Vivir no es sólo existir

Hola todos, gracias por leerme y así acompañarme en este viaje. Cuando me fui por primera vez lo pensé como un 'voy y vuelvo'. Algo finito, aunque largo. Hoy veo que estoy viviendo esto y después estaré viviendo otra cosa. Viajo para conocer lugares, costumbres, horarios, comidas, ritmos, gente, calles, Dojos, maestros, compañeros, trenes, redes de metros, culturas.
Hoy el objetivo del viaje, si bien tengo un plan sobre el que improviso, es viajar. Si es posible trabajar en distintas ciudades para, 1) financiar el viaje y 2) entrar bien en el ritmo local, no ser sólo un turista más.
Este texto lo voy a expandir en la entrada 'Inicios y Motivaciones'
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sábado, 9 de julio de 2016

135-Tokorozawa 11~19/jun - primera semana como uchi-deshi en Kobayashi Dojo



SEMANA 1:
11/06 – 19/06


Sábado 11: Uchi-deshi
Yo llegando a Tokorozawa Dojo
Nos despertamos a las 5:15. Un sentimiento extraño, aún recordaba la sensación de saber que me esperaban los chicos en el Dojo, para matear, para desayunar, entrenar, ir a pasear, lo que sea. Pero ya no estaban, se fueron ayer. Por otro lado, tampoco estaba esa sensación de normalidad, ya que esta mañana sería la última que pasaría en Hashimoto y despertándome con Irie-san. Dejé mis mochilas y valija en la puerta mientras lo esperaba a mi compañero. Salió, le puse llave a la puerta y se la entregué, ya no la necesitaría más. Caminamos hasta el Dojo, tampoco estaba Jenny. Dejé en el vestuario de mujeres mi mate y bombilla para que Anu se los lleve a Jenny de regalo. Limpiamos para la práctica matutina y aparecieron Sensei y Machiko-san a darme la despedida y a desearme suerte en mi siguiente etapa de uchi-deshi. Me expresaron su agradecimiento por la ayuda proporcionada. Le devolví la tarjeta Suica y me fui. El sol me quemaba lindo. Llegué con tiempo de sobra a la estación de Koku-koen. Me compré un café en para llevar y me lo tomé con unos bocaditos que me aún me sobraban. Estuve pensativo un rato. Sin Internet dejé varios mensajes en WhatsApp para que se envíen cuando me conecte. Entre ellos varios audios. Uno de ellos para el grupo de viajeros de Japón, que está pronto a disolverse. No pude evitar soltar algunas lágrimas. Me tocó muy fuerte haberlos visto y vivido con ellos otra vez.
Se hicieron las 9, había quedado con Hiroaki Sensei que lo veía en Tokorozawa Dojo con mi equipaje a las 9:30. Empieza mi vida de Uchi-deshi.

Crónicas de un Uchi-deshi:
Esperando a Sensei no quise estar inactivo y me puse a limpiar la vereda. Vi llegar una moto negra con dos ruedas delanteras. Así se introdujo Hiroaki Sensei. Entramos mis cosas al Dojo, las dejamos al lado de la heladera en el patio detrás del vestuario de hombres y limpiamos el Dojo juntos. Me mostró todo lo que tengo que saber al respecto. Terminamos y me preguntó si me importaba ayudarlo en la clase de niños, ya que estas son opcionales para mí. Le dije que con gusto y me cambié. Qué gran diferencia con Hashimoto Dojo. Hay muchos más alumnos y son más activos. El juego con la pelota es ruidoso y juegan al sapo. Empezó la clase y claramente hay un programa. Primero uno de los niños se pone en el centro de un círculo formado por el resto y dirige la entrada en calor, que es la misma que la de adultos, pero él o ella tiene que dictarla en voz alta y el resto en orden cuentan hasta 10 para cambiar de ejercicio. Después ukemi y ejercicio. Después todos formados y Sensei les reparte la hoja de examen, porque el mes que viene hay mesa. Se ubican por graduación y practican la lista. Después más ejercicio y un juego, que puede ser sapo o mancha con el bate de plástico. Me sentí inútil, no supe conectarme con ellos, me agobió el bullicio que hacían y ver las pelotas volar tan rápido cerca de Sensei y el shomen y las armas.
Terminada la clase barrí otra vez el tatami y me preparé para la clase de adultos. La primera de esta nueva etapa. Estaban varios de los que ya conocía que he visto en las clases de los jueves. Fue movida y a pesar de mis piernas cansadas la pude seguir. Al final me puse a limpiar con el resto y ayudé a armar dos ventiladores recién comprados. Mi atención se perdió en eso y no preparé el té, se encargó otro, y la hakama a Sensei se la dobló Hiromi. Empezamos mal. Nadie me dijo nada, pero yo sabía que estaba en falta. Asumí que era un permitido del primer día que no me llamaron la atención. Después del té Hiroaki Sensei nos llevó a los dos a comer a un restaurante, el almuerzo de bienvenida. Charlamos de varias cosas. Me preguntó cuál es mi comida japonesa favorita y hablamos del desayuno de los viernes del cual estoy encargado. Volvimos al Dojo y Sensei se despidió. Lo volvería a ver más tarde para la clase de las 18:30. Hiromi y yo nos quedamos un rato solos en el Dojo, después de apuntarme algunas cosas volvió a su casa. Ella entrena mucho más de lo que pensaba y participa mucho de las actividades del Dojo. Se quedó a hacerme compañía y a enseñarme algunas cosas que tienen que saber los uchi-deshi. Ella siempre los ayuda. Yo desarmé la valija, acomodé mi ropa en mi cobertizo y descansé. Seguía con dolores de cabeza y de garganta. El resfrío no estaba del todo curado.
La clase de la tarde de los sábados es de principiantes. No había tantos como en las regulares. Cuando terminó le fui a doblar la hakama a Sensei y me sentí incómodo, al tenerla en la mano no podía ayudar a limpiar, al no estar el Dojo limpio no podía doblarla. Se acabó el día. Me preparé unos fideos soba con salsa de soja y algunas especias para cenar. Comí con la compu. Después me quedé dormido sentado. Me desperté, me tiré al suelo y me volví a quedar dormido. Junté fuerzas y armé el futón. Cuando fui a prepararlo encontré que no había futón, sino una colchoneta áspera de las que se te pegan al cuerpo, tres acolchados y dos almohadas. Puse la colchoneta y un acolchado, no llegué a acostarme, me dormí sentado y después tirado en el suelo otra vez, no quería dormirme sin ducharme. Me costó muchísimo levantarme e ir al baño. Finalmente cerré los ojos limpio y en el futón a las 12:45. El resfrío me tiene mal.


