Vivir no es sólo existir

Hola todos, gracias por leerme y así acompañarme en este viaje. Cuando me fui por primera vez lo pensé como un 'voy y vuelvo'. Algo finito, aunque largo. Hoy veo que estoy viviendo esto y después estaré viviendo otra cosa. Viajo para conocer lugares, costumbres, horarios, comidas, ritmos, gente, calles, Dojos, maestros, compañeros, trenes, redes de metros, culturas.
Hoy el objetivo del viaje, si bien tengo un plan sobre el que improviso, es viajar. Si es posible trabajar en distintas ciudades para, 1) financiar el viaje y 2) entrar bien en el ritmo local, no ser sólo un turista más.
Este texto lo voy a expandir en la entrada 'Inicios y Motivaciones'
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viernes, 6 de noviembre de 2015

060-Madrid parte 5 - La práctica se hace intensiva


Madrid 2015 Parte 5 – Libertad! Aikido! Qué lindo!



Junio empezó con un nuevo aire. La temperatura comenzaba a aumentar, había más sol, no tenía que despertarme a las 6:30 para participar de la conferencia de AllUnite y no estaba todo el tiempo pendiente de cuántos routers instalaba, o de cómo le iba a hablar a este potencial cliente, tampoco estaba llevando registro de las visitas ni estaba atento a la situación de cada instalación. Me había liberado del trabajo. Una parte sí me gustaba, la de organizar. Cuando me fui le dije a Mayte que me tubiera en cuenta para el área de administración, para eso sí soy bueno. Pero lo más importante fue que al liberar las mañanas y las tardes, pude empezar a asistir a las clases de Tomás de los martes y jueves a las 11am. Estas son las más largas, hasta la 1pm, y más concurridas, entre 15 y 30 alumnos dependiendo del mes. Me gustaron mucho, fue volver a entrenar por las mañanas, salir del Dojo y darse cuenta que ya había hecho dos horas de Aikido y todavía tenía todo el día por delante. Terminó mi primera clase de los martes y me sentía algo agotado pero no muerto, no sé si habría aguantado una clase de alguno de sus hijos enseguida, pero la siguiente era de Roberto y recién a las 2:30pm. Así que dejé mi keikogi y mi hakama colgando en el vestuario y me fui al bar de Hugo a almorzar. Me acompañó Michel, el griego, un tipo simpático como pocos, muy extrovertido y que le gusta hablar y compartir. Él se tomó una caña y yo lo de siempre, que ya lo tenía acostumbrado a Hugo. Cuando me acercaba solo a la barra me decía ‘¿Un Acuarius de naranja?’ y me lo servía junto con una tapa en una de las mesas de afuera. Pasó que las primeras noches con los chicos me pedía siempre un vaso de agua, no pagaba y les comía la picada, empecé a pedir un jugo y se me hizo costumbre.

De vuelta en el Dojo, Tomás estaba haciendo de recepcionista mientras su hijo se cambiaba para dictar la clase. Estaba su nieto jugando en el pasillo. Las clases de la mañana y el mediodía tienen un ritmo distinto a las de la noche. No sólo hay más luz de sol, algo más cambia, la energía de la gente será, esta todo más fresco. En esta clase conocí a una gran aikidoka, que me mostró y me hizo sentir una fluidez y constancia de trabajo muy particular y disfrutable, a pesar de que me dejaba con la lengua afuera en cada cambio de parejas. Constanza, la esposa de Sensei Roberto, con ella aprendí que tori/nage empieza a fluir con la energía de uke mucho antes de que se concrete el ataque y que, con una actitud de irimi constante, es este quien provoca el ataque de uke, que funciona como una defensa de ese irimi. Me acuerdo de casi todos los aikidokas de la AETAIKI con los que practiqué, pero algunos me hicieron sentir cosas nuevas y los recuerdo particularmente, Consti es una, como Alfonso, que lo mencioné en entregas anteriores.

Otro Aikidoka con el que me sentí muy a gusto fue Ángel, no practiqué tanto como creí que lo haría con él, ya que solíamos coincidir en las clases de Tomás y no nos tocaba juntos. Pero recuerdo especialmente una clase de Roberto de las 8, creo que fue un miércoles, hicimos juntos las últimas tres técnicas de la clase. La segunda fue kokyunage (un ejercicio para lanzarnos, caer, levantarse y volver a ser lanzado), estábamos los dos agotados, el más que yo porque venía de la clase de David, me apiadé y bajé un poco el ritmo, pero me hizo sentir sin palabras que no quería eso. En ese momento recordé las palabras de Vicente en aquella clase que casi no terminé. La decisión de bajar el ritmo o parar es personal, los límites los define cada uno y, algo my importante, esos límites suelen estar más lejos de los que creemos. Entonces redoblé la apuesta y lo lancé como se debe, sin darle descanso entre caídas, él hizo lo mismo y cuando Roberto pasó cerca nos dijo que veníamos bien y nos regalo una ronda con él como nage/tori. Fue un gran momento y estoy feliz de haberlo vivido y recordado, porque luego intenté que vuelva a pasar y no se dio la oportunidad.

