo, el SkyTree de Tokio. Pablo fue el único que subió. Los otros tres nos quedamos en un Starbucks conectados y comiendo algo con un buen café. Volvió Pablo, le gustó, pero hubiera preferido subir de día. Volvimos directo a Hashimoto, era tarde pero el restaurante de curry CoCo seguía abierto, entramos.
El resfrío que me agarré hace unos días me estaba pegando más fuerte pero con un poco de ibuprofeno lo fui calmando, el curry ayudó también. Nos separamos en el Dojo y hasta mañana.


Jueves 9: Panteón
Hoy día 100% libre. Fuimos a conocer el Panteón, es un parque con una estructura similar al Panteón de Atenas versión japonesa. Está en Keio Tama Center y no se le parece. Igual está lindo. Lo vimos, paseamos por el parque, les mostré dos ejercicios de Aikido que me habían gustado de Irlanda, entramos a un vivero, merendamos en un kiosco, compramos un poco unos langostinos fritos en el súper, Dani fue al Uniclo, una tienda de ropa, y no se compró nada. Y terminamos el paseo en la tienda de todo por 100 yenes (108 en realidad por el impuesto). Los chicos compraron suvenires y yo comida, claro. Volvimos al Dojo y me quedé con ellos un ratito, les llevé las cosas que quería que me lleven a Argentina. Los ayudé a acomodar las valijas y se hizo la hora de volver a partir. Las paradas de compras aún no terminaban. Fuimos a Don Quijote, una cadena de tiendas tipo bazar. A comprar de todo un poco. Se nos hizo tarde pero llegamos con lo justo para cenar en Freshness Burger, para despedir Japón con una hamburguesa bien hecha. Yo pagué y me dieron la plata en yenes y dólares para no tener que cambiar mañana para tomarse el tren. Estaban cortos ya, y la única forma de cambiar que tienen es que Pablo vaya hasta el shopping Ario y saque del cajero. Comimos rico y de postre Mantecol, un regalo que no llegó a entregarse. Nos separamos en el Dojo otra vez. A dormir.


Viernes 10: Keio
Llegó el momento de la despedida. Gero apareció en el Dojo a las 9 más o menos. Sensei bajó y se despidieron formalmente con agradecimientos y promesas de volvernos a ver. Seguro en mayo del año que viene, en su seminario en Argentina. Entramos al Aeon por costumbre casi, a esperarlo a Gero que pasaba por el hotel a buscar su valija. Pablo se compró un desayuno y yo lo ayudé a Dani a comprar lo último de Shiseido. Fuimos a la puerta Keio. Me desearon suerte con mi estadía en Tokorozawa empezando mañana. Los vi irse y desaparecer detrás del ascensor. Cuándo los volveré a ver? Sentí que un huracán al que me había acostumbrado se calmaba de repente. Me invadió una sensación de paz y melancolía. Se habían ido mis compañeros, mis amigos. Le dediqué un momento de silencio al sentimiento.
Me puse la camiseta del viajero y me fui a Hachioji a cambiar otros 100 euros. Ya estaba bastante seco y si bien tenía separada la plata de uchi-deshi, no me quedaba mucho para el transporte y la comida. Con algunos snacks volví al depto, almorcé, preparé la valija, dormí una siesta, escribí y tiré algo de ropa, entre otras cosas el jean azul que compré en Dublín a 9 euros. Estaba roto y no lo quería seguir cargando. Otra decisión que tuve que tomar fue el mate. No tenía más yerba ni plata para comprar ni nadie con quién tomar. Lo lavé, lo metí en una bolsita para regalo y lo aparté para llevarlo mañana la Dojo. Se lo voy a dar a Anu para que se lo lleve a Jenny. Ella me había pedido que le lleve un mate de Argentina cuando vuelva a Finlandia, no sé cuándo volveré ni desde dónde y si podré llevar un mate. Me pareció un buen momento para hacer el regalo. A la noche volví a poner las fundas del futón, acolchado y almohada que había lavado esta mañana.
Mi última clase en Hashimoto. El miércoles escuché que hoy era el cumpleaños de Machiko-san. Fuimos al Dojo y le regalé una campanita de metal de San Petersburgo. Empezó la clase de niños. Muy pocos alumnos. Irie-san les dijo que era mi última clase y que me iba a otro Dojo. Los voy a extrañar a estos, ya me había aprendido los nombres y sus fortalezas y debilidades. Mañana volvería a empezar a aprenderme esas cosas con los niños de Kobayashi Dojo. Empieza la clase de adultos. También la dictó Irie-san. Sensei estaba cansado de todos sus eventos. Al final me sumé a los ukemis. Sensei tomó el té con nosotros y se fue a dormir. Como no llegamos a tomar los mates con los Yutani, nos invitaron a  cenar a los deshis. Quisimos ir al restaurante de siempre, pero estaba cerrado por reparación. Fuimos en auto a otro de la misma cadena. Comimos muy rico y charlamos de de todo un poco. Fue una muy lida noche. Hablamos de si ibana  ir a Argentina en mayo, quieren, pero él no se puede tomar más de una semana de vacaciones y no vale la pena viajar 4 días para estar sólo 3 en el país. Me preguntaron cuál es mi idea para mi futuro, les dije que quería ser profesional del Aikido. Ahí me dijeron que cuando sea Sensei y organice un seminario de Naueru Dojo van a ir donde sea que lo haga. Nos dejaron en el depto, ducha y a dormir derecho.