Domingo 12: Orientadores
Arriba sin esfuerzo. Dojo limpio y a Kodaira. Primera vez, caminando. Llegué junto a Kasahara-san a las 9 como me pidieron. Limpiamos juntos, me enseñó cómo. Recep estaba arriba ayudando a Kobayashi Sensei. Entre los dos me orientaron sobre las costumbres y protocolos de la clase se Soshihan (así lo llaman a Kobayashi Yasuo Sensei). Después hicimos un poco de trabajo en el patio y empezó la clase de niños. Había tantos ayudantes que terminé sobrando. Volvimos a limpiar el Dojo y empezó la nuestra. La configuración de la clase es la misma de siempre. Taiso, ukemi, waza, sahokokyuho, pausa para que se introduzcan los nuevos integrantes, en este caso yo que me entraba de uchi-deshi, las armas del mes, jo en este caso, trabajo libre que en esta época suele ser de examen y fin. Limpiar el Dojo, doblar hakama, preparar el té, algunos siguen entrenando. Yo estaba con hambre. Me senté al té, le serví a todos, cuando Soshihan me invitó a tomar y a comer los dulces lo hice con gusto y casi necesidad. A las 13:30 ya no quedó nadie. Me fui con Recep que me enseñó a usar el almacén de bicicletas. Los uchi-deshi podemos usar las bicis del Dojo, nos dan candado y una tarjeta de socio del estacionamiento para guardarla cerca de la estación.
De vuelta en Tokorozawa aún tenía dos horas antes de la siguiente clase. Cociné más soba, esta vez los comí fríos con salsa de soja. Me puse a limpiar y en el momento que terminé apareció un auto, se bajaron dos personas que no conocía, pero que parecían aikidokas. Uno de ellos sacó basura y la puso en los tachos del Dojo. El otro era Yamawaki Sensei, el encargado de la clase de los domingos a la tarde. Nos presentamos y se cambiaron. Los alumnos empezaron a aparecer de uno en uno hasta que se llenó el Dojo. Nuevo Sensei, acudí a Hiromi para que me oriente. A él también le puedo doblar la hakama, hubo hora del té y separé la taza de Hiroaki Sensei por si aparecía al final.
La clase fue como siempre, pero este Sensei tiene un estilo algo distinto. Es alto y grande y sabe usar su extensión. Las técnicas fueron más directas que las de los Kobayashi.
Durante el té se nos sumó Hiroaki Sensei. Antes de irse me dijo que mañana viene una mujer a hacer papeleo de 9 a 12, que lo hace todos los lunes. Me puedo quedar o irme. A las 18:15 ya se habían ido todos del Dojo salvo Hiromi. Nos quedamos practicando y charlando hasta las 8 y volvió a su casa. Yo me quedé perdido un rato en el teléfono y me fui al súper no tan barato al otro lado de la estación de Koku-koen, la que está cerca del Dojo. Tenía con migo 11.000 yenes (el total de mis yenes). Aún tengo los euros reservados para Suiza, no los quiero cambiar. Compré papa, cebolla, pepino, frijoles nato, dulces y un bento rebajado a 200 yenes. Lo cené en el Dojo mirando series. Vi dos capítulos de Dragon Ball Super y dos de Game of Thrones. No daba más y me dormí, otra vez me costó juntar fuerzas para ducharme antes, pero encontré los ibuprofenos que me habían sobrado de Irlanda. Son mi cura para todo resfrío. Suelo no tomar nada y dejar que se pase solo, pero la práctica constante e intensiva más estar atento y cocinar todos los días requería que esté curado rápido. Me tomé uno antes de dormir.


Lunes 13: galles
Feliz de la vida con la cafetera italiana
Arriba a las 7, limpié el Dojo, desayuné frijoles nato y algo más, no me acuerdo, y café. Estaba muy contento de encontrarme con una cafetera italiana. Lo hice bien fuerte para guardar y dosificarlo hecho. No tengo mucho y es un engorro lavar la cafetera cada vez. Me tomé el último ibuprofeno, ya me sentía bastante mejor. Me puse a escribir en el suelo y antes de las 9 mudé la compu al vestuario y la coloqué en el tercer estante para escribir parado, con la columna recta. Estaba por llegar la mujer a trabajar. Había entendido que iban a trabajar ella y Sensei juntos, así que hice lo que sé hacer. Puse una de las mesas largas, presenté dos almohadones para que se sienten y preparé el té. Cuando llegó nos saludamos y sacó de la oficina una mesa más chica, me dijo que trabaja sola, me aceptó el té. Al ratito llegó Hiroaki Sensei y hablaron un rato. Él trabajó un poco y me dio una tarea. Cortar hojas A4 con documentos a la mitad con la guillotina, ponerle dos sellos a cada una y abrocharlas con un panfleto informativo. Fue fácil y rápido. Le serví té a él y pocos minutos después se fue. Volví a quedarme solo a las 12:15. Cociné más fideos con vegetales. Comí poniéndome al día con Dragon Ball Super y Game of Thrones. Escribí un rato y volvió a bajar Sensei, me dejó arroz que me había ofrecido el fin de semana. Me dijo que le pida cuando se me acabe. Escribí un rato más y me puse a ver un animé nuevo, este también es de emisión semanal, pero a diferencia de las otras dos series, sale los viernes. No quiero ver más de lo que tengo en el disco rígido externo porque es demasiado material y me envicio muy fácil, lo que no es conveniente para esta vida de Dojo. Hay que descansar bien, nada de desvelarse.
Pensé en salir varias veces, pero no lo hice en ningún momento. Podría haber ido al supermercado barato en bici, pero ya tenía comida, decidí esperar a que se me acabe. Además voy a ir el jueves con Hiromi a hacer las compras para el desayuno del viernes.
Me decidí por un experimento. Me fijé cómo hacer galletitas en la hornalla con una sartén. En la cocina hay harina, azúcar, esencia de vainilla y polvo para hornear, todos elementos para hacer galletitas o tortas y no hay horno. Usé la manteca de la heladera y preparé la masa, no me convenció del todo pero era lo que tenía. Enmantequé la sartén, la puse a fuego moderado y puse bolitas de masa distribuidas en la superficie. Las aplasté ahí mismo y tapé la sartén, cuando olí a masa horneada saqué la tapa y las quise dar vuelta, pero estaban medio pegadas en la base y muy blandas, se rompieron. Terminé destrozándolas y salteando las migas para que se sequen y las puse en un tupper. Repetí el proceso con el resto de la masa y aceite en lugar de manteca para que no se peguen. No funcionó, casi las freí a éstas. Mismo resultado. Llené dos tupper de migas y un platito que me lo comí con un café. Fue divertido. El resto de la noche estuve con la compu leyendo, escribiendo, viendo series y Facebook hasta la noche que cociné, cené y me acosté después de una ducha.


Martes 14: japonés
Desayuno en el Dojo
Los martes y viernes se saca la basura combustible. Tengo un cronograma para sacar todos los tipos de basura: 1er y 3er lunes de cada mes botellas de vidrio y latas; 2do y 4to lunes de cada mes basura no combustible; martes y viernes basura combustible; miércoles plástico; 1er jueves diarios, revistas y cajas de cartón; 2do y 4to jueves botellas de plástico sin tapa y sin etiqueta; 3er jueves artículos eléctricos chicos. Así que hoy saqué las bolsas de basura combustible. Bajó Sensei a preguntarme si iba a ir a la clase de japonés, me mostró cómo llegar el edificio desde la estación de Higashi-Murayama y me dio un sobre para dejar el buzón de correo. Yo le pagué mi estadía de uchi-deshi que ayer nos olvidamos.
Salí del Dojo a las 9:20. Llegué con tiempo de sobra a la clase. Está muy cerca. Pregunté en la recepción de la planta baja y me mandaron al primer piso. Ahí estaban todos los profesores en reunión. Yo era el único alumno y 8 docentes. En los siguientes minutos llegaron el resto y tuvimos un promedio de un docente por alumno. Primero me dieron la bienvenida, están acostumbrados a que les manden uchi-deshis de Kobayashi Dojo. Me dijeron que hace poco venían 4 juntos y que era un montón de gente. Este es un centro educativo voluntariado, como al que iba en Hashimoto hace dos años. Uno de los profesores visitó Argentina y habla español mejor que inglés. En mi mesa estaba con él y un francés que ya se está por ir de Japón. Cuando vieron que me integré al grupo y que me quería quedar las 6 semanas que voy a estar ahí, me hicieron llenar el formulario de inscripción y pagar el arancel, 400 yenes al mes, es de risa. La clase fue una hora, después un descanso para el té con bocadillos dulces y salados y de paso practicar, y otros 40 minutos de clase. Cuando me fui me regalaron lo que sobró de los dulces, muy contento volví al Dojo. Pero me dolía la cabeza. Habrá sido una combinación del calor, el resfrío casi curado y haber exigido tanto al cerebro en la clase.
Llegué al Dojo, cociné, almorcé y en lugar de escribir me tiré en el tatami a descansar. A las 4 guardé todo y empecé a limpiar otra vez. Me cambié y empezó la clase de niños. Siento que estoy construyendo mi confianza para con ellos como hice en Hashimoto. Pensé que ya la tendría, pero no. Estoy buscando como acercarme a ellos para hacer alguna diferencia y nos ser solo un poste con hakama que se mueve por ahí. Terminó la clase y ellos no limpian el tatami, salen todos al centro del mismo y se cambian ahí, después se van y yo barro otra vez. Estuve un ratito solo y llegaron los alumnos de la clase de adultos. Estaba algo cansado, si bien es la primera clase de la semana, hacía calor y estaba saliendo del resfrío, de todas formas no me impidió hacerla normalmente. Durante la hora del té Sensei me dijo que puedo sumarme a la práctica de ukemi y así lo hice. También me dijo que mañana después de la clase de la mañana desayunamos en su casa que cocina su esposa, eso pasa todos los miércoles.
Noriko fue una de las últimas alumnas en irse y le di el regalo que le dejó Daniel, era el último que me quedaba por entregar. Volví a cocinar fideos y a clavarme con la compu. Me vino el cansancio del final del día, otra vez luchando para moverme y ducharme y preparar el futón.


