Vivir no es sólo existir

Hola todos, gracias por leerme y así acompañarme en este viaje. Cuando me fui por primera vez lo pensé como un 'voy y vuelvo'. Algo finito, aunque largo. Hoy veo que estoy viviendo esto y después estaré viviendo otra cosa. Viajo para conocer lugares, costumbres, horarios, comidas, ritmos, gente, calles, Dojos, maestros, compañeros, trenes, redes de metros, culturas.
Hoy el objetivo del viaje, si bien tengo un plan sobre el que improviso, es viajar. Si es posible trabajar en distintas ciudades para, 1) financiar el viaje y 2) entrar bien en el ritmo local, no ser sólo un turista más.
Este texto lo voy a expandir en la entrada 'Inicios y Motivaciones'

sábado, 14 de noviembre de 2015

062-Askeaton 09~11/nov - Cambios



Askeaton 09/11 – lunes – lluvia, búsqueda, trabajo por deporte

Apagué la alarma de las 12 y bajé a las 3am. Me instalé en la cocina, me hice un café con leche, agarré dos galletitas y estaba listo para la acción. Hasta casi las 7am, y con otro café alrededor de las 5am, estuve navegando por muchas páginas buscando alojamiento y leí muchas ofertas de empleo. Cree un Excel para ordenar mis aplicaciones a los distintos puestos, así los puedo seguir más fácil.
Cuando escuché ruidos en la casa preparé la mesa para el desayuno, cuando Gerry llegó guardé la compu debajo de la mesa y desayunamos cuando llegó Kaye. Tenía los ojos cansados, se me notaba. Los liberé un rato mientras comía. Les pregunté dónde comprar una tarjeta sim para el teléfono, necesito un número local para el CV y para algunos alojamientos. En Limerick y New Castle West seguro, pero no sabían de las villas cercanas. En Facebook decía que en la oficina de correos de Rathkeale vendían. Kaye tenía que ir, así que me llevó. No vendían, pasamos al plan de que Gerry me deje en Limerick, hoy tenía un trabajo ahí, y yo compraba mi línea y volvía por mi cuenta.
Estaba en la pieza buscando para Dublín cuando Kaye me llamó. En Askeaton venden tarjeta sim. Ella fue al mercado y yo a la oficina de correos, conseguí mi tarjeta y volvimos a la casa. 250 minutos, 250 mensajes, 3 gb de datos, 20 euros. Era el mínimo por ser la primera vez. Si quiero el mes que viene puedo pagar 10 y me dan mucho menos. Estuve el resto de la mañana tratando de hacer funcionar el Internet, el problema era que cuando le saqué la batería al teléfono se había desconfigurado la hora, y resulta que el sistema operativo es tan inteligente que se da cuenta que la hora no coincide con mi localización, pero no le da para ajustarla automáticamente bien a pesar de que esa función está activada. Bueno, funciona. Bajé a almorzar.

Con Kaye se generó una charla a raíz de la enorme diferencia cultural que hay entre Europa y Argentina, o al menos con las Islas Británicas. Ella se fue de su casa a los 20 años vivía con lo que conseguía, no le pedía plata a nadie. Gerry dejó su casa y se fue a Londres con su hermano mayor a los 16 años, vivían de changas y de lo que había. Isabel, su hija, se fue a la universidad, 3 años en el campus, al terminar voló a Londres a hacer su vida, hoy vive en Singapur. Los jóvenes se van de la casa de sus padres cuando cumplen la mayoría de edad y se hacen su vida con esfuerzo e independencia, aceptando lo que tienen y viviendo sin lo que no pueden conseguir por su cuenta. Claro hay excepciones, pero este es el comportamiento normal en su cultura. Mientras que en Argentina estamos acostumbrados a la sobreprotección de los hijos. O bien vivimos en casa hasta que conseguimos un buen trabajo, o nos casamos; o bien nos vamos por razones de estudio y nos siguen pasando plata a pesar de haber doblado el tiempo estipulado para terminar la carrera. Incluso después de eso. Claro que vivimos en economías muy diferentes, con mentalidades y pasados muy diferentes. Pero esa es una distinción cultural mayúscula.