Sábado 11: cambio!

Nos despertamos a las 5:15. Un sentimiento extraño, aún recordaba la sensación de saber que me esperaban los chicos en el Dojo, para matear, para desayunar, entrenar, ir a pasear, lo que sea. Pero ya no estaban, se fueron ayer. Por otro lado, tampoco estaba esa sensación de normalidad, ya que esta mañana sería la última que pasaría en Hashimoto y despertándome con Irie-san. Dejé mis mochilas y valija en la puerta mientras lo esperaba a mi compañero. Salió, le puse llave a la puerta y se la entregué, ya no la necesitaría más. Caminamos hasta el Dojo, tampoco estaba Jenny. Dejé en el vestuario de mujeres mi mate y bombilla para que Anu se los lleve a Jenny de regalo. Limpiamos para la práctica matutina y aparecieron Sensei y Machiko-san a darme la despedida y a desearme suerte en mi siguiente etapa en Kobayashi Dojo. Ella me preguntó si disfruté mi tiempo de uchi-deshi en Igarashi Dojo, después de todo, lo fui. Lo más lindo fue que esta vez no lo pedí como hace dos años. Le dije a Sensei que iba un mes y me trato como a un deshi. Me expresaron su agradecimiento por la ayuda proporcionada. Le devolví la tarjeta Suica y me fui. El sol me quemaba lindo. Llegué con tiempo de sobra a la estación de Koku-koen. Me compré un café en para llevar y me lo tomé en un banco en la plaza con unos bocaditos que me aún me sobraban. Estuve pensativo un rato. Sin Internet dejé varios mensajes en WhatsApp para que se envíen cuando me conecte. Entre ellos varios audios. Uno de ellos para el grupo de viajeros de Japón, que está pronto a disolverse. No pude evitar soltar algunas lágrimas. Me tocó muy fuerte haberlos visto y vivido con ellos otra vez.

Se hicieron las 9, había quedado con Hiroaki Sensei que lo veía en Tokorozawa Dojo con mi equipaje a las 9:30. Empieza mi vida de Uchi-deshi.

lunes, 9 de mayo de 2016

128-Dublín 01~03/may - gracias Irlanda!



Dublín 01,02,03 mayo – se termina una etapa

Domingo 01: nada


Me atacó la fiaca. Arriba temprano. Desayuné y Vinny se fue a ver a unos amigos. Quedamos que a la noche volvía temprano y cenábamos afuera a las 8, porque mañana ceno con Gary y después me voy. Todo el día viendo series, videos y tirado en el sillón y la cama. Comiendo un poco y viendo más videos. Vinny llegó tarde, como a las 11pm. No salimos, lo dejamos para el almuerzo de mañana.