Después está Pedro, con el compartí algunas clases de Tomás por las mañanas. Un tipo fuerte, alto y muy plástico; verlo caer y acomodarse a mis técnicas me enseñó a hacer lo mismo. Ser un uke blando y suave no está estrictamente relacionado con nuestra flexibilidad muscular, si bien es necesaria, lo que nos hace blandos es aprender a separar las cadenas musculares y reorganizarlas según la situación de manera armoniosa. Pedro no me dijo eso, pero fue lo que sentí al mover su centro de equilibrio.


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Abel Pintos en Madrid
Como es mi costumbre, de a poco me fui acostumbrando a ciertas cosas y generé varias rutinas que me confortaban. Una de ellas era el autobús ida y vuelta del Dojo. A la ida iba lleno generalmente, rara vez me sentaba y siempre estaba leyendo. Los primeros días Dracula y después el libro de los Zapp, Atrapa tu Sueño. El segundo me incentivaba más y más a seguir viajando, con el primero disfruté en grande de un inglés clásico. A la vuelta siempre salía recién bañado del vestuario después de haber sudado la gota gorda en el tatami, caminaba de noche hasta la parada y esperaba al autobús leyendo o chateando. Viajé siempre sentado, mirando a la gente subir y bajar. Los personajes nocturnos son distintos a los diurnos. A la hora de bajarme variaba entre la Plaza de la Paja y la Plaza de Puerta de Moros. Con la segunda atravesaba gran parte de la Cava Baja que a esa hora estaba atestada de gente, pero el camino era llano. Después del doblete Sánchez mis piernas estaban agradecidas por esta ruta. Al llegar a la puerta del departamento tomaba aire y subía las escaleras, exhausto dejaba acomodaba todo y me tiraba en el sillón a ver lo que sea que estaba viendo Fermín.



Fermín, claro, la otra mitad de esta aventura. Se consiguió una changa. Abel Pintos presentó dos recitales en un bar grande de Madrid. Él estuvo presente en ambos trabajando de asistente general. Además de eso fue a dos entrevistas de trabajo y a dos días de entrenamiento. No le gustó. Ambos eran lo mismo, que parece ser el trabajo más fácil de conseguir en Madrid, porque nadie lo quiere hacer y los que lo hacen no duran y son reemplazados con regularidad. ¿Recuerdan cuando caminan por el centro y están estas personas bien vestidas y con una sonrisa en la cara, que siempre llevan consigo una carpetita y un morral? Cuando pasás cerca te miran y si les devolvés la mirada un segundo se te acercan, se presentan con toda la buena onda del mundo y te ofrecen ser colaborador de una caridad, suscribirte a una revista, ayudar a recaudar fondos para tal ONG, o cualquier otra cosa que el 95% de la gente ignora, el 3% los escucha por compromiso y con incomodidad y el 2% acepta, con suerte. Bueno, de eso eran los trabajos a los que se presentó Fermín. Cuando me lo encontré a la noche después de Aikido lo vi estresado y de mal humor. Parece que le afectó bastante, fue insalubre. Pasa que dentro del gran porcentaje que te ignora hay muchos que les empezás a hablar y te rechazan de mala manera, eso perturba mucho y es moneda corriente en ese trabajo.

En resumen, siguió sin trabajar. Algunos días me acompañó solo para no estar todo el día sin hacer nada. Tampoco le gustó lo que yo hacía, era parecido a lo que él rechazó.