Volví a la pieza y en lugar de seguir escribiendo me puse la ropa de trabajo y vi algunos videos de cómo cambiar el filtro de aire de una bordadora. En el lavadero me calcé las tijeras de jardinero y estrené los guantes nuevos. No tengo que trabajar, ya me pagaron lo que hice y estamos en la cuenta regresiva para que me vaya. Pero me todavía tenía dos deudas pendientes, una es la bordadora, que no anda, la otra es el fondo de la cancha de tenis que no terminé de limpiar. Le saqué el filtro de aire a la máquina. No supe ver si estaba sucio o no, pero los videos recomendaban cambiarlo, le limpié la cámara y la volví a ensamblar. No encendió. La volví a dejar en el suelo del galpón y fui al fondo a cortar todo a lo que la máquina de cortar el pasto no le pueda pasar por encima. Empecé por lo evidente, las ramas débiles de 30 cm. Me moví por toda el área y encontré una botella de vidrio y una lata aplastada, también mas piezas de metal oxidadas que las llevé todas al cantero abanado de Geoff. Cortando la enredadera del piso descubrí un borde de piedra. Me emocioné y lo expuse completo. Para cuando terminé ya casi no había luz, rastrillé todo en 5 pilones y con 3 carretillas llenas dejé todo en el compost.
Satisfecho guardé las herramientas, esta vez dejé los guantes y las tijeras en el lavadero, para Kaye, y no en el galpón. Gerry había vuelto ya. Me duché, busqué un poco más en Internet y cenamos.

A la tarde había probado usar Skype y con los datos funciona, así que quedé con Fermín para hablar con él y mi mamá a las 10pm de Argentina. Puse la alarma a las 00:45 y me acosté. A la una de la mañana estaba listo sentado a la mesa de la cocina esperando a que se conecten. Les tomó 45 minutos, lo quería matar a Fermín. Al final pudimos y charlamos hasta las tres de la mañana, las 00 de ellos. Con mi mamá hablamos de mi correo, me dijo que lo que yo veo desproporcionado y exagerado es un estilo de expresión pensado para que cualquier público lo pueda ver y entender los pasajes de la Biblia. Trazado con líneas sencillas e imágenes que expresen claramente las situaciones.


Askeaton 10/11 – martes – adiós Luke

Esta mañana después de desayunar, mientras estaba buscando alojamiento en Dublín, me llamó Kaye. Me ofreció pagarme por rastrillar las hojas y cortar el pasto del jardín de su suegra. Nunca había trabajado ahí, le dije que sí, me cambié y llevé las herramientas. La rastrillada me tomó casi una hora, en el pasto había un colchón de hojas bastante ancho y sobre el camino de piedritas había muchas que además estaban mojadas y pegadas al suelo. Formé 12 pilones y me tomó más de 20 carretillas llenas llevar todo al compost. Le corté el pasto y, a pedido de Gerry, recolecté nueces que habían caído en el jardín trasero. Me había pedido que llene un balde, pero Kaye me pidió que no lo haga porque a su suegra no le gusta que haya mucha actividad en su jardín, que lo haga rápido y sólo lo necesario. Pero que si quiero puedo juntar algunas para mí. Eso hice, me llevé los bolsillos de la campera roja llenos por la mitad de nueces.
Cuando terminé eran las 11:30 y me estaba esperando un té. Después Kaye se fue al mercado y yo limpié y pelé todas las nueces, tengo 106 listas para romperles el cascarón. Mandé más mails antes de almorzar. A la 1:30 comí rápido, estábamos los tres, y subí a prepararme para la clase. Durante la pedaleada pensé en lo que estaba haciendo. Me estaba por ir a la ciudad, porque es más fácil conseguir alojamiento y una entrada de dinero. También porque en el campo es particularmente difícil. Pero estaba pensando parado donde sé moverme, donde tengo experiencia, en la ciudad, seguramente se pueda hacer lo mismo en el campo pero con otro método, pensando distinto. ¿No es eso lo que hace la gente que se va el verano entero a Nueva Zelanda a cosechar Kiwi? Corté el hilo cuando llegué a la entrada de los Massy (la familia de Luke).
Esta vez no había autos en la puerta. Dejé la bici contra el paredón, toqué timbre y nada. Toqué la puerta y nuevamente el timbre y salió Luke. Había estado lloviendo, pero estaba despejando, y el pasto estaba más seco que el jueves. Cuando pusimos las lonas estas se volaban constantemente y el viento se sentía frío. Mejor adentro hoy. Fuimos a la habitación familiar, con varios sillones, una estufa hogar, pinturas de los antepasados y un piano. El piso cubierto por una alfombra muy grande y gruesa, nos vino bien. Antes de empezar le dije que era la última clase, le expliqué a donde iba, le regalé media hora extra y le ofrecí dejarle información.

[Clase mía con Luke: De shomen otra vez la estufa hogar. Taiso y repaso de ukemi, que pase la cadera hacia adelante sobre el final y que la levante bien cuando retrocede, que entienda el balanceo. Repaso de taisabaki e introducción de kaiten. Gyaku hanmi katate dori tenkan + kokyuho y ushuiro ukemi, incorporando lo aprendido. Empujar palma con palma y salir de la línea, sentir al compañero y acompañar. Palma con palma, contacto suave enfrentados, Nage/tori se mueve y uke lo sigue sin despegar las manos. Mokuso.]