Lunes 02: comidas
Antes que nada, a comprar leche. Entonces sí. Me preparé para ver en silencio y tranquilo Juego de Tronos. Para hacerla más rápido preparé un tazón de cereales en lugar del porridge, me senté e inicié el capítulo. Se había bajado mal, lo volví a bajar, por suerte la conexión es buena. Genial y tremendo.
Los tres cocineros
Vinny se despertó, desayunó y se puso a estudiar. Gary me llamó para vernos a las 13:15. Pasamos el almuerzo con Vinny a la cena. Volví a desayunar, vi algunos videos y salí a las 12:00. Pasé por el Dojo a dejar el keikogi viejo. Imprimí los boletos de embarque y me encontré con Gary y Ada en el Spire. Se nos sumaron Ismael, su novia y dos amigos. Charlamos un ratito y nos volvimos a separar, quedamos para almorzar en una hora y media. Nosotros tres fuimos de compras. Ada tenía que cambiar su vestuario, este es un hecho que sucede cada 6 meses, no es una gran compradora. Pasamos por 4 tiendas y compró todo en la última, H&M. Gary me dio el poema. The Buterfly (La mariposa). Lo escribió y después me lo dedicó. Muy lindo, dice mucho. Es de los infrecuentes en su estilo, que suelen ser más tristes o agresivos.
Después de las compras fuimos a la calle Grafton a que Gary se compre lentes de contacto, había perdido uno  estaba medio ciego. Entramos a tomar algo a un bar ahí cerca para esperar que los chicos se desocupen. Se hizo y salimos. Camino al restaurante entramos a una tienda que siempre veo desde afuera y me llama la atención. Si la tengo que describir digo que es hippie bohemia. Quienes la atienden parecen ser los artesanos de varias de las piezas, aunque la mayoría es reventa de otros artesanos. Dos chicas y un chico con un perro. Llenos de tatuajes y piercings, muy amables y conocedores de sus productos, que son de toda índole en el marco de la decoración.
EL restaurante era “El Grito”, uno mejicano recomendado por Ismael, en el barrio The Temple Bar en una callecita saliendo de la plaza. Está al lado del argentino que vende las empanadas gigantes. Los chicos no nos alcanzaron. Los burritos son excelentes, comida fresca de verdad. Terminamos y lo llamamos a Ismael. Estaban en el mismo bar que nosotros hace un rato, malentendido. Los alcanzamos ahí y nos sentamos los 5 a una mesa, los amigos de Ismael se habían ido ya. La pasamos muy bien, nos sacamos fotos y de la charla surgió una posibilidad de trabajo para Ada, que es una gran artista. Ella y Gary volvieron a casa, los tres restantes nos quedamos un ratito más y nos fuimos también. Nos despedimos en El Grito donde pararon a comer. Yo volví al depto sin haber comprado ni el short ni los yenes. Vinny se había ido a la casa de un amigo. Quedamos en encontrarnos de The Temple Bar a las 10. Armé la valija, dejé lo que no me llevaría en una bolsa azul en el ropero y me hice un burrito de arroz, papa y queso.
Los compañeros de cuarto
Ya en el barrio antiguo, donde lo encontré a mi compañero de cuarto, empezamos a buscar donde cenar bien, sentados y por menos de 10 euros. No lo logramos, pasamos por varios restaurantes, finalmente entramos al Elephant Castle, elegante y accesible, para lo que son los precios de los restaurantes. Él pidió una hamburguesa grande y yo un sánguche de atún. Muy rica la comida. Él quería que sea una noche especial por ser la última que tendría en la ciudad. De vuelta en el depto Antonio estaba por salir, nos invitó, pero nos quedamos. Terminé de cerrar todo y a dormir a la 1:30.


Martes 03: thanks
Apagué ambas alarmas y salí de la cama a las 4:55, lo desperté a Vinny, me vestí y salimos. Me abrió la puerta de calle y nos despedimos por última vez.
Con el experto en calles
La caminata a la parada del micro la compartí con otra inquilina de nuestro bloque de departamentos, se iba de vacaciones a Rumania. Esperamos 5 minutos y después media hora de viaje. Despaché la valija, pasé por seguridad y compré los últimos regalitos, un pack de Guinness y una caja de Irish Fodge, unos dulces muy ricos locales. Entré al VIP a desayunar. Al vuelo salió a tiempo, abordamos a las 8:25. El asiento era algo incómodo, pero fue sólo poa un viaje de una hora y media. Aterrizamos en el aeropuerto de Heathrow, Londres. Es grande, después de pasar seguridad, caminar hasta el tren que me nos llevó a las puertas y encontrar la B39, sólo esperé 15 minutos. Por suerte no estaba muy justa la combinación.  Pasé el chequeo de documentos y subí al avión por la manga. Como es internacional y largo, el avión es grande y espacioso, viajé por British Airways. Vi los primeros asientos y me parecieron muy grandes, recordé que la primera tanda es primera clase, la segunda es ejecutiva, ya con forma de asiento cómodo, no casi cama como los anteriores. Después vinieron unos también bastante anchos y espaciosos, seguí avanzando hasta encontrar los míos, clase turista, pero ya estaba en la fila 30, levanté la vista para llegar al final de la nave, estaba en turista ya. Me sorprendió lo cómodos que son. Me senté y estudié el programa de entretenimiento. Elegí mis películas.
Se encendieron las turbinas y el piloto nos dio la bienvenida al vuelo. Se empezó a mover, se posicionó frente a la pista y sentí la presión del despegue, otro vuelo largo empezaba. En 11 horas, o 19 si tomamos en cuenta el cambio de horario, aterrizaría otra vez en Japón. Me despido de Europa y dejo atrás a muchas personas que me hicieron muy feliz y de quienes aprendí tantas cosas. Ahora es hora de pensar y vivir en Aikido.