Otra ventaja de haber dejado el trabajo fue que me pude volver a sumar a la emblemática comida de los viernes de Rodolfo y su barra de amigos. La primera vez fue en febrero de 2014, la segunda en noviembre. Esta vez llevaba dos meses en Madrid y no los había visto ni una vez. Le escribí y el primer viernes que tuve libre los encontré en el bar La Paloma, para unos buenos boquerones en aceite. De ahí, y siguiendo el ritual, fuimos a lo de Dani, que está en la misma calle que la oficina de mi tío, buenos chorizos y salames. Antes de comer hicimos la parada en el Xentes, chorizo colorado y navajas. Lo bien que se come en Madrid no tiene nombre. El almuerzo es en el Urumea 2, un restaurante que siempre les reserva una mesa a sus clientes favoritos. Esta costumbre de tapeo fue lo que cautivó a mi tío y lo que me mostró al venir la primera vez. El recorrido terminó, como siempre, en el bar de Tere para un café. Este bar está frente al departamento, eran las 4 de la tarde y fui a ver si Fermín estaba despierto, lo estaba, así que lo llevé para que conozca a la barra. Me encanta porque mi hermano los conoció gracias a mí, yo gracias a mi tío y mi tío gracias a Ismael, un gran amigo suyo y el hijo de Rodolfo. Son interesantes estas cadenas. ¿Cómo seguirá?

Este grupo de viejos amigos lleva años con este ritual de la comida de los viernes, con tapeo en los mismos bares y almuerzo en el Urumea 2, y lo respetan religiosamente todos los viernes salvo en ocasiones especiales. Son gente muy interesante para conversar y están llenos de historias de Madrid. Con ellos aprendí de la ciudad, de cómo era antes, de cómo la ven los distintos sectores sociales, qué tan mal ven ellos la crisis del país y un poco de geografía local. Lo que más recuerdo, dada mi naturaleza, es en qué bares y tabernas se comen las mejores tapas y platos.

La barra de Rodolfo, falta más de la mitad
Hubo una segunda salida con ellos. Esta vez Fermín nos acompañó desde La Paloma, el principio. Pero nos despedimos en el Xentes antes de comer para no llenarnos mucho. Los dos queríamos llegar a nuestros entrenamientos en el gimnasio y en el Dojo en buen estado. La semana anterior yo había hecho el circuito completo con la barra y estaba llenísimo, sumado al calor del verano que ya teníamos encima fue un desafío caminar hasta la parada del autobús.



Más cosas interesantes nos pasaron este mes, que las dejaré para otras entregas. ¡Qué linda la vida Madrileña que nos tocó!

sábado, 5 de septiembre de 2015

025-Madrid parte 4 - Mucho Aikido y se me cayó un peso de encima



Madrid 2015 Parte 4 – Primer curso: Moralzarzal / cambio de líder en AllUnite

Ya llevaba más de un mes en el Dojo, en abril me había asociado a la AETAIKI por recomendación de Tomás, ser socio me proporciona un seguro médico nacional para la práctica de Aikido y descuentos en los aranceles de los cursos. En mayo Tomás decidió reconocer mi primer Dan dentro de su asociación y me lo anotó en mi pasaporte de Aikikai España - Ahora tengo tres pasaportes de Aikido. Esto fue un gran honor para mí y le estoy muy agradecido al maestro. 

Diploma certificado de 1er Dan
El 24 y 25 de mayo se celebró el curso más importante del año, Moralzarzal. Pedí armas prestadas al Dojo y Aitor y yo quedamos con Ángel para ir en su auto. Los dos días del curso fuimos y volvimos desde Madrid, ya que estaba cerca. El primer día fuimos los tres solos. Llegamos temprano como nos lo pidió Félix y nos pusimos a armar el Tatami. Descargamos 250 planchas grises y veintitantas rojas. Al momento de anotarnos entregamos nuestros pasaportes, yo entregué el japonés y el español. Una nueva mancha en las páginas de seminarios. ¡Hay que dejarlo negro!
Planchas de Tatami descargadas
No quiero mentir, los chicos me corregirán si me equivoco. La primera clase la dio David Sánchez. Lo conocí como Sensei. Me habían advertido de lo intensas que pueden ser sus clases, si bien lo fue, no me mató como me había pasado anteriormente en el Dojo con Roberto. También está el hecho de que en los cursos se suele transpirar menos. En ese momento recién estaba empezando a conocer a los hermanos Sánchez, así que no noté gran diferencia en sus estilos. La segunda clase la impartió Roberto. Ya estaba más cansado, pero no me impidió completarla. Ángel y Aitor entrenaron juntos todas las técnicas, son Uke y Tori para el examen de Shodan (compañeros para el examen de 1er Dan; en España, al que en Argentina llamamos Nage le llaman Tori), de esta manera se complementarán mejor.
Tatami colocado y en uso
Las clases del sábado fueron como en el Dojo. No hacen cosas locas o súper técnicas, ni demostraciones exuberantes, hacen lo de todos los días, Aikido.
La concurrencia fue masiva. Asistió gente de gran parte de España, hasta de Tenerife de las Islas Canarias. Montones de caras nuevas. A pesar de esto, en el revuelo de un cambio de parejas, cruzamos miradas con Alfonso, mi senpai de los martes. Otro momento que recuerdo bien fue cuando Roberto pidió koshinage (lanzar por arriba de la cadera) y lo saludé a David Sánchez. A pesar del miedo que de daba soltarme para caer logró que al menos dos veces sienta que el giro estuvo bien. Seguro que no lo estuvo, pero yo noté una mejora.

