Vivir no es sólo existir

Hola todos, gracias por leerme y así acompañarme en este viaje. Cuando me fui por primera vez lo pensé como un 'voy y vuelvo'. Algo finito, aunque largo. Hoy veo que estoy viviendo esto y después estaré viviendo otra cosa. Viajo para conocer lugares, costumbres, horarios, comidas, ritmos, gente, calles, Dojos, maestros, compañeros, trenes, redes de metros, culturas.
Hoy el objetivo del viaje, si bien tengo un plan sobre el que improviso, es viajar. Si es posible trabajar en distintas ciudades para, 1) financiar el viaje y 2) entrar bien en el ritmo local, no ser sólo un turista más.
Este texto lo voy a expandir en la entrada 'Inicios y Motivaciones'

domingo, 13 