Mientras me cambiaba le conté del Aikido en Limerick y de cómo entiendo yo la práctica y su relación con los complementos como ser libros, artículos, videos, fotos. En la puerta me pagó una hora y me dio su email.
Volví a lo de los Griffin por el camino de siempre, disfrutando de mi último aire de campo en esa fabulosa bici. Ya no más andar por la ruta y ver largos campos verdes, perros guardianes que me ladren, vacas que se escapen, el sol entre las nubes y las colinas. Dejé la bici en el galpón lateral, entré a la casa e hice algunos llamados para alojamiento. Me dijo uno que mañana mismo puedo ir a verlo, de hecho podía ir esta noche, pero Dublín está lejos para esta hora. Quedamos en mañana. Durante la cena se lo comenté a Kaye y me dijo que me lleva a primera hora a la parada en Rathkeale para que vaya a Limerick y llegue temprano a mi destino, por las dudas.
Ayer murió un vecino y ellos estuvieron atendiendo a los servicios funerarios. Anoche fueron a la casa donde hubo una reunión, unas palabras del  sacerdote, tomaron el té y contaron historias y Gerry tocó la guitarra. Hoy se fueron a otro lado, no sé bien donde. Yo entré a la pieza y me puse a armar la valija. Guardé la mitad de las cosas, me duché para liberar más ropa y la cerré. Está a tope, igual que la mochila negra chica, pero la azul está por la mitad, y eso que tiene la notebook y remeras. Me quedaron los borsegos afuera. Me acosté casi a las 12.

Askeaton 11/11 – miércoles – Cambio

Arriba a las 6. Bajé todo a la puerta de entrada, me puse las zapatillas azules y metí los borsegos, todavía embarrados, en dos bolsas de plástico, me los llevo como bulto. La mesa estaba preparada desde anoche, había cereales. Me serví un poco en el plato, el agregué media banana cortada en fetas, canela, miel y leche. Después la tostada con manteca y mermelada y un café. Mientras ellos seguían comiendo yo terminé de alistarme. A las 7:05 salimos. Me despedí de Gerry y Kaye me llevó a Rathkeale, me despedí de ella y mientras el auto se alejaba en dirección al campo me envolvió esa sensación de aventura. Estaba otra vez solo y con todo un día por delante para encontrar un techo.

Llegó el micro. Cuatro días atrás había pagado el boleto ida y vuelta a Limerick 13 euros, hoy me cobró 10,10 el boleto simple. Por otro lado, en la estación compré un boleto simple a al centro de Dublín y lo pagué 13 euros, y desde el aeropuerto me había costado 20. Hice tiempo un buen rato y terminé de leer Utopía. Se me acercó un señor muy simpático que estaba repartiendo revistitas con el título de “¿Qué es lo que nos dice la Biblia?”. Las regalaba, me cayó bien, le recibí las dos. Cuando terminé el libro abrí la primera. Es evangelista, el primer capítulo son 5 virtudes que promueve la Biblia, encabezadas con el pasaje original en el que figuran, seguida de una explicación y una o dos historias de gente que le cambió la vida al aplicarla. Empecé a juzgar menos y leer y entender a qué se refieren, qué nos quieren decir, pero no pude leer mucho. La forma de expresarse no me convence. Es todo demasiado risueño y fantástico. Parecen historias de películas estadounidenses con moralejas familiares. Se hizo la hora y subí al micro.

En el camino leí un poco de las revistas, empecé la introducción de Utopía, no me gusta leer las introducciones antes del libro, te cuentan todo. Escribí un poco, ya que estaba bastante atrasado. Finalmente me dormí casi una hora. Lo suficiente para despertarme y ver hermosos paisajes irlandeses y como de a poco so convertía en ciudad. Está empezando…


FIN de ASKEATON

061-Askeaton 07~08/nov - Limerick City, se confirma la sospecha



Askeaton 07/11 – sábado – Limerick

Bajé casi a las 8, Gerry estaba terminando su tostada y se fue al taller. Yo me serví avena, este sábado me cambiaron el menú, esperaba cereales, igual muy bien. Desayuné y volví a escribir. Alrededor de las 10 me llamaron y bajé vestido de persona, con ropa limpia y no de entre casa. Gerry me llevó hasta Rathkeale y me dejó en la parada del autobús. A las 10:25 subí, le pagué al chofer y me llevó a Limerick. En el camino pasamos por Adare, recordé mi visita dos semanas atrás. ¡Cuánto más rápido se llega en auto que en bici! La ciudad de Limerick no es muy grande, pero lo es mucho más que cualquiera de las villas y pueblos del partido. Bajé en la terminal de autobuses, al lado de la estación de trenes. Kaye me había recomendado algunos puntos para visitar que estaban todos en la misma área.