Miércoles 15: Desayuno
Así presentan a los uchi-deshi en Kodaira Dojo
Arriba a las 5, Dojo y calle limpios y saqué las basura plástica. Empezó la clase, estaba Kasahara-san y me indicó que en esta clase también lo recibo a Sensei con la hakama en mano como en Kodaira. Las clases matutinas son de una hora nomás, pero la configuración es la misma. No hubo té, en general no hay té en las clases de las 6:30. Se fueron todos, Kasahara-san y yo nos duchamos y ambos subimos a desayunar. Nos lavamos las manos y nos estaban esperando en la mesa a medio servir. La mujer de Sensei cocina muy bien. Servimos té de oolong frío, arroz, sopa de miso, ensalada de lechuga y huevo, ensalada de cosas japonesas y pulpo, y un salteado de carne con zanahoria y cebolla. De postre (sí, postre en el desayuno, son lo más), café de máquina tipo Nespresso pero otra marcal y una tortita sabor ananá y kiwi. Una locura de sabores y mucha energía para el uchi-deshi que no para de entrenar. Agradecimos y nos fuimos. Yo salí primero y lo dejé a él cerrar el Dojo.
Fui rápido hasta Kodaira y me puse a limpiar para la clase de las 10. Llegó Kasahara-san y me ayudó a terminar de limpiar. Preparé la toalla de Sensei y me dijo que no era necesario, acomodé la hakama de Sensei para esperarlo y me dijo que tampoco era necesario. No sabía que la clase la dictaba él. Es un tipo muy simpático y tiene muletillas graciosas. Es alto como yo y fue uchi-deshi tres años y medio como el resto de los instructores de Kobayashi Dojos. Terminó la clase, acomodamos el Dojo, cerramos todo y me dijo que puedo volver directamente a las 6:30 para la clase de adultos, que como la de niños la dicta él, no tengo que estar ahí, puedo, pero no es necesario. Elegí descansar. Antes de entrar a la estación pasé por el supermercado barato, la misma cadena a la que voy a ir el mañana con Hiromi, el Seiyu. Compré pan y las bolitas blancas dulces que me gustan.
De vuelta en Tokorozawa y con varias horas libres cociné, almorcé, vi algunos videos en YouTube y me dormí. Quise escribir pero no me podía concentrar. Además estoy atrasado y tengo que hacer memoria de 3 semanas. Sigo cansado y se acumula a cada día. Después de todo hoy me había despertado a las 5 y ya había hecho dos clases antes del mediodía. Bueno, se hizo la hora. Salí para Kodaira. Saqué la bici del estacionamiento y pedalee hasta el Dojo. Los niños seguían ahí. Se fueron, limpié y empezó la clase de Kobayashi Soshihan. Por momentos me costó seguirla, mis piernas estaban cansadas. Nos sorprendió con su visita Manuel, un argentino que trajo montones de dulces de regalo para Sensei. Además en la clase practiqué con Recep que con su buena onda me levantó y le puse más pila a la práctica. La hora del té se convirtió en cerveza otra vez en honor a la visita, eso y fotos para mostrar el glorioso pasado de Sensei. A ellos los llevó uno de los chicos hasta la estación de Kodaira y yo me fui en la bici.
En Tokorozawa volví a mi rutina, cocinar, luchar para ducharme y armar el futón y a dormir.


Jueves 16: sueño
Así cocino en Tokorozawa Dojo
Me habían dicho que puedo limpiar el Dojo de Tokorozawa a la vuelta. Los jueves tengo que ir a Kodaira a limpiar a las 5:30 porque a las 6:30 hay clase. Pensando en eso y en que no puedo perder el tren, dormí mal, poco y cortado. Caminé aún dormido hasta la estación y dormí 8 minutos en el tren. Entré al Dojo, sacudí el polvo, barrí adentro y afuera y me cambié. Estaba más despierto ya, con el keikogi tengo otra energía, pero seguía medio dormido. Preparé la toalla y la hakama para Soshihan y lo esperé en la oficina, pero no vino, me dijo Recep que la clase la dicta Hiroaki Sensei. Cambié de hakama, guardé la toalla y lo esperé en la oficina. Esta clase me costó empezarla, pero luego me desperté y la pude aprovechar también. Participaron varios instructores. No hubo té. Recep sabiendo lo que me tocaba me dijo que él se encargaba de terminar de cerrar el Dojo y que yo me vaya, así llegaba a desayunar antes de la clase de las 10:30. Agarré la bici y me fui.
En Tokorozawa antes de limpiar me comí dos panes con manteca y arroz con nato. Limpié el Dojo y la vereda y llegó una alumna. Se metió sin dudarlo en el vestuario de hombres. Cuando salió le dije que ese no era su vestuario y me corrigió que en la clase de los jueves a media mañana sí, porque es clase de mujeres y son mayoría, por lo que usan el vestuario grande. Entonces saqué mi hakama de adentro antes de que no me la pueda poner. Se llenó de mujeres, éramos 4 hombres y 10 mujeres. En la vereda estacionó Soshihan, otra sorpresa como la de esta mañana. La clase no la dio Hiroaki, lo que en ese momento me hizo cambiar la configuración. Tenía que conseguirle una toalla, hacerme cargo de su botellita y darle la hakama, además de tener el té listo para después de clase. Acá me mandé todas las cagadas juntas. Primero una de las mujeres que habla mucho y muy fuerte se metió en la cocina y preparó un té de saquito en la taza de Soshihan con agua fría, cuando se dio cuenta sacó el saquito y puso a calentar agua. Yo sin saber eso le tiré el saquito a la basura, volvió y puso otro, no entendía por qué estaba preparando té antes de la clase, pero ella es japonesa y alumna regular de esta clase, seguro sabía lo que hacía. Saqué una de las hakamas que no suele usar Hiroaki Sensei con la esperanza que sea la su padre. Cuando entró a la oficina se la di, pero no llegó a ponérsela. Era de Hiroaki, busqué en el canasto y eran todas de Hiroaki, me señaló otra esquina de la oficina con su ropa, ahí estaba la suya. Mientras se vestía uno de los alumnos fue a buscarle la toalla, que yo no sabía dónde estaban, este no es su Dojo regular. Bien, la toalla ya estaba y yo aprendí. La mujer que habla fuerte tapó la taza con té caliente y sin sacarle el saquito la llevó hasta la ventana al lado de la toalla, igual que su botellita en Kodaira. Ahí aprendí que Soshihan no toma agua durante la clase sino té caliente. Durante la primera media hora de la clase estuve incómodo pensando en la taza que aún tenía el saquito dentro, pero fue ella la que lo llevó, confié. Hice mal. Cuando fue a tomar se quejó de que el saquito estaba ahí y lo quiso sacar, mojó el tatami, ella pidiendo perdón fue a tirarlo a la basura como deberíamos haberlo hecho en el momento que se hizo el té. Ella se apuró en presentar la taza y yo estuve lento en no arreglarlo.
La clase estuvo buena, estaba tan pendiente de hacer las cosas bien que me olvidé de mi cansancio y dolores. Después tomamos el té normal, esta parte me sale bien ya, estaba cómodo. Hasta que llegó la sorpresa. Vino Hiroaki Sensei y un amigo de Soshihan, los estaba atendiendo a los tres y a varios alumnos.  Aparte del almohadón de Soshihan sacamos el de Hiroaki Sensei. El segundo nos trajo a Hiromi y a mí una caja grande para congelador con un set de 8 platos de fideos udon para cocinar. Tenemos desayuno para mañana. En un momento Kobayashi padre se levanto y se fue a la oficina, el hijo me mandó con él a ayudarlo a cambiarse de ropa. Me quedé con su keikogi para lavarlo luego.
Cuando se decidió a irse salí a despedirlo y Hiroaki Sensei me dijo que me quede detrás del auto y le haga señas para ayudarlo a salir marcha atrás. Lo vimos hasta que dobló la esquina. Se fueron todos y me quedé con un rato de paz para almorzar tranquilo.
Igual que los martes, a las 17:15 empieza la clase de niños, a las 16:45 tiene que estar el Dojo limpio para lo que tengo que empezar a las 16:15. Eso me dejó con unas 3 horas libres. Cociné, comí, vi videos y descansé. Me estoy acostumbrando a las clases de niños. Esta fue mi cuarta desde que llegué el sábado, la tercera en este Dojo, me estoy aprendiendo algunos nombres y actitudes. Les quise corregir algunas cosas que estaban practicando antes de la clase pero mi acento era demasiado gracioso y no me hicieron caso. Terminó la clase, limpié el Dojo otra vez y a las 19:30 empezó la de adultos. De vuelta  al normalidad con Hiroaki Sensei, la clásica clase de los jueves a la que suelen ir los visitantes cuando los hay, como la de los miércoles en Kodaira. Se me notaba el cansancio. Ukemis pesados, seguía las técnicas casi por protocolo y varias veces abusé de mis buenos ukes para aflojar mi técnica. Aún así hubo momentos en los que me compenetré con la práctica y entrené bien. Últimamente los alumnos que van a rendir examen me buscan y les ayudo con las técnicas. Varias veces les enseño lo básico, después de todo, este es el Dojo donde nació el estilo que entrené mis primeros 5 años de Aikido. Aprovecho estas técnicas para descansar el cuerpo. Después saludo a alguno de los hakama, que ya me los estoy aprendiendo, para que me hagan sentir las técnicas y me vea forzado a seguirlos.
Hora del té, usamos el último saquito de té verde. Después Hiroaki Sensei se puso a buscar tés. Sacó una bolsa de papel aluminio sellada al vacío. No la usó, me terminó dando una latita roja con té negro en ramitas para que use. Se fueron todos y Hiromi me apuró para ir al súper. Agarramos las bicis y pedaleamos hasta el Seiyu de Shin-Tokorozawa. Ahí compramos banana, pepino, yogurt y guarniciones frías para mañana, ella compró algunas cosas para ella y me regaló un bento. Volvimos al Dojo y nos despedimos hasta la noche. Guardé todo en la heladera y descansé. Mañana hay otra clase a las 6:30, pero es en este Dojo, no tengo que ir a la estación. Cociné, cené y revisé los tachos de basura. En el de la puerta estaba la bolsa sellada al vacío de té verde y al lado una latita para guardar té en hebras. Ya que es basura me los quedé ambos. Así tengo té verde frío ilimitado. Abrí la bolsa, llené la latita y guardé ambos en mi ropero. Esta misma noche hice un poco. Me quedó muy fuerte, tomé con la cena y metí el resto en una botella, quedó súper concentrado. A dormir después de la ducha.