Fin de Dublín




127-Dublín 27~30/abr - despedida del Dojo y de la casa



Dublín 27,28, 29, 30/04 – adiós al Dojo

Miércoles 27: pizzas
Aikido Balance

Pizza Dojo Party
Claramente no trabajé. Mi única actividad del día fue ir al Dojo a las 8. Hice unas compras en el súper, preparé mi clásico arroz con papa y le agregué cebolla y carne picada. Fue una gran mejora. A las 7:30 salí para el Dojo. Clase de Ray, buena como siempre. Me voy con mucho para pensar respecto al balance y la relación uke y nage. La clase terminó temprano y cenamos pizzas en el Dojo. Me dijeron que fue la primera vez que hacían eso. Mi despedida fue una buena excusa. Meave me regaló una remera de la escuela. Quedé que les regalaré mi karategi, a Japón me llevo sólo dos keikogis.
Volví a la casa. Ya cenado me acosté directamente.


Jueves 28: fresco
Estos días refrescó. Mucho frío afuera. Desayuné tranquilo y estuve un buen rato con la compu. A las 3 de larde fui con Antonio a llevar cosas, entre ellas vajilla y algo de comida. Él se fue a trabajar y yo volví a la casa. Cené con Vinny y la rutina siguió como siempre.


Viernes 29: cocina
A la mañana estuve en casa y al bar fui a las 3. Muy bien, Gary se fue y nos quedamos con Ismael. Después él se fue y cerré yo. Estuvo lindo volver  atrabajar.


Sábado 30: mudanza
Último día con Ismael
Esta mañana estábamos 4 en la casa. Vinny que se iba a trabajar, Masa que se mudaba a la habitación de Tomo de la otra casa, Tomo que vino a despedirse de la casa y a pagarme su parte de las facturas de abril y yo, que le tenía que entregar la casa a Brendan, el dueño, y su hija, que viviría en ella con el novio argentino Nicolás. Finalmente me quedé solo con ellos y los chicos partieron. Entraron algunas cosas y se fueron. Yo hice lo mismo a las 8:50. Me tocó abrir la cocina. Trabajé solo hasta las 11:20 que llegó Ismael. Nos encargamos hasta las 5 y me despacharon a casa. La despedida con Alan fue una pequeña charla en la que me ofrció una referencia laboral. Que le mande un mail de donde esté. Puede que la use en Australia. La despedida con Ismael fue un abrazo latino y una selfie en la cocina, con Phil fue un apretón de manos y buenos deseos.
Empieza la vida en el depto
Fui directo al depto donde Antonio me abrió la puerta. Le dediqué el resto del día a ordenar, quedó genial. Ahora se puede caminar libremente. Cocinamos algo sencillo y a dormir.
Hoy nos despedimos de la casa que nos acobijó por 5 meses, y a los chicos por 2 y 3 años. Convertimos un departamento frío en una casita no tan fría.

lunes, 11 de abril de 2016

113-Dublín 17~18/mar - fiesta y despedida



Dublín 17,18/03 – un último día para recordar

Jueves 17: Joda

Stephen Green Park
San Patricio! Día de conmemorar la muerte de San Patricio, patriarca católico de Irlanda. Quien con su predicación introdujo la palabra de dios en este pequeño pueblo de las islas británicas. Pero la cultura irlandesa es fuerte. En este día poco se ve de Jesús, San Patricio o Dios, y más se ve la cultura irlandesa en sus más grandes exponentes: sus mitos y leyendas, y su cerveza. De día hay festejos en las calles, cierra la principal para dar paso a un gran desfile con música folclórica, disfraces de época y de criaturas de su fantasía, bandas locales y discursos en gaélico; pero de noche la ciudad se viste de verde, gran parte de los locales se queda en casa y las calles se infestan de turistas e inmigrantes que no se cansan de consumir alcohol en los bares y pubs. Le podés pintar la cara de perro a un caballo y enseñarle a ladrar, pero cuando tenga que gritar su verdad va a relinchar.