Una calle en Limerick
Camine hacia el norte y vi una peluquería, me acordé que no me quise cortar en Adare porque estaba caro. En esa calle hay varias, elegí la más barata y entré, no había nadie esperando, así que me atendieron en seguida. Me cortó el pelo una mujer que me recordó a Oxana, la madre de Daniil en Rusia, hablaba con un acento similar y tenía casi los mismos gestos. Después la escuché hablar con su compañero y era irlandesa nomás. Le pedí que me lo rebaje bastante, a tal punto que no se formen rulos así estos vuelven solos más adelante. Empezó y yo la seguía por el espejo. Me lo dejó cortito cortito y con una pequeña cresta o pelusa por encima del flequillo. Un estilo que nunca usé y varias veces desprecié, pero es sólo pelo, veremos cómo funciona. Me puso gel, creo, asumo, me dejó el pelo un poco más duro, como si necesitara algo para que no se levante. Le pagué y seguí para el norte hasta el Milk Market.

Milk Market, calle
Es un mercado bastante grande, principalmente de granjeros. En los puestos de la calle venden variedad de verduras, muchas de ellas aún con tierra, bien frescas. Otros tienen herramientas de segunda mano, desde destornilladores hasta amoladoras. Palas, rastrillos, guantes y demás artículos para el jardinero, la mayoría nuevos. Los puestos callejeros rodean una plaza cerrada donde funciona el Milk Market formal. Hay una carpa gigante y debajo montones de puestos con comida elaborada fría y caliente, más verduras, algunas frutas, mermeladas y dulces, quesos y fiambres, panificados y pastelería. En las paredes internas hay restaurantes y casas de ropa que también dan al exterior del mercado, estos negocios no respetan los horarios de los puestos, son independientes. La primera compra fue un croissant de almendras, recordé lo buenos que estuvieron los del Osborn y Burough Markets en Londres, este no estaba tan bueno. En uno de los locales adyacentes vendían chocolate caliente, entré a pedirme uno y me lo tenté con una baguette con queso brie, esta misma casa tiene un stand afuera lleno de quesos. Me lo calentaron, y el chocolate era Cadbury, excelentes ambos. Comí y tomé sentado dentro del local y volví a la carpa. Recorrí los puestos comiendo el croissant, filmé un poco, saqué fotos y compré una mermelada de frambuesas para la casa. Justo al lado había tartitas dulces y saladas, me llevé una de ruibarbo, para probar una hecha por profesionales, estaba buena, no le erré por tanto cuando hice la mía en Southampton. Volví a la calle para ir al siguiente punto, en el camino compré un par de guantes de jardinería, los míos tienen agujereados los dedos y duele cortar ramas con espinas.


Museo Hunt
The Hunt Museum, la segunda parada. Creí que iba a entrar al museo de la caza, pero no, era el museo de los Hunt, una familia de coleccionistas de artículos históricos y artísticos. Los donaron a la municipalidad de Limerick hace un tiempo e hicieron un museo con ellos. Interesante, me gustó. Tiene tres pisos y elementos irlandeses desde la edad de piedra hasta arte moderno de este siglo. En el piso intermedio había una subasta y en las escaleras había motones de pinturas a la venta. Me conecté al wifi y no pude creer lo rápido que era comparado con el de la casa. Normalmente me toma 8 horas subir un video de 1gb, acá subía a razón de 1mg/segundo, o sea que 1gb lo subió en 17 minutos. Estuve una hora paseando por el museo y el teléfono subió 8 videos. Vi dagas y cabezas de hachas y lanzas hechas de piedra, y lo mismo de metal además de espadas y escudos de la edad de bronce. Vajilla de porcelana y cerámico de diferentes épocas y de barro de las más antiguas. El elemento principal es la estatua de Apolo, el genio de las artes, en el piso central. En la sala del arte sacro volví a ver obras desproporcionadas y cargadas de simbolismo. Esta vez les puse más atención. Se entiende lo que quiso representar el artista, al menos lo que yo pude leer, pero me sigue pareciendo que se pueden expresar los sentimientos de los personajes pintándolos más humanamente. He visto obras que con juegos de luces y sombras, más una mano hábil para el dibujo que pueda darle vida a los gestos faciales y corporales, logran un sentimiento mucho mayor que la exageración desmedida de este estilo. ¿Será que el primero que lo hizo carecía de habilidad plástica y marcó escuela? O tal vez sea sólo que me falta cultura crítica para este arte. Lo que vi en San Isaac en San Petersburgo me hace pensar que no estoy tan errado.