Viernes 17: árbol
Las bicis de Kodaira
Llegó uno de los días esperados, el mítico viernes del desayuno. Cuando soy el encargado de cocinar para los Senseis. No fue tan estresante en gran parte gracias a que Hiromi fue la encargada y yo el asistente. Además teníamos el menú pre organizado con los congelados que nos dio ayer Hiroaki Sensei.
Dojo limpio a las 6 y empezó la clase. Me costó arrancar pero al ratito entré en ritmo. Cuando terminó doblé la hakama lo más rápido que pude y me dijo Sensei que me cambie rápido. Yo ya pensaba estar de keikogi todo el día. Entre todos los alumnos, que no eran sólo Senseis, acomodamos sobre el tatami 10 mesas. Del lado del shomen pusimos 6 en rectángulo para que trabajen, del otro lado pusimos 4 para la comida. Con Hiromi sacamos las dos tablas de cortar, dos cuchillos y los vegetales y banana. Al lado de la cocina pusimos en el suelo una mantita para apoyar las tres cajas de vajilla y el frasco de palillos. Pusimos a hervir los fideos soba, cortamos el pepino y las bananas. A las últimas las pusimos en tazones con yogurt para el postre. Cuando estuvieron los soba los enfriamos y los dejamos en la cacerola en la mesa. Servimos 6 porciones y a cada una le agregamos dos fetas de cerdo, pepino en tiritas y el condimento picante que venía en la caja. Puse a calentar las empanaditas gioza en el microondas y serví una por plato. Hicimos té y a comer. Algunos repetimos, charlaron relajadamente de boludeces cotidianas para descansar del trabajo y se acabó. Entre Hiromi y yo levantamos la mesa y lavamos. Los Senseis volvieron al trabajo y ella se puso a catalogar fotos en álbumes. Yo estaba sin tareas y saqué mi cuaderno de japonés. En ese mismo momento Sensei me pidió que le pode el árbol que habíamos hablado el miércoles en el desayuno en su casa. Me dio una tijera de podar con brazo extensible y un serrucho que se incorpora.
Empezó la tarea. Corté las ramas que alcanzaba desde el suelo y me permitieron subir a la terraza. En la casa estaban la esposa y la cuñada de Sensei limpiando y planchando mientras miraban telenovelas. Yo corté un montón hasta que corté una rama enorme hizo mucho ruido al caer y llamó la atención de todos. Antes de seguir dejé mis herramientas y bajé de vuelta a la vereda para sacar el ramón de la casa del vecino. Sensei vio el árbol y me dijo que ya estaba bien. Agarré una escalera y saqué a mano las ramitas que le crecían por el tronco. Empecé a limpiar con la indicación de armar pilones y de ramas y atarlas con soga. A la media hora me frenaron y me llamaron adentro, hora del té y de descansar. Hiromi había salido en su bici momentos antes y volvió con té, coca-cola y jugos fríos del súper. Nos sentamos otra vez todos a la mesa y merendamos a media mañana. Para este momento se nos habían sumado Yamawaki Sensei y la mujer que hace papeleo los lunes que siempre me olvido su nombre.
Terminado el asunto volvimos a limpiar todo y salí a terminar mi tarea. Empecé a barrer con mis pilones listos y Kasahara-san me dijo que eran muy grandes, Sensei me pidió que los corte en tercios. Kasahara-san armó uno de ejemplo y yo hice el resto. Para cuando terminé ya se habían ido todos, no tuve tiempo de ayudar con el orden en el Dojo. Koyanagi Sensei, el que siempre va Bristol, que participa de las clases de la mañana en Kodaira los jueves y en Tokorozawa los viernes y los viernes a la noche en Kodaira, y que a su vez parece ser el segundo después de Kasahara-san en administración de los Dojos, me dijo que Soshihan nos pidió ir al Dojo a las 5:30 hoy, un poco más temprano. Se despidió y empezó mi descanso.
Solo en el Dojo otra vez, qué lindo momento. La lógica me indicaba dormir, pero armé mi mesita, puse la compu y escribí hasta que me dio hambre y me serví una porción de las sobras del almuerzo, me quedó para otro momento. Me tiré un ratito y me costó mucho levantarme. Fue una mezcla de baja presión, cansancio acumulado y la pansa recién llena. No podía abrir los ojos, hasta soñaba que no podía abrir los ojos. Cuando lo forzaba un poco entreabría uno y miraba la hora para no quedarme dormido. Me senté un par de veces y volví a caer. Pero cuando se hizo la hora puse toda la fuerza de voluntad y me paré, abrí los ojos y me quedé quieto esperando a que se me pase el mareo. Fui al baño, me lavé la cara, tomé un poco de té frío y a ordenar. Dejé todo en su lugar, armé la mochila y me fui a Kodaira. El viajecito en bici me espabiló un poco más.
Llegué al Dojo, acomodé la bici, saludé al shomen, dejé la mochila en el vestuario y sacudí el polvo del Dojo. Empecé a barrer y me llamaron afuera, quedo la tarea postergada. Orden general en el patio bajo la directiva de Soshihan. Sacamos casi todo lo que había en el suelo y barrimos la tierra, seleccionamos los paraguas malos y los atamos para basura, acomodamos 4 canteros plásticos recién comprados y les sacamos las plantas feas, limpiamos guantes y trapitos además de cajoneras de plástico, seleccionamos las malas y a la bolsa de basura, sacamos un montón de libros y los atamos en grupitos del mismo tamaño para tirarlos. Ahí hice una pausa y los repasé rápido, fue el destino que nos unió, había una copia del libro de Saotome firmado por Kobayashi Yasuo Sensei. Me lo guardé en la mochila. Se estaba por hacer la hora de la clase. Acomodamos todo, quedó más prolijo. Terminé de barrer el Dojo y escuché como a cada alumno que llegaba Soshihan lo agarraba, le mostraba el patio y le decía Mirá, está lindo, no?
Me lavé las manos, me puse el keikogi, preparé el té, limpié el baño, me puse la hakama, acomodé la toalla de Sensei en la ventana, y me senté en la oficina a esperarlo con su hakama. Es el ritual de las clases de Kodaira Dojo. Me dio su botella de té, le di su hakama abriendo las cintas, puse la botella al otro extremo de la misma ventana donde había puesto su toalla y me senté. Empieza la clase.
Ya es viernes, el cansancio acumulado se siente, desde el martes a las 17:15 que empezó mi semana con una clase de niños, esta es mi clase número 12 (9 de adultos y 3 de niños). La hice como pude, pero como siempre, al rato entré en ritmo. Al final dudé si sumarme al ukemi, esta es una costumbre de estos Dojos, alguien se pone en el medio del tatami, a veces son dos y los que quieren pasan y los tiran de un lado al otro para que rueden, el que va a caer elije un número 20, 30, 60 caídas, las que sean. Otros se ponen a practicar lo suyo o práctica de examen, que es común en esta época. En este momento suelo quedarme al lado del té, con la duda interna de si estoy sentado ahí porque debo o porque me sirve de excusa psicológica para no caer porque no me dan las piernas. Un hecho es que es mi tarea preparar el té y servirle a Sensei, pero a veces después de que lo preparé alguien se ofrece a servir y quedo liberado un rato.
Se acabaron los saquitos para el té en hebras. Me fui junto a Kasahara-san, pasamos por el supermercado Seiyu a comprar más, iba a ir solo y a darle el recibo más tarde, pero me acompañó. De paso me regaló dos jugos energéticos. Me hubieran venido muy bien esta tarde. Estaba agotado antes de la clase. Llegué a Tokorozawa Dojo derrotado. Preparé la ducha y el futón, calenté la cena que tenía en la heladera, comí, me duché y a dormir, mañana de vuelta a Kodaira Dojo a las 5:30am.