Al día siguiente fuimos 5 en el auto, se sumaron sus respectivas novias que los fueron a ver en su examen. La clase fue impartida por Tomás Sánchez, el Jefe. El tema fue el mismo de dos semanas atrás en el Dojo. Lo expresó con sencillez y calidad. Una buena práctica. A lo largo de estos dos días noté como varios practicantes se sentaban agotados a un lado del tatami. Eso, a la mayoría de los que íbamos desde Madrid no nos pasó. La caña diaria del Dojo nos templó bien. Ja! Ya me sentía parte del Dojo y apenas llevaba poco menos de dos meses. Eso me hizo sentir la gente acá. Una gran familia Aikidoka. Enseguida de terminada la clase Tomás y el resto de la mesa se fue a las duchas y a vestirse de traje. Los encargados de los preparativos armaron la mesa del jurado y todos los que no participarían del examen se retiraron del tatami. Finalmente quedamos las creo que 12 parejas y nosotros, sus ukes para el momento de ataque de varios. La mesa fue para 1er y 2do Dan.  Yo los ataqué a Ángel y Aitor en el momento de randori al final de las técnicas de cada uno.
Fue un buen examen. Muy prolijo y organizado, y el nivel general alto.
Como es mi naturaleza, me puse a levantar el tatami. Ángel me encontró y me pidió que por favor no lo haga y nos vayamos. Que hay que llegar temprano a Madrid. Así que nos fuimos. Ya que colaboramos en el armado, está bien que alguien más se encargue del desarmado. Félix lo dirigió las dos veces.

Le dediqué una buena descripción al curso (pudo haber sido más extensa) porque siento que mi experiencia en Madrid fue alrededor del Aikido. Más adelante volveré sobre este tema.
Durante mayo me sumé a más clases de Roberto. Logré aguantar bastante bien el ritmo, aunque no hubo una clase que no quede con la lengua afuera. Hasta este curso, las clases estaban orientadas a preparar a los futuros primeros y segundos Danes, a partir de este curso van a estar orientadas para los 3ro y 4to, no sabía esto. Ya verán lo que fue.

La Latina se viste de verano
Caminando por Madrid
El desarrollo del día a día en el depto no varió mucho desde abril. Yo seguía trabajando y me lo cruzaba a Fermín algunas tardes. En general coincidía nuestra hora de entrenamiento y salíamos juntos. Hubo un acuerdo que duró poco. Yo cocinaría martes, jueves y sábados y él lunes miércoles y viernes, los domingos sorpresa. Esto estaba pensado conforme a nuestros horarios. Los días que le tocaba él, yo llegaba muy tarde del Dojo y al otro día me despertaba temprano, así que tener la comida lista me ayudaba mucho. Yo cocinaba los otros días para alternar. A pesar de esto siempre me acosté tarde. Viendo una serie o película. Ya estábamos con Juego de Tronos 5 una vez por semana y a puro Dragon Ball por las tardes. Volvimos una vez a más a lo del amigo egipcio. Nos enseñó un poco de su alfabeto y los significados de los adornos de su restaurante.
Mi lucha por el NIE seguía. Cada paso que daba me topaba con este documento. En una oficina me dijeron que me presente en otra. En la otra me pidieron cita previa. Me presenté con mis documentos y me pidieron que me dé de alta como autónomo en hacienda y en la seguridad social con el NIE provisional que me otorgaron. Hacienda es por cita previa también, en la página no me dejaron, por teléfono tampoco se pudo.  Volví a la oficina y me dijeron que espere. Después de una semana fui a hacienda y hablando con el de información logré que me deje pasar sin la cita. Fue todo muy rápido y sencillo. Por las dudas me comuniqué con el contador de mi tío para que me asesore. Fui a verlo a su oficina y me dijo que no me dela alta en seguridad social. Que es mucha plata. Que hay otros medios para retirar mis fondos de Paypal, que abra una cuenta en un banco que no me pida NIE. No encontré ninguno de esos. Quise comprar la tarjeta de débito de Paypal, pero me piden NIE o una cuenta bancaria para activarla. Quise abrir una cuenta online y después de que me registré nunca me mandaron mail de aprobación ni rechazo. Sigue siguiendo.