Catedral de Sanata María
Bien, puntos uno y dos listos, sigamos. Crucé un puente sobre un canal. Este canal marca el lado sur de la Isla del Rey. El río Shannon al entrar en Limerick hace una silueta en forma de “U” invertida y sigue con normalidad, este canal que crucé une los dos extremos de esa “U”. Cerca del Oeste de esta forma se desprende el río Abbey que baja hasta afluir en el canal. El espacio de tierra que se crea entre el Lado Oeste y el inicio de la curva Norte del Shannon, con la totalidad del Abbey al Este y cerrado por este canal al sur, es la Isla del Rey. En su momento estuvo totalmente amurallada, ahora sólo quedan algunas de las paredes y la totalidad de las que rodean el Castillo del Rey Juan (King John’s Castle). 
Antes del castillo entré a la Catedral de Santa María (Saint Mary’s Cathedral). En la entrada hay un letrero que dice que está funcionando como templo religioso activo desde su fundación hace 900 años. Para su mantenimiento aprecian una donación de al menos 3 euros. Crucé la puerta y en la mesa de recepción, me cobraron 4, está desactualizado el cartel. La iglesia no es muy grande, pero la arquitectura medieval es impresionante. Caminando por la nave principal me sentía en una película de Robin Hood. Altísima, totalmente hecha en piedra con arcadas de punta triangular y techo recubierto en madera. No hay muchas obras sacras, hay algunas esculturas y varios textos tallados en mármol y piedra en honor a personas excepcionales. Me llevé el panfleto informativo y salí.
Castillo del Rey Juan, el recorrido empieza en un edificio moderno al lado de la muralla con un poco de historia de cómo se formó el castillo, las cosas que tuvo que vivir y como se convirtió en una atracción turística. No me sentía amplio de tiempo, tenía que estar a una hora específica en la terminal para que me vayan a buscar a Rathkeale. Por eso no me detuve a escuchar todo, o varias explicaciones al menos. Pasé rápido por el museo y entré a la muralla. Me encantan estas estructuras, creo ya lo dije antes. Caminé por las minas, entre los establos y la plaza central. Esta área me recordó a la entrada de las minas de Nashkel al sur del mapa del Baldur’s Gate (esta referencia muchos no la van a entender). Entré en el taller del herrero y sentí el peso de una espada y una armadura. En la armería sentí el peso de la camisa de cadenas, la ropa de cuero grueso de los soldados y de las balas de cañón. En varios de los talleres que funcionaban en el castillo pusieron un televisor led vertical con un video corto. Un actor vestido de la época en la que el castillo fue tomado por los rebeldes describía su oficio y la realidad del momento. En los talleres era informativo, pero los videos del general encargado de administrar el lugar y el del soldado explicaban lo duro que fue ese momento.
Salí del castillo y empecé la vuelta. Justo en frente me llamó la atención un mural, le saqué una foto para pedir opinión experta, me dijeron que es excelente. Está muy bien dibujado y pintado. Es un hombre calvo con cara de loco, tiene un tatuaje de Hello Kity en el cuello y un aro expansor en la oreja. Está sujetando un helado de crema blanca y en la cima está el ojo que le falta como si fuera una cereza.
Castillo del Rey Juan
En este punto mi intención era pasar por el Milk Market otra vez y comer algo caliente, pero ya había cerrado. Entré a uno de los locales adyacentes, un restaurante que se llama Itea. Era el único cliente, los encargados son tailandeses. Pedí un omelette de champiñones y té de oolong. Con su wifi subí más archivos. De postre un tiramisú e intercambiamos algunas palabras. Dicen que esta ciudad es muy aburrida. Todo cierra a las 5 y la variedad de comida es pobre en comparación con Tailandia, porque ellos comen de todo de todos los países asiáticos. Les pedí pagar con tarjeta y me dijeron que no tienen ese servicio. Les di efectivo y se quedaron preocupados, que tal vez ya no me quede suficiente para el boleto de autobús de vuelta, les dije que ya lo tenía comprado. Me ofrecieron pagarles otro día que vuelva por ahí. Hay actos de generosidad que me siguen sorprendiendo.

Llegué a tiempo a la terminal de micros, le escribí a Gerry para avisarle que llegaría según lo acordado esta mañana. Me dijo que él seguía en el trabajo y que iría Kaye a buscarme. A las 6:10 llegué a Rathkeale y volvimos en auto a la casa. A ella le toco todo el día encargarse se su suegra, ya que Gerry tuvo que trabajar hasta tarde. Subí a cambiarme de entre casa y cené solo. Un taco caliente con menjunje al curry, lentejas y el revuelto de verduras de siempre.
Volví a la pieza a escribir pero me la pasé buscando un programa para editar libros. Intenté convertir mi diario de Londres, que ahora está completo, en un librito con el Word. Pero no pude dividir las páginas  y ponerles dos números y un texto arriba. Entre eso y algunos videos de youtube se me pasó la noche y me acosté.