Sábado 18: semana
Momento relajado después del té
Hoy se cumplen mis primeros 7 días de uchi-deshi en Tokorozawa Dojo. Para el final del día habría hecho las 14 clases que me corresponden. Clase a la mañana en Kodaira. Salí en el tren de las 5:13, limpié el Dojo y empezó a las 6:30. Esta es la única de las 4 clases matutinas que tiene hora del té. Durante ese momento preparan la mesa para Shodo en la oficina. Shodo es caligrafía tradicional japonesa, con papel fino y pincel. Una alumna me invitó a participar, pero vi que no iba nadie, asumí que empezarían después del té. Pero Recep me dijo que no, que es durante. Cuando guardamos las tazas y la pava ella guardó las mesas y las hojas que no se usaron. Volví rápido en la bici a la estación para llegar a desayunar en Tokorozawa antes de la clase de las 9:45, cuando empiezo la limpieza. Lo logré! Arroz con nato y pan con manteca. La clase de niños estuvo bien, la pausa entre esta y la de adultos es de sólo 15 minutos. Sensei no llegó a sacarse la hakama, Hiroaki Sensei.
Después tuve un buen rato de descanso y a las 17:30 volví a limpiar. Durante el té Hiroaki Sensei esperándome me dijo que me prepare rápido después de la clase de mañana porque antes de las 18 me pasará a buscar para que ayude a su esposa con algo. A las 20 se fueron los últimos alumnos de la clase de principiantes. Había terminado mi primera semana, sobreviví, fue duro, pero ya no tengo el resfrío. Mejorará.


Domingo 19: fotógrafo
Estacionamiento para bicicletas
Mañana relajada, limpieza un poco más profunda. Hacía calor así que fui a Kodaira en ojotas. Justo hoy se les ocurrió que como parte del ejercicio de la clase de niños saldríamos a correr por la calle. Igual que el domingo pasado, no participé mucho que digamos. Después la clase de adultos normal y volví a Tokorozawa a limpiar para la clase de Yamawaki Sensei. Pero este no vino, en su lugar se presentó un instructor también alto pero morocho, cara grande y muy amable y tranquilo. Tenía un alumno con él, un joven atlético, pedazo de bestia, sus ukemis son una obra de arte. De apellido Kobayashi también, es policía. Tomamos el té, colgué mi hakama, me duché y me cambié.
En el momento que se fueron todos llegó Hiroaki Sensei en su auto amarillo. Tiene dos, uno gris grande y este un poco más chico. Fuimos a un salón de eventos frente a la estación de Kokukoen pero del otro lado. Me enteré que kokukoen significa parque aeronáutico. Al lado de la estación hay un parque bastante grande en honor a la aeronáutica, hay un par de aviones expuestos. En el salón al que entramos había una gran exposición de arreglos florales modernos, no eran ikebana, y varias pinturas tradicionales muy valiosas originales y algunas réplicas. Mi tarea era sacarle fotos a las flores y en particular a la que arregló la esposa de Hiroaki Sensei. Cuando terminé aún faltaba uno hora para que cierre la exposición. Sensei me llevó a tomar un café con torta a la cafetería del segundo piso. Era bebida libre, así que ambos repetimos chocolate caliente. Volvimos a las 19 a la expo. Se agruparon todos en la puerta e hicimos las fotos grupales. Después empezó mi verdadero propósito ahí. Ayudar a levantar la muestra. Los que levantamos fuimos todos los espectadores, artistas y directivos del salón que estábamos todavía dando vueltas más algunos empleados de limpieza del complejo. Terminamos y fuimos los tres a cenar a un restaurante nepales/indio. El mejor curry que haya probado jamás. Excelente. El pan nan que nos dieron era gigante. Me comí la mitad del de la esposa de Sensei, más un poco del curry que le sobró a él y su arroz restante. Charlando me enteré que su inglés es tan bueno porque fue uchideshi en un Dojo en estados Unidos por dos años seguidos.
Volvimos al Dojo y me regalaron dos pancitos con crema que fueron suvenires del evento. Le lavé los dientes, otra ducha y a dormir.

sábado, 21 de noviembre de 2015

066-Dublín 18~20/nov - estable hasta febrero



Dublín 18/11 – miércoles – un tema solucionado

Bajé a desayunar a las 8 y a poner el blog al día, dejé listo un borrador y salí de la casa a las 10:30. Pasé por el Bank of Ireland antes de ir al trabajo para confirmar en persona lo que me dijeron en la oficina del pps. Todo bien, no necesito el número para abrir una cuenta, pero sí el certificado de domicilio y una carta de mi empleador. Hice un poco de tiempo estirando en un parquecito y entré al bar a las 11:30. Estaban Alan y Gary, lo conocí al chef. Es buena onda también, se mueve más rápido que Dave. Parece que está siempre nervioso, pero no tiembla.
El día estuvo tranquilo, así que no preparamos muchos platos, pero me mostró cómo preparar la mezcla de manteca para el Fish & Chips, el estofado, el caldo de pollo, el guacamole, el pollo al horno y el pescado. Me explicó que van a contratar a dos personas nuevas, una soy yo y la otra es la chica que vino ayer que también quedó. Las primeras dos semanas nos van a alternar para entrenarnos, el día que se vaya Dave nos van a poner a los dos trabajando solos supervisados por Gary.

A las 4 llegó Philip, el dueño, el que me contrató y me va a pagar. Terminamos el día limpiando bien toda la cocina. A Gary le gusta mucho comer, cocinar y las cocinas limpias. Hablé con el jefe y me dijo que me va a tener las cartas para el banco y el pps para la semana que viene. La paga es semanal, generalmente los sábados porque nunca se trabaja los domingos. Hasta que tenga cuenta me va a pagar en efectivo. Mañana no trabajo porque va la chica y yo vuelvo el sábado, la hora me la confirma mañana.

Volví a la casa y descansé un rato tirado en la cama. Bajé a cenar unas croquetas de pollo que había comprado ayer. Esta vez no llegué a cenar en la cocina. Nos quedamos charlando en la sobremesa los cuatro de la habitación de arriba hasta que llegó la segunda tanda de gente y nos rajaron de la mesa. Michael me regaló un libro que le quiso regalar a otro de los chicos pero ya lo tenía, la primera parte del tercer libro de Juego de Tronos en inglés versión de bolsillo. Charlamos un poco más, escribí, vi algunos videos y me acosté a las 12.