Publicidad de AllUnite
En el trabajo a Iana, nuestra coordinadora, se le ocurrió una manera de darnos ánimos. Cada vez que alguien instale un router pone en el grupo un SUCCESS! Y todos nos felicitamos. Medio que funcionó, pero no. La diferencia con antes era que sabíamos quién instalaba en tiempo real. Sobre el final de mayo amareció Michael, un danés que vive en Málaga. Empezó a opinar y a preguntar mucho en el grupo de Skype. Un día Iana dejó de organizar reuniones y de comentarnos cosas y Michael nos reunió a todos en un café en la Puerta de Toledo. Iana había sido reemplazada por un vendedor más agresivo y experimentado, que dominaba el español perfectamente. Empezó a liderarnos. Lo primero que pensamos era que estaba loco. Nuestro promedio de successes era de 4 por persona por semana, somos un equipo de 4 personas. Nos pidió instalar un mínimo de 3 por día cada uno. Yo siempre fui el más flojo, pero los que iban bien me superaban por uno o dos por semana. Madrid no se deja vender wifi con publicidad así de fácil. Así como Michael nos apretaba a nosotros, también apretaba a la central en Dinamarca para que nos abastezcan a tiempo.
Uno de mis clientes
Como veía que la cosa no avanzaba se le ocurrió una idea. Hizo un escalafón de successes con un sistema de premios. Cada día se anotaban las instalaciones de cada uno y al final de la semana se sumaban y el que más tenía se llevaba un premio en el salario semanal. No llegué a verlo ya que mi calidad como vendedor no llegaba a su estándar. Me llamó después de una reunión matutina para decirme que mande la factura por las horas de la semana que trabajé y que gracias por haber formado parte del equipo, pero que mis números no eran suficientes.
No me afectó demasiado la noticia. Me lo veía venir. Nunca me gustó vender, y mucho menos caer de cara rota en establecimientos comerciales para ofrecerles un servicio que yo mismo no considero viable. Además la forma de expresarse de Michael era muy terca. Sentía que quería dejar el grupo y ya tenía en vista una clase de Aikido que hasta ese momento no podía hacer.
Así terminó mi etapa laboral en Madrid, si bien siempre estuvo el plan de volver a trabajar, varias cuestiones hicieron que no lo haga.

Hasta acá por ahora, volveré con más Madrid luego.

miércoles, 19 de agosto de 2015

015-Madrid parte 3 – Conociendo Madrid / un desafío aikidoka

Pasó abril; en ese mes empecé a trabajar, todas las mañanas era despertarme y ver qué tenían que decir desde la central; Fermín empezó gimnasio y fútbol, ya estaba muy entusiasmado y sus frases recurrentes volvieron a nuestro día a día (Mucho, pero muuucho gym); y empecé Aikido, de a poco me fui incorporando al grupo. Es costumbre después de todas las clases de los lunes, miércoles y viernes ir a tomar algo a La Muralla, el bar de Hugo, que está a la vuelta del Dojo. Hay dos personajes que nunca faltan en estas reuniones, Javi y Felix, son el pilar indispensable de las cañas posclase. Javi es uno de los alumnos más avanzados de Tomás y siempre tiene una reflexión aikidoka a flor de piel. Félix es el cantante del grupo, no hay situación en la que esté él y no se escuche lo escuche protagonizando el ambiente.

Mayo, nuestro segundo mes en la bella Madrid. El gps del teléfono hizo (y sigue haciéndolo) que este se pague solo. Sin eso no hubiera llegado a ningún lado. Si bien ya tenía la tarjeta metrobus con abono mensual, los tiempos, en la mayoría de los casos, de caminar y transporte público eran los mismos. Caminando de 4 a 8 horas por día y con metros y buses ocasionales me hice amigo de las calles madrileñas. Conocí muchos bares y restaurantes; crucé montones de plazas y algunos parques; hablé con muchos encargados y dueños de locales. Esta gente tiende a ser habladora, así que si era que querían probar el router, no estaban seguros, o no les interesaba, me daban un buen discurso. Buena gente. Hubo excepciones, claro, al menos uno por día me decía que NO en forma seca o irrespetuosa, como así los había aquellos que me suplicaban disculpas por no poder atenderme en ese momento porque estaban muy liados.