Askeaton 08/11 – domingo – llueve

Me acostumbré a dormir mucho. Me acuesto temprano y me despierto a horario normal. Hoy bajé a las 8, estaba solo y todavía estaban los individuales de la cena de anoche, pero la avena estaba lista. Preparé todo, le di de comer a los animales y desayuné. Guardé mi individual y me puse a lavar los platos de anoche. Encendí la lámpara de la pileta, esta hizo un chispazo y se apagó, que quemó la lamparita. Apareció Gerry y después Kaye. Él trajo el banco del taller y apagó y volvió a encender la llave térmica. La heladera no estaba funcionando, el chispazo había sido un cortocircuito. Se sentó a desayunar y yo llevé el banco de vuelta al taller, vi que Rocket tenía el plato lleno. Le dije que ya le había dado de comer. Se lo tendría que haber dicho cuando llegó a la cocina. Me comentó que anoche llegó a las 9:30, my tarde, terminó un trabajo y empezó otro. Está muy atareado.
Me llené el termo de agua caliente y los dejé solos no sin antes ofrecerme a ayudar en lo que haga falta, que me pegue un grito nomás.

Hoy quería ir otra vez a Curraghchase pero más temprano, para pasear bien por el bosque, pero llueve, llueve mucho. No va a parar hasta pasado el mediodía dice el pronóstico. Me metí en la pieza, me hice un mate y escribí el día de ayer. También volví a buscar programas de edición de libros, esta vez en español. Me puse al día. Le escribí un mail a mi mamá expresándole mi duda del arte sacro, ya que la considero altamente experimentada en el tema.
A la una bajé a limpiar el mate y Kaye me había preparado el almuerzo. Comí solo, ella se estaba yendo a hacer compras y Gerry estaba dándole de comer a su madre. Puse a lavar la vajilla y volví a la pieza. El sol salió, los verdes vuelven a brillar. Escribí por unos minutos y volvió la lluvia, pero una muy suave, gentil y constante. Una hora después, y ya cansado de la pantalla, salí en la bici sin destino fijo. Sólo andar 20 minutos en una misma dirección y volver. Hacía frío pero no había viento. El sol se estaba poniendo y el paisaje se presentaba maravilloso.
Después del almuerzo Kaye se había ido a hacer compras, cuando volví del paseo no estaba de vuelta aún. Me preparé un té y Gerry me acompañó. En ese momento me pagó el trabajo que hice durante el mes en el jardín y me dijo que no me iban a poder seguir teniendo en la casa después del mes de prueba, que se cumple el miércoles. Me lo veía venir. Si bien su vida es básicamente de campo, tienen muchos asuntos que atender, además llevan muchos años viviendo solos, y tener una tercera persona en la casa implica un esfuerzo extra.
Bueno, me terminé el té con unas galles y redoblé los esfuerzos en busca de alojamiento y trabajo. Primero busqué en Askeaton o Rathkeale, con la idea de no perder las clases con Luke. Pero en estas villas la gente no alquila habitaciones o camas como en las grandes ciudades. Las opciones son alquilar un departamento o casa o ir a un hotel. Todo eso es muy caro para mí, además hay mucha menos oferta laboral en esta zona. Tal vez me dejé llevar por las negativas, o tal vez me llama más la ciudad, que a lo que estoy acostumbrado. Me puse a buscar en Limerick y pensé que, ya que me voy tan lejos de los Griffin y que de todas formas ahí no podría darle clases a Luke, por qué no ir a Dublín. En la notebook tenía abiertos tres archivos de Word donde escribo el diario y el libro, y en internet tenía abiertas las pestañas del blog y YouTube. Después de tres semanas de estar igual cerré todo y abrí dos ventanas en Internet. En una Craigslist con montones de ofertas de empleo en Dublín y en la otra tres páginas para buscar habitaciones compartidas. En eso y una ducha se me fue el ratito que tenía antes de cenar. Entre los tres charlamos de las opciones que tengo en la gran ciudad. Me llenaron de consejos.

Volví a la cucha y abrí más ventanas, pero no me inscribí a nada. Por alguna razón la compu conectada al wifi desde la pieza puede cargar videos de YouTube, lentamente pero completos, y le cuesta horrores mandar mails. Así que vi algunos videos para despejarme, puse la alarma del teléfono a las 12 y me acosté. La idea era bajar a media noche a la cocina y mandar incontables mails de empleo y alojamiento al lado del router.

viernes, 6 de noviembre de 2015

060-Madrid parte 5 - La práctica se hace intensiva


Madrid 2015 Parte 5 – Libertad! Aikido! Qué lindo!