Dublín 19/11 – jueves – alojamiento definitivo definido

A las 10 am fui a ver la casa me ofrecieron en la reunión del martes. Me abrió  Vinicius, el mismo de la reunión. Me mostró toda la casa. La primera puerta a la derecha en la planta baja es nuestra habitación, la comparto sólo con él, son dos camas, dos roperos y una cajonera, una estufa hogar en desuso y un radiador. Es muy amplia, punto para esta casa. La sala común está buena, pero es un poco más sucia que la de Vitor, también hace de alacena, ahí está la pava eléctrica, la tele y una arrocera. Medio punto para Vitor. La cocina es chica, punto para Vitor. El patio es grande pero se viene el invierno, así que no importa mucho. Está a media hora caminando de mi trabajo, medio punto para Vitor. Pero acá vive u japonés al que puede que convenza de que me enseñe el idioma y la renta es un poco más barata que la de Vitor, punto para Vinicius. Me llevé el contacto del propietario, también se llama Vinicius.

El plan era aprovechar el día libre para ir al puerto, en el camino le mandé un mensaje a Allex, el de la casa frente al Dojo, para ir a verla hoy, seguí con lo mío esperando la respuesta. Quería averiguar cómo puedo hacer para meterme a trabajar en un barco y viajar barato o gratis. Crucé el centro, llegué a la Alexandra Road y cruce una barrera abierta con un puesto de vigilancia vacío. Caminé bastante en dirección al edificio del puerto según el gps pero no lo encontré. Pasé por la oficina de algunas empresas de cruceros. Le pregunté a un empleado de una obra de pavimentación. Me mandó de vuelta a la entrada. Justo en el puesto de vigilancia está la entrada a la oficina reguladora del puerto. Me dijeron que había llegado a donde estaba yendo, pero que lo que buscaba estaba dentro, eran las oficinas de los cruceros que había pasado 40 minutos atrás. En ese momento me respondió Allex. La situación era que podía quedarme en lo de Vitor por 360/mes o en lo de Vinicius por 340/mes, ambos me pueden firmar la carta. Allex me dijo que mañana mismo me puedo mudar. Esta noche veré el tercer lugar y decidiré. Esto me dio una sensación de tranquilidad, seguramente me quede seis meses en Dublín, derecho hasta la hora de ir a Japón. Por eso no volví a la oficina de Irish Ferri, puedo volver otro día, además revisé el mapa y no hay forma cómoda de ir a Japón por mar desde Europa, la opción más corta es cruzar Rusia por el norte, suena a un fría más allá de lo imaginable.

Volví a lo de Vitor, él estaba en la cocina y charlamos en español, para que practique. Le comenté que esta noche me decido. Almorcé una sopa instantánea y fui a ver la casa de Allex. Todavía estaba em el trabajo y me dijo que lo vaya a esperar ahí, el tipo trabaja de cajero en el supermercado justo frente a su casa. Pasee por las góndolas 15 minutos y fuimos a ver la habitación. Puerta a la calle, pasillo hasta una habitación grande y con restos de obras, el dueño la está transformando en dos maños y dos habitaciones. Ahí están la lavadora y la secadora. Cada habitación tiene un día para usarla de lunes a jueves, los viernes son libres. El día que te toca la podé usar cuantas veces quieras. La casa es de tres pisos y la habitación libre está en el tercero, pero el baño está en el segundo y en la planta baja. La cocina es amplia y la alacena es grande y está ahí mismo. La habitación es individual, con ropero, escritorio, radiador, ventana y llave. Está buenísima. Además están acostumbrados a firmar las cartas que necesito. Pero cuesta 150/mes. Es mucho para mis necesidades de ahorro. Le agradecí y volví a lo de Vitor. En el camino le confirmé a Joseph que no voy a poder ir a Belfast y que tampoco lo voy a ayudar con el Dojo la semana que viene. Pero que me ofrezco a ir el primer fin de semana que tenga libre. Es un proyecto que me interesa y me gusta.
Me puse a preparar una cena básica, fideos tirabuzón con porotos en salsa. Mientras cocinaba y comí fueron cayendo mis compañeros de cuarto, se volvió a formar una charla vociferada. Pero esta vez no nos echaron. Se nos sumó una de las chicas, la que me recomendó la página Meet Up. Les convidé de mis dulces para el té estilo rumano, que los había comprado ayer en el súper. Quedé con Michael para ir mañana al Phoenix Park. Le confirmé a Vinicius que mañana me mudo y le pregunté si le puedo dejar las cosas temprano, a él lo veo recién a las 8:30pm. Le escribí a Vitor en español, a ver si me entiende, avisándole que me mudo. Me respondió Joseph, encantado de que vaya cualquier día que pueda y dispuesto a ayudarme a llegar a su casa.
La cocina quedó casi vacía, sólo dos de los chicos y yo. Subí a preparar la valija para mañana. Estuve un rato tratando de hacerla cerrar, pero como es menos de una hora desde que salgo de acá y llego a la otra casa saqué el super bolso compacto de Aikikai Calgary, el que nos regalaron en Canadá en 2011, y lo llené de cosas. La valija cerró, todo cerró y me acosté.


Dublín 20/11 – viernes – la mudanza definitiva

Antes de desayunar dejé todo mi equipaje en el pasillo, con todo listo para salir me preparé dos tostadas y un café. Desayuné tranquilo con la compu, charlando un poco con Vitor a modo de despedida. A las 9:20 apareció Michael y a las 10 salimos los dos. Me acompañó hasta mi nueva casa, donde nos esperaba Vinicius. Dejé todo menos la mochila negra y nos fuimos a caminar por el Phoenix Park.

Es un parque inmenso, entramos por una esquina que daba a un jardín bastante grande y bonito, muy cuidado y con algunos monumentos y estatuas. Encontramos varias ardillas y les dimos galletitas de jengibre. Después apuntamos hacia dentro del parque y caminamos media hora. Hay una calle ancha que lo atraviesa y pasa justo por el zoológico. No nos interesó entrar, además estaba caro. A los pocos metros vimos un cartel que advertía que hay ciervos sueltos y que pueden cruzar la calle. Nos metimos a caminar por el campo abierto, donde se nota el tamaño del parque, y vimos un ciervo a lo lejos. Nos acercamos a un bosquecito y había al menos una docena de ellos pastando. No fueron difíciles de encontrar. Me gustó verlos, sacamos fotos y yo filmé un poco.
Elegimos como última caminata ir hasta la cruz papal. Una cruz de metal altísima con una inscripción en piedra. En septiembre de 1979 más de un millón de personas asistieron a la misa del Papa Juan Pablo II ahí mismo.
 
Ka cruz papal en Phoenix Park
Empezamos la vuelta al centro, él se iba a comprar ropa y yo al trabajo a las 3pm. Como había tiempo entramos a almorzar en el Burger King de un shopping, volví a comprobar que no son buenas sus hamburguesas, sólo baratas. Me llevó a una tienda de juegos, figuras de acción, cómics y demás artículos fantásticos. Está muy completa. Cuando cobre volveré. Nos separamos en el centro y yo fui al bar.
Mi tercer día trabajando. Esta vez sólo la tarde, estaba tan lleno el lugar que en la cocina estaban a full Gary y Dave, a mi me mandaron a lavar los platos en la barra, no importaba que tan rápido lo hacía, la pila nunca bajaba. Recién a la hora y media la gente dejó de ordenar comida y pude dejar todo limpio para la cena. En la cocina estuve limpiando las paredes y los pisos y ordenando algunas esquinas que hace rato no se usan y estaban llenas de cosas a catalogar. Hoy no tuve experiencia en la cocina. Hablé con Alan antes de irme, me dijo que le pase las horas que hice sin contar el día de prueba para que me paguen mañana, aunque mañana puede que no vaya a trabajar porque va la chica, creo que se llama Giovana, ya me enteraré bien.
Caminé 35 minutos hasta la casa de Vinicius. Me explico algunas cosas más y me dijo que mañana llega la cama, tengo un colchón, y me da la llave. Tengo un acolchado que me da un poco de alergia. La casa de Vitor era más cómoda, salvo por el tamaño de la habitación, y más limpia. Además de estar más cerca del trabajo, pero le estoy apostando a que el japonés que vive acá me enseñe el idioma.