En el Dojo ya me estaba haciendo conocer. Este mes incorporé las clases de los martes y jueves por la noche. Por alguna razón me quedó grabada mi primera clase de martes. También con Tomás, por ende, las parejas las eligió él. Me puso con Alfonso, quien luego se convirtió en mi senpai de los martes. El tema de la semana era Yokomen-uchi, me apuntó varios detalles importantes de la técnica.
Casi a finales de mes ya me sentía en forma, aguantaba bien las clases y no podía evitar notar que Ángel hacía doblete, la clase de Roberto a las 8 y en seguida la de Tomás a las 9. Me dije, yo también puedo. Un buen lunes caí al Dojo a las 8, me dice Josefina (la mujer de Tomás y secretaria del Dojo), ‘¿Hoy haces la clase de mi hijo?’, las dos le dije y me cambié de ropas. Resulta que ese día fue uno particularmente caluroso y Roberto dedicó la clase a la práctica del kokyunage (técnica de lance), nos la pasamos tirándonos y levantándonos una hora en un ambiente caluroso y pesado. Casi que no termino la clase. En un momento me maree, me puse pálido y hasta tuve mareo estomacal. Cuando me quise sentar Vicente me dijo que ese es el momento para seguir, cuando el cuerpo no da más, le pedís más y superás límites. No conforme con eso apareció Sensei y se unió a nuestra pareja, nos dedicó una ronda de jiyuwaza (técnica libre) a cada uno. Terminada la clase no encontraba fuerzas o aire para mantenerme en pie y levantar los brazos para el kokyu (respiración). Doblando la hakama no podía concentrarme en las tablas ni las cintas. Salí del tatami (superficie para la práctica de Aikido) y fui derecho a la ducha. No, no hice la clase de Tomás, no podía. De camino al depto, en el autobús fui recuperando el aire de a poco y con oxígeno en el cerebro pensé ‘Voy a superar esto, voy a terminar junio con dobletes tres veces por semana’. Para mí en ese momento las clases de Roberto representan un desafío físico que había que vencer.

A todo esto, las cosas en el depto tenían un nuevo ritmo. Mis mañanas eran para el trabajo y 2 o 3 tardes por semana las compartía con Fermín viendo la serie de turno. En abril vimos varias películas que tenía Pedro (nuestro primo) almacenadas en su disco rígido externo. Rápidamente comenzamos a llenarlo de películas y series descargadas por mí. La cantidad de tiempo por matar era notable y bajé Juego de Tronos, las primeras 4 temporadas. Las terminamos de ver antes del lanzamiento de la quinta, esta la vimos en tiempo real con uno o dos días de retraso para esperar a la máxima calidad descargable. Claro que con un capítulo por semana no llegábamos al cupo, así que descargué Dragon Ball y puse en cola Dragon Ball Z. Habiendo sido estos pilares de mi infancia no podía permitir que Fermín no los haya visto. En el mes de mayo vimos Juego de tronos 5, Dragon Ball, Fullmetal Alchemist Brotherhood (excelente, éxito rotundo en el depto), Avatar, la leyenda de Aang, Avatar, la leyenda de Korra y algunas pelis por cable.  Claro que Fermín vio la mayoría solo y yo me sumaba cuando estaba libre, después de todo para mi eran todas repetidas.

Las juntadas. Si no me equivoco hubo dos este mes. En la primera llegaron los chicos, se presentaron y nos pusimos a preparar unas pizzas. Al ratito empiezo un Skype con Patricio, que estaba en Nueva York. Charlamos un buen rato y me quedé dormido. Así que de esa juntada no puedo hablar mucho, aunque es deducible lo que pasó. En la segunda estuve más activo. Y hubo una sorpresa POMPI! Se había incorporado Pompolho al grupo, también compañero de fútbol, brasilero, bueno como él solo. Esa noche mucha Play, mucho mojito, cuba libre y champagne con Speed  (el baratín). Fermín había comido alguna que otra cosita de más y se descompuso (puede que mi panqueque doble relleno de Nutella haya influido un poco), esta vez él nos abandonó, súper anfitriones somos, jaja.  Y Pompi, como todo un caballero civilizado volvió a su casa a un horario razonable. Esta situación nos dejó a Javi, un poco tomado, Fer, otro poco tomado y yo, totalmente sobrio y con el mate en la mano a las 4 de la mañana charlando de esto y aquello. En eso a Fer se le ocurrió elegir entre los tres la mejor canción de la historia. Javi, el músico del grupo, argumentaba desde su conocimiento técnico, la influencia sociopolítica de los artistas y sus sensaciones personales con cada tema. Fer, el apasionado del diálogo y promotor de ese momento, opinaba desde los recuerdos y las relaciones que tiene arraigados a los diferentes temas, a la vez que no podía dejar de decirnos cómo quería que le respondamos. Yo, de pocas palabras, opinaba como Fer, desde los recuerdos arraigados y las sensaciones que me producen ciertas canciones. La conclusión final fue que Charly García es lo más grande que hay.