Junio empezó con un nuevo aire. La temperatura comenzaba a aumentar, había más sol, no tenía que despertarme a las 6:30 para participar de la conferencia de AllUnite y no estaba todo el tiempo pendiente de cuántos routers instalaba, o de cómo le iba a hablar a este potencial cliente, tampoco estaba llevando registro de las visitas ni estaba atento a la situación de cada instalación. Me había liberado del trabajo. Una parte sí me gustaba, la de organizar. Cuando me fui le dije a Mayte que me tubiera en cuenta para el área de administración, para eso sí soy bueno. Pero lo más importante fue que al liberar las mañanas y las tardes, pude empezar a asistir a las clases de Tomás de los martes y jueves a las 11am. Estas son las más largas, hasta la 1pm, y más concurridas, entre 15 y 30 alumnos dependiendo del mes. Me gustaron mucho, fue volver a entrenar por las mañanas, salir del Dojo y darse cuenta que ya había hecho dos horas de Aikido y todavía tenía todo el día por delante. Terminó mi primera clase de los martes y me sentía algo agotado pero no muerto, no sé si habría aguantado una clase de alguno de sus hijos enseguida, pero la siguiente era de Roberto y recién a las 2:30pm. Así que dejé mi keikogi y mi hakama colgando en el vestuario y me fui al bar de Hugo a almorzar. Me acompañó Michel, el griego, un tipo simpático como pocos, muy extrovertido y que le gusta hablar y compartir. Él se tomó una caña y yo lo de siempre, que ya lo tenía acostumbrado a Hugo. Cuando me acercaba solo a la barra me decía ‘¿Un Acuarius de naranja?’ y me lo servía junto con una tapa en una de las mesas de afuera. Pasó que las primeras noches con los chicos me pedía siempre un vaso de agua, no pagaba y les comía la picada, empecé a pedir un jugo y se me hizo costumbre.

De vuelta en el Dojo, Tomás estaba haciendo de recepcionista mientras su hijo se cambiaba para dictar la clase. Estaba su nieto jugando en el pasillo. Las clases de la mañana y el mediodía tienen un ritmo distinto a las de la noche. No sólo hay más luz de sol, algo más cambia, la energía de la gente será, esta todo más fresco. En esta clase conocí a una gran aikidoka, que me mostró y me hizo sentir una fluidez y constancia de trabajo muy particular y disfrutable, a pesar de que me dejaba con la lengua afuera en cada cambio de parejas. Constanza, la esposa de Sensei Roberto, con ella aprendí que tori/nage empieza a fluir con la energía de uke mucho antes de que se concrete el ataque y que, con una actitud de irimi constante, es este quien provoca el ataque de uke, que funciona como una defensa de ese irimi. Me acuerdo de casi todos los aikidokas de la AETAIKI con los que practiqué, pero algunos me hicieron sentir cosas nuevas y los recuerdo particularmente, Consti es una, como Alfonso, que lo mencioné en entregas anteriores.

Otro Aikidoka con el que me sentí muy a gusto fue Ángel, no practiqué tanto como creí que lo haría con él, ya que solíamos coincidir en las clases de Tomás y no nos tocaba juntos. Pero recuerdo especialmente una clase de Roberto de las 8, creo que fue un miércoles, hicimos juntos las últimas tres técnicas de la clase. La segunda fue kokyunage (un ejercicio para lanzarnos, caer, levantarse y volver a ser lanzado), estábamos los dos agotados, el más que yo porque venía de la clase de David, me apiadé y bajé un poco el ritmo, pero me hizo sentir sin palabras que no quería eso. En ese momento recordé las palabras de Vicente en aquella clase que casi no terminé. La decisión de bajar el ritmo o parar es personal, los límites los define cada uno y, algo my importante, esos límites suelen estar más lejos de los que creemos. Entonces redoblé la apuesta y lo lancé como se debe, sin darle descanso entre caídas, él hizo lo mismo y cuando Roberto pasó cerca nos dijo que veníamos bien y nos regalo una ronda con él como nage/tori. Fue un gran momento y estoy feliz de haberlo vivido y recordado, porque luego intenté que vuelva a pasar y no se dio la oportunidad.

Después está Pedro, con el compartí algunas clases de Tomás por las mañanas. Un tipo fuerte, alto y muy plástico; verlo caer y acomodarse a mis técnicas me enseñó a hacer lo mismo. Ser un uke blando y suave no está estrictamente relacionado con nuestra flexibilidad muscular, si bien es necesaria, lo que nos hace blandos es aprender a separar las cadenas musculares y reorganizarlas según la situación de manera armoniosa. Pedro no me dijo eso, pero fue lo que sentí al mover su centro de equilibrio.


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Abel Pintos en Madrid
Como es mi costumbre, de a poco me fui acostumbrando a ciertas cosas y generé varias rutinas que me confortaban. Una de ellas era el autobús ida y vuelta del Dojo. A la ida iba lleno generalmente, rara vez me sentaba y siempre estaba leyendo. Los primeros días Dracula y después el libro de los Zapp, Atrapa tu Sueño. El segundo me incentivaba más y más a seguir viajando, con el primero disfruté en grande de un inglés clásico. A la vuelta siempre salía recién bañado del vestuario después de haber sudado la gota gorda en el tatami, caminaba de noche hasta la parada y esperaba al autobús leyendo o chateando. Viajé siempre sentado, mirando a la gente subir y bajar. Los personajes nocturnos son distintos a los diurnos. A la hora de bajarme variaba entre la Plaza de la Paja y la Plaza de Puerta de Moros. Con la segunda atravesaba gran parte de la Cava Baja que a esa hora estaba atestada de gente, pero el camino era llano. Después del doblete Sánchez mis piernas estaban agradecidas por esta ruta. Al llegar a la puerta del departamento tomaba aire y subía las escaleras, exhausto dejaba acomodaba todo y me tiraba en el sillón a ver lo que sea que estaba viendo Fermín.