En el pub
Hoy el bar abre a partir del almuerzo, Gary y yo tenemos que estar a las 11:30. Salí con Ornella temprano y caminamos hasta el parque Stephen Green. En el camino vimos como se acercaba la gente al centro en la calle O’Connell y como se preparaban para el desfile. En el final de la calle Grafton, justo frente al parque, había un gran músico, le compré un CD. Caminamos todo el parque que no es muy grande, pero sí muy lindo. Empezamos a volver, ella caminó tranquila hasta O’Connell y yo corrí hasta el bar. Se me hacía tarde. Las calles cerradas me retrasaron. Casi todo cerrado por el feriado. Llegué y me mandaron a comprar leche y demás. Cocinamos normal, nada del otro mundo, decepción. Yo estuve todo el día sintiéndome mal por no haberlo compartido con mi hermana, era su último día conmigo. Cuando terminé de limpiar a las 8 dejé la mochila en el bar y coordinamos con Ornella para encontrarnos en el camino. Salimos 4, los Vinnies y nosotros dos. Estábamos por sumarnos a los Alemanes, pero nos mandamos al primer bar que encontramos, uno frente al Heineken clock en el final de la calle O’Connell. Estuvo genial. Ornella y Vinícius se tomaron unas cervezas que fueron rellenando y yo nunca me percaté. Vinny y yo nos relajamos con un chupito de Tequila, el repitió más tarde y yo cambié a uno de Vodka. Los vasos de Ornella y Vinícius iban cambiando de forma y color conforme a las cervezas que se tomaban, no me gusta la cerveza. Con dos chupitos puedo bailar en público mi estilo marcial relajado, aunque aún con algo de pudor, pero no es suficiente para que entable conversaciones con extraños como si los conociera de toda la vida. Vinny seguía como siempre, clama tener amplia experiencia en tequila, bueno. Los otros dos parecían también estar acostumbrados a la cerveza. Salimos con la idea de encontrarnos con los alemanes. Ellos estaban en un bar no muy lejos del nuestro, pero en dirección opuesta a la casa. Teníamos que estar en el aeropuerto en 5 horas. Decidimos meternos en un bar en The Temple Bar y dejar que lo alemanes hagan la suya. Lo tomados que podríamos haber estado se nos pasó con los 30 minutos de caminata en el frío húmedo de pasada la media noche. Llegamos a la casa y nos acostamos a la 1:30.

Viernes 18: Adiós
Con mi amigo en el banco
Me desperté a las 3:45. La desperté a Ornella, y llevé todas sus cosas al living para que las organice sin despertarlo a Vinny. Vinícius nos despidió en la puerta y caminamos en dirección al parada del micro. El frío, la resaca, el rocío, la humedad. Nos tomamos un taxi que nos cobró 18 euros, parece que está más cerca que del centro. Entramos en desesperación. No encontrábamos su pasaporte. Buscamos por todas partes, llamamos a Vinícius, buscó, nada. Lo despertó a Vinny, lo Alemanes llegaron y ayudaron, nada de nada. No estaba en la casa. Pregunté en la policía del aeropuerto, no lo tenían, no la había perdido al aterrizar. Busqué otro vuelo hoy mismo para que no pierda el de España Argentina. La única opción para llegar hoy era de 650 euros. Lo encontró, estaba en un bolsillo escondido. Corrimos a la puerta de embarque, un abrazo fuerte y adiós que lo pierde en serio. Me quedé en off frente al monitor de los despegues esperando su mensaje de “ya estoy en el avión”. El mensaje no llegaba. Fui hasta la cola del check in de su vuelo y me dijeron que si cruzó la puerta ya está en el sistema y la van a esperar unos minutos.
Llegó el mensaje, me relajé un ratito y salí a acaminar.

Me fui en micro. Era de día, bajé en Drumcondra. Caminé por el canal y me saqué una foto con la escultura en el banco para marcar el reinicio de mi rutina. Dormí una siestita y al bar a las 12. Me despedí de los alemanes. Viernes normal, Gary se fue a las 5 y yo cerré. Me comí una torta de chocolate. Mañana entro tarde, a las 4 a reemplazar derecho. Volví a la casa y directo a dormir.