Y con esto me despido por ahora. Ya entramos en la etapa solos. El tío no vuelve hasta dentro de un mes y somos los amos y señores. Dos argentinos sueltos en uno de los barrios más populares y céntricos de Madrid, con un departamento de dos habitaciones, viendo series a lo loco.

martes, 11 de agosto de 2015

010-Madrid Parte 2 - Entre el Aikido y el trabajo


El trabajo no me gustaba del todo, si bien no era ventas propiamente dicho, tenía que ofrecer un producto gratuitamente a gente que no me llamó y convencerles de que lo prueben. Eso nunca se me dio bien. Los puntos a favor del trabajo que me animaron a seguir fueron que, a) me pagaban por Paypal desde una cuenta en Dinamarca, así que nada de papeles y trámites eternos con el gobierno español, y b) que tenía que moverme por gran parte de Madrid, así aprovechaba para conocer la ciudad y acostumbrarme a las calles y los metros.

           

El primer día de Dojo Sensei me puso a practicar con Jesús, él fue el primer Aikidoka con el que entrené en Madrid, parecía que íbamos a vernos seguido, pero por diversas razones tuvo que ausentarse del Dojo mucho tiempo. Después lo conocí a Ángel, él fue mi primer amigo de Aikido, con él y Aitor y sus respectivas novias fuimos al curso de Moralzarzal donde ellos se presentaron para 1er Dan y me pidieron que les haga de uke (compañero) para ataque de varios. Al poco tiempo quedó claro que ‘Nahuel’ es muy difícil de pronunciar y Sensei me bautizó Lombardi, el argentino. A esa clase suele asistir Enrique, el venezolano, Sensei nos hizo compañeros regulares por afinidad de ukemi, los dos caíamos parecido y muy distinto a lo que el enseña.

Durante el mes de Abril, en paralelo con Aikido y el trabajo, fui varias veces a oficinas de extranjería y a la policía y al banco buscando una forma de abrir una cuenta bancaria, ya que lo que me pagaban todas las semanas por Paypal solo podía tenerlo en mano a través de una cuenta. La batalla principal que tenía era conseguir el NIE (Número de Identificación de Extranjero).

Entre tanto, Fermín repartió sus CV, un día me lo crucé por la calle y me dio uno para que lo deje en mi siguiente bar. El tipo se consiguió un gimnasio cerca del depto y un nutricionista, cuando fuimos a verlo, el pibe se enamoró de la masa muscular del deportólogo. Le hizo caso como Abraham a Dios. Desde ese día la dieta de la casa cambió. Carne, pescado o pollo a la sal, limón o aceto balsámico, acompañado de ensalada a la noche y arroz al mediodía. Y los sábados, día permitido… no me animo a escribir lo que se comía esos días. Era como liberar a un tigre famélico en campo lleno de ciervos bebes. También consiguió donde jugar al fútbol y rápidamente se hizo un grupo de amigos, Javi de Tucumán y Fernando de Mendoza. No tardaron en hacer costumbre juntarse en el depto, comer porquerías, jugar a la Play y planificar alocadas y salvajes salidas a bares nocturnos que nunca se concretan. Yo estuve en varias y me incorporé al grupo.

                                               

También en abril, mientras trabajaba por la calle Embajadores, encontré un restaurante egipcio que ofrecía, aparte de cocina típica, shisha (o pipa de agua), cosa que Fermín quería probar. Así que un día fuimos. Nos gustó el lugar y nos cayó bien el encargado, así que volvimos varias veces, una de ellas con el tío, para presentarle uno de “nuestros” bares.

jueves, 6 de agosto de 2015

006-Madrid Parte 1 – Nos acomodamos

Madrid, Londres, París, Ámsterdam, Roma, Venecia, Barcelona, Madrid. Así se cierra el círculo. Después de 23 días paseando por Europa los tres hermanos, nos despedimos de la del medio en el aeropuerto de Barajas en las afueras de Madrid. Abrazos, besos y lágrimas. Fermín vuelve en 5 meses (en teoría), pero a mí Ornella no sabe cuándo me vuelve a ver, y yo lo mismo.