Fermín, claro, la otra mitad de esta aventura. Se consiguió una changa. Abel Pintos presentó dos recitales en un bar grande de Madrid. Él estuvo presente en ambos trabajando de asistente general. Además de eso fue a dos entrevistas de trabajo y a dos días de entrenamiento. No le gustó. Ambos eran lo mismo, que parece ser el trabajo más fácil de conseguir en Madrid, porque nadie lo quiere hacer y los que lo hacen no duran y son reemplazados con regularidad. ¿Recuerdan cuando caminan por el centro y están estas personas bien vestidas y con una sonrisa en la cara, que siempre llevan consigo una carpetita y un morral? Cuando pasás cerca te miran y si les devolvés la mirada un segundo se te acercan, se presentan con toda la buena onda del mundo y te ofrecen ser colaborador de una caridad, suscribirte a una revista, ayudar a recaudar fondos para tal ONG, o cualquier otra cosa que el 95% de la gente ignora, el 3% los escucha por compromiso y con incomodidad y el 2% acepta, con suerte. Bueno, de eso eran los trabajos a los que se presentó Fermín. Cuando me lo encontré a la noche después de Aikido lo vi estresado y de mal humor. Parece que le afectó bastante, fue insalubre. Pasa que dentro del gran porcentaje que te ignora hay muchos que les empezás a hablar y te rechazan de mala manera, eso perturba mucho y es moneda corriente en ese trabajo.

En resumen, siguió sin trabajar. Algunos días me acompañó solo para no estar todo el día sin hacer nada. Tampoco le gustó lo que yo hacía, era parecido a lo que él rechazó.



Otra ventaja de haber dejado el trabajo fue que me pude volver a sumar a la emblemática comida de los viernes de Rodolfo y su barra de amigos. La primera vez fue en febrero de 2014, la segunda en noviembre. Esta vez llevaba dos meses en Madrid y no los había visto ni una vez. Le escribí y el primer viernes que tuve libre los encontré en el bar La Paloma, para unos buenos boquerones en aceite. De ahí, y siguiendo el ritual, fuimos a lo de Dani, que está en la misma calle que la oficina de mi tío, buenos chorizos y salames. Antes de comer hicimos la parada en el Xentes, chorizo colorado y navajas. Lo bien que se come en Madrid no tiene nombre. El almuerzo es en el Urumea 2, un restaurante que siempre les reserva una mesa a sus clientes favoritos. Esta costumbre de tapeo fue lo que cautivó a mi tío y lo que me mostró al venir la primera vez. El recorrido terminó, como siempre, en el bar de Tere para un café. Este bar está frente al departamento, eran las 4 de la tarde y fui a ver si Fermín estaba despierto, lo estaba, así que lo llevé para que conozca a la barra. Me encanta porque mi hermano los conoció gracias a mí, yo gracias a mi tío y mi tío gracias a Ismael, un gran amigo suyo y el hijo de Rodolfo. Son interesantes estas cadenas. ¿Cómo seguirá?

Este grupo de viejos amigos lleva años con este ritual de la comida de los viernes, con tapeo en los mismos bares y almuerzo en el Urumea 2, y lo respetan religiosamente todos los viernes salvo en ocasiones especiales. Son gente muy interesante para conversar y están llenos de historias de Madrid. Con ellos aprendí de la ciudad, de cómo era antes, de cómo la ven los distintos sectores sociales, qué tan mal ven ellos la crisis del país y un poco de geografía local. Lo que más recuerdo, dada mi naturaleza, es en qué bares y tabernas se comen las mejores tapas y platos.

La barra de Rodolfo, falta más de la mitad
Hubo una segunda salida con ellos. Esta vez Fermín nos acompañó desde La Paloma, el principio. Pero nos despedimos en el Xentes antes de comer para no llenarnos mucho. Los dos queríamos llegar a nuestros entrenamientos en el gimnasio y en el Dojo en buen estado. La semana anterior yo había hecho el circuito completo con la barra y estaba llenísimo, sumado al calor del verano que ya teníamos encima fue un desafío caminar hasta la parada del autobús.



Más cosas interesantes nos pasaron este mes, que las dejaré para otras entregas. ¡Qué linda la vida Madrileña que nos tocó!