Con sumo placer ordené toda mi ropa y cosas en el ropero, cajonera y placar. Me hice un café, me duché, usé internet y charlé con los chicos por Skype un buen rato. Estuvo muy bien. A dormir a las 12:30.

lunes, 16 de noviembre de 2015

064-Dublín 13~15/nov - otro gran seminario de Aikido



Dublín 13/11 – viernes – me mudo con brasileros

Esta mañana mientras desayunaba Vitor me respondió que sí puedo quedarme una o dos semanas o lo que quiera y me puedo mudar hoy. Así que armé mi equipaje y salí para llegar a su casa a las 11am. Es simpático, me mostró el lugar y me dio la llave, sólo de la puerta de entrada porque las habitaciones no tienen. Desde la calle es un pasillo largo con una puerta a la izquierda que da a la sala común con sillones, estufa hogar y el router. Al fondo hay dos escaleras, la que baja es corta y da a la izquierda a la cocina comedor con dos heladeras y un freezer, la lavadora y secadora y la alacena para todos los huéspedes, detrás de la cocina está la puerta al patio conde colgamos la ropa; al frente de las escaleras hay un pasillo corto con dos puertas, son los baños, uno de ellos tiene ducha eléctrica. Subiendo las escaleras, en el primer descanso hay una habitación con tres camas, sólo para mujeres, en el segundo hay dos habitaciones y arriba está la mía, con cuatro camas sólo para hombres. Todos en la casa son brasileros, algunos hablan en inglés. Le pagué la renta de la semana y dejé todo menos la mochila negra en la sala común, mi cama no estaba lista aún. Salí a buscar trabajo. Caminé hasta el centro, ahora estoy cerca. Entré a un ciber-café e imprimí 40 currículum. También apliqué para trabajar en McDonald’s, el proceso fue largo, me pidieron de todo y me hicieron dos exámenes, todo en la página, casi se me acabó la hora que tenía paga y no llegué a aplicar a otras cosas. Caminé por los alrededores y dejé mi CV en varios restaurantes y pubs.
Casa de Vitor
Camino a la casa compré comida para el desayuno y la cena y llegué a las 4pm. Vitor se estaba yendo y su novia estaba por preparar mi cama. Cuando estuvo subí mis cosas y me instalé, no tengo ropero, dejé la valija abierta debajo de la cama y la uso como un cajón doble. En eso me respondió un mensaje Velatko, nos encontramos de The Spire, un obelisco muy alto en el centro, para que le devuelva la llave. El monumento es sencillo, pero impone presencia, está a la mitad de una calle peatonal comercial que es muy pintoresca. Caminé de vuelta a la casa y merendé un té, abrí la bolsita de té inglés que tenía desde Londres. Me uní a la página de Facebook de Henshin Aikido, el Dojo que visité ayer, y confirmé que asistiría al seminario. Preparé la mochila con el keikogi y la hakama y volví a salir. El frío era tremendo, sentía la cara anestesiada, pero era más que nada por el viento, todavía no llega a los niveles de Zelenograd, esta vez sí voy a poder mover los dedos mientras me visto. Llegué media hora antes de la clase para inscribirme y cambiarme. Me anoté con Maeve y le dejé la yudansha, el pasaporte de Aikido, una nueva mancha. Lo conocí a Sensei Ray y a Patrick Cassidy. Una pequeña introducción y nos alistamos para el tatami.

[Seminario Patrick Cassidy clase 1: empezó con meditación. Explicó un estilo proveniente del budismo tibetano que es muy fácil de lograr, tan fácil que también es fácil perder el hilo. Cerrar los ojos y estar consciente de lo que pasa alrededor. Ukemi, rodar con las piernas abiertas senado, muy relajado, la menor fuerza posible; ushiro ukemi completo desde kotegaeshi sin soltar y levantándonos, manteniendo siempre la conexión con nage. Ushiro ryotedori, tenkaiashi y ocupar el centro de uke, no salir, no avanzar, quedarse en el lugar y ocupar con intención irimi; desde ahí ikyo omote y ura, sankyo omote. Ushiro ryotedori jutai, kokyunage, paso 1 guiar, paso 2 lanzar, unir esos en dinámica pero hacer ambos en el momento que corresponden. Saho kokyuho, uke sujeta con brazos extendidos, nage retrocede el tronco extendiendo sus brazos sin desplazar las manos, genera una conexión con uke, unifica los haras, mueve su hara y lo mueve a uke.]

Me pareció  muy interesante y me cayó muy bien el grupo. Mañana después de la última clase James, uno de los alumnos jóvenes, va a rendir primer dan. Nos despedimos y volví a la casa, con un frío no tan fuerte como entes, ¿mi cuerpo seguiría caliente?
Subí directo a la pieza, dejé mis cosas y me preparé para cenar. Ahí estaba uno de los inquilinos, Michael, no sé cómo se escribe en portugués, está acá tres semanas haciendo un curso de inglés, charlamos un rato y bajamos a la cocina. Estaba llena, más de la mitad de la casa estaba ahí comiendo o cocinando. Yo me hice unos fideos y ellos me convidaron un poco de unas bolas de algo parecido a puré que no me acuerdo qué era, pero estaba buenísimo. En las noticias estaban hablando de París, pero en portugués, un poco me comentaron, pero luego cambiaron a YouTube para poner música de fondo. Cené, lavé, me fui. A dormir a las 12:30.


Dublín 14/11 – sábado – mucho Aikido

La alarma estaba para las 8 pero me levanté a las 7:30. Desayuné escribiendo hasta las 9:15, preparé la mochila y salí al Dojo. Hoy todo el día seminario de Aikido.
La primera clase, de 10 a 11, fue mixta, niños y adultos.

[Seminario Patrick Cassidy clase 2: niños. Alineados en seiza, ojos cerrados, Sensei piensa un número del 1 al 10 y cuando suena el cuenco los alumnos esperan unos segundos y adivinan. Taiso en un círculo. Enfrentados palma con palma, uno guía caminando alrededor del otro, uno con pies estáticos se afloja y no pierde el contacto. Nivel dos, mueve un pie. Nivel 3, mueve ambos pies sin perder la flexibilidad del nivel 1. Nivel 4, el que guía lo lleva al suelo y practica ukemi. Sensei y senpai con una toalla en la espalda, uno con guantes de box y el otro con un boken de goma. Los nenes intentan sacarles la toalla sin que los toquen. Fin de la clase otra vez a adivinar el número.]

[Seminario Patrick Cassidy clase 3: Aikido en tres niveles. Dedicó la clase a desglosar la práctica del aikido en 3 niveles: La técnica, la conexión, la unión. Ejemplo, kotegaeshi.
La técnica es lo concreto, se practica de forma esquemática aunque a veces no funcione porque cuando se incorpore funcionará. Si se desarrolla una técnica completa sólo con este nivel la respuesta de uke será al dolor, y si este es resistente al dolor le romperemos la muñeca y no caerá.
La conexión sucede en el momento en que la técnica está armada y posicionada correctamente, entonces entran en juego tres factores: la velocidad, la presión y la conexión. Debemos mantener estables los primeros dos y aumentar la conexión, usar la unión de las manos como puente para conectar los haras. De esta manera mandamos información directamente al centro de equilibrio de uke. Este no puede evitar caer y el dolor es mucho menor.
La unión es un nivel mucho más sutil que la conexión. Una vez establecida esta, se busca unificar los cuerpos. Dejamos de ser dos personas conectadas por una técnica y pasamos a ser una sola que se mueve conforme a la relación que las une. Es tarea de nage enmarcar esta relación. Cuando esto sucede el desenlace es incierto para ambas partes, que hora son una. Lograr crear esta relación es conectarse con el espíritu del Aikido.
Este tercer nivel, la conexión con el espíritu del Aikido, no está vedado a los principiantes, cualquier persona en cualquier momento tiene acceso a él. Nacemos con eso. Si lo dejamos fluir en un marco de Aikido las técnicas que conocemos van a surgir solas.]