Como Fermín no conoce mucho la ciudad y yo ya estuve dos veces, me aproveché un poco y lo hice caminar. Nos tomamos el autobús express de Barajas a Cibeles y de ahí caminamos 30 minutos hasta el depto. Nada de andar pagando 30€ en un taxi, no no. ¡Y así empieza la aventura Madrileña!
Por acá la mano viene así, el mismo 24 de marzo, el primer día solos en el depto. de nuestro tío:
“Yo voy a buscar trabajo acá y en Londres, y el primero que salga es en la ciudad en la que me quedo” dije yo.
“Voy a buscar un trabajo de medio tiempo y a ver qué pasa” dijo Fermín.
Solos estuvimos dos días, luego volvió nuestro tío Néstor y compartimos todo o que se pudo y se volvió a ir. Pasa que el trabajo le puede, vio… Y nuevamente solos. Los días al principio fueron más o menos así:
Yo me despertaba entre las 8 y las 10 y me pasaba la mañana desayunando, viendo series, buscando trabajo, descargando series y películas, buscando información legal para trabajar en España, chateando con amigos de Argentina y los que tengo desperdigados por ahí y buscando Dojos de Aikido. Así hasta que se hacían las 2 de la tarde y aparecía Fermín de la pieza con cara de hambre. Hora de almorzar. Comíamos lo que había o íbamos al Día a comprar alguna cosa rica y montones de galletitas insalubres y  mucha Nutella, pero MUCHA, mal. Desde el almuerzo hasta la cena estábamos tirados en el sillón viendo películas y series y seguíamos así hasta la madrugada. A la mañana siguiente el ciclo se repetía. A veces nos daba cargo de conciencia y hacíamos cosas, como ir al Corte Inglés o salir a correr al parque (una vez yo y dos Fermín, fin), y por razones de fuerza mayor nos aventurábamos al Día una o dos veces por semana. Todavía estaba fresco, así que a veces se podía caminar tranquilo y otras había que abrigarse hasta la nuca.
Antes que acabe la primera semana tuve dos entrevistas por Skype. Una de ellas con una empresa con sede en California liderada por un emprendedor informático japonés. Parece que este señor fue el creador de la red más grande de búsqueda de empleo en Japón, la vendió y se fue a California a romperla ahí. Y está buscando gente de todos lados para cumplir su objetivo. Este objetivo parece ser cambiar el mundo, no entendí bien cómo, pero una de sus metas a mediano plazo es superar a Google. Bueno, en este no me volvieron a escribir. La otra fue una entrevista con la empresa dinamarquesa AllUnite. En un inglés partido hablamos Iana (ucraniana, encargada de supervisar los grupos de España), Mayte (española, líder de los telemarqueters para Madrid y Barcelona) y yo. En este sí me tomaron, pero no empecé hasta la semana siguiente.
En esa misma semana, el miércoles, fui a al Dojo de la AETAIKI (Asociación Española de Técnicos del Aikido), Aikikai España. Como me lo recomendó Igarashi Sensei, y nuevamente Tomás Sánchez Sensei en ese mismo momento, me senté a ver la clase. La línea técnica no difiere llamativamente de la mía, así que por ese lado congeniábamos. La forma de dictar la clase y la actitud de los alumnos me gustó, tomé nota de los detalles de protocolo. Finalizada la clase intercambiamos unas palabras con el maestro y me fui. Al día siguiente me sacaron las 3 muelas de juicio que me quedaban. Estuve una semana que me quería amputar las mandíbulas. La clase práctica de Aikido esperará otra semana más.
El jueves siguiente fue el jueves Santo, el miércoles, último día antes del feriado largo, fue mi primer día de trabajo. Este consistía en salir a la calle con varios routers con antena y ofrecerlos en los locales comerciales y restaurantes y bares. El servicio consta en proporcionar Wi-fi libre de contraseña a los clientes y, a través de este Wi-fi, el proveedor publicita sus productos en los móviles de los usuarios.
Y así se me armó la semana. Por la mañana desayuno y conferencia por Skype con el equipo de AllUnite. Después a la calle a repartir routers, al mediodía, si estoy estaba cerca volvía al depto. a almorzar con Fermín y si no me compraba un bocadillo por ahí. Luego, lunes miércoles y viernes iba al Dojo a entrenar en la clase de las 9pm. A todo esto, Fermín tenía unos 30 CV para repartir en bares y estaba buscando gimnasio y un lugar para jugar al fútbol.