Pausa para almorzar. Varios fuimos a una pizería en la misma calle. Es un lindo grupo. Entre ellos estaba Joseph, un segundo Dan alumno de Sensei Ray. Vive en una casa en el campo en la provincia de Kilkenny, como los Griffin pero más cerca de Dublín. Comenté que estaba buscando trabajo y me dijo que necesita una mano en su casa porque está construyendo algunas cosas. Esta tarde después de la clase lo hablamos mejor.

[Seminario Patrick Cassidy clase 4: profundizamos sobre el tema anterior. Ejemplos desde kikyo y sankyo. Para terminar hicimos el mismo ejercicio que los niños, pero lo llevamos más lejos, lo convertimos en un jiyuwaza desde ryotedori. Sensei usa música para estos momentos. La elije cuidadosamente para cada ocasión. Ayuda a que la mente se despeje y, al fluir con ella, logramos movernos con menos trabas.]

[Examen de shodan de James: En la mesa Sensei Patrick y Sensei Ray. La primera etapa fue de técnicas específicas, para eso pasamos 6 ukes, yo me ofrecí y me llamaron 3ro. Segunda etapa, preguntas. Cuáles son los 3 principios más importantes que desarrolla el Aikido para vos? Respuesta: libertad, confianza, seguridad. Tercera etapa: pusieron música y le pidieron que exprese sin palabras lo que para él es la seguridad que le dio el Aikdio. Empezó a moverse fluido y sin bloqueos con taisabaki y gestos de técnicas. Le mandaron un uke que se acopló naturalmente a su movimiento y se creó un lindo jiyuwaza. El proceso se repitió con los otros dos principios y luego con los tres a la vez. Para el último, el conjunto, le mandaron tres hakamas e hizo randori. No se trabó y me sorprendió ver como se le complicaba a veces y resolvía en el momento. Al final hizo 8 minutos de jiyuwaza con tres pausas de 30 segundos y no estaba agitado. Cuando la mente no está trabajando de más el cuerpo aguanta mejor. He visto varios exámenes de 1er Dan y nunca había visto tal fluidez en este nivel. Esto refuerza la idea de que los grados de dan no alcanzan para encasillar a los practicantes. El nivel de exigencia de cada Sensei con la facultad de graduar en el marco Aikikai varía mucho.]

Una nota de tiempos. En nuestro Dojo en Argentina, el tiempo promedio mínimo para un alumno constante para alcanzar el primer dan es de entre 6 y 8 años. En la AETAIKI en Madrid es de 3 años, en Hombu Dojo y la mayoría de los Dojos japoneses afiliados a la IAF es de 2 años. En Hawaii con Kubo Sensei es de 6 años. James, que rindió este sábado en Irlanda lleva casi 7 años entrenando.
Nota de hakamas. En AUA, en Japón y en Hawaii la hakama es para los primeros Danes y estos usan cinturón negro. En la AETAIKI la hakama se empieza a usar cuando Sensei considera que estás comprometido, suele ser alrededor del 3er kyu, los danes no necesariamente usan cinturón negro y tienden a usar el obi ancho de Iaido. Esta escuela es la única que vi hasta ahora en la que todos los hakamas se la atan de la misma manera. En la UKA (United Kingdom Aikikai), y acá en Irlanda, la hakama la usan desde 1er kyu, los danes usan cinturón negro.

Mientras doblábamos la hakama hablé con Joseph de su propuesta. Yo tengo pago el alojamiento hasta el viernes, así que podría mudarme a su casa ese día. Él me dijo que el trabajo es para unos días, me hospeda, me da de comer y me pagaría unos cuanto euros, igual que los Griffin pero por menos de una semana. Pero hay un detalle, el viernes se va a Belfast a visitar a su familia, así que yo me tendría que pagar unos días extra en la casa de Vitor hasta que vuelva. Por suerte se le ocurrió una idea a la que no me pude resistir. Me invitó a conocer a su familia que son hippies y no les importa que les caiga con extraños. Mire usted que loco. Me voy a Irlanda del Norte el fin de semana y después a construir un Dojo, eso, claro, el trabajo en su casa es convertir su galpón en un Dojo y quiere que le ayuden a empezar así no se cuelga.
 
Foto grupal del Seminario
Terminado el evento por hoy me cambié y volví a la casa, sólo para dejar la mochila y volví en la misma dirección al Dojo, aunque un poco más lejos. Para la cena del seminario reservaron una mesa para 9 personas en el restaurante italiano Il Corso. Llegué justo a la hora de la reserva, a las 8pm. Estuve solo unos minutos y llegaron Maeve, Patrick, James y su novia. Me dijeron que ya me iba a acostumbrar, que en Irlanda todos llegan tarde. Eran las 8:06, le dije que vaya a Argentina y se iba a sentir mejor después de experimentar lo que es “llegar tarde” en serio. Quedamos acomodados así: yo en la una esquina de la mesa, a mi izquierda Maeve, justo frente a mí Ray, a su derecha Patrick, a mi derecha en la cabecera Fiona, ella tiene un acento y una velocidad para hablar más irlandesa que el resto, parecido a Kaye, pero le entiendo casi todo. Esta distribución me dio una buena chance de charlar bien con Patrick sobre su experiencia con el Aikido, con Maeve y Ray del Henshin Dojo y con Fiona de Irlanda.
Fue una cena muy agradable, pedí penne con una salsa que no recuerdo el nombre, tenía tomate, tiras de cerdo y picaba un poco, muy rica. De postre algo nuevo, Bonafic, o algo parecido. Es un postre con base de galleta dulce, crema toofee y banana. Excelente, es el favorito de Ray, pero no quiso comer.
Cuando salimos cumplimos con uno de los rituales internacionales del Aikido, nos despedimos y empezamos a caminar todos para el mismo lado. Finalmente me separé de James y su novia y caminé los últimos 20 minutos solo hasta la casa. Fui derecho a la cama, estaba cansado para escribir.


Dublín 15/11 – domingo – planes y descanso

Escribí hasta las 10 y fui al Dojo, la última clase del seminario. Toca armas, ellos también, al igual que Kobayashi, Igarashi y Picciola, siguen el sistema de Saito Sensei.

[Seminario Patrick Cassidy, clase 5: armas. Taiso con jo. Kata 31 explicado en detalle fino técnico. Completo. Hubo tres correcciones que me quedaron más que el resto. Una sobre el movimiento al retroceder de chudan kamae a gedangaeshi kamae, otra de la posición de jo en el gedan gaeshi kamae y la otra en el movimiento y posición del jo en el shodan age uke usualmente previo a un kirikaeshi. Corte y preguntó si preferíamos una práctica de armas tradicional o una de flujo libre. Votamos, yo opté por la segunda porque me arece muy interesante, nuevo para mí y es su especialidad. Hicimos flujo libre:
Como lo nenes, uno parado en shizentai, pero esta vez esquivando cortes de boken sin mover los pies. Repetir moviendo un pie; los dos manteniendose en el centro del círculo de uke, nage sujeta jo y hace lo mismo; agregamos contacto jo con ken, jo con cuerpo, mano con ken, mano con cuerpo. Con todo esto en juego nos unificamos y seguimos el flujo hasta su final inevitable. Uke no se detiene ni cambia la energía, desde el primer corte no deja de moverse y de fluir respetando el boken y el cuerpo de nage. Música de fondo.]
 
Lindo día el domingo
Se acabó el seminario. Hablé con Patrick Sensei sobre visitarlo en su Dojo en Suiza, me interesa ir de uchi-deshi un mes. Me recomendó hacerlo después de marzo, porque en enero se va a un retiro en la India y en febrero va a estar terminando de escribir un libro. Habrá que esperar a ver qué me depara mi futuro en Europa.

Volví a la casa y me quedé toda la tarde escribiendo y hablando por Skype. Pensaba ir mañana a la mañana al puerto a buscar trabajo y averiguar si puedo viajar gratis a cambio de trabajo. Pero me llamó un número desconocido irlandés. El dueño del Grainger Bar en la calle Talbot, uno de los que les dejé mi CV el viernes, quiere que vaya mañana a hacer una prueba a las 10am. Nuevo plan, bien, esto podría complicar el plan del fin de semana con Joseph. Pero no saltaré a conclusiones aún.
Cené unas croquetas de pescado, escribí un poco más en la sala común y me fui a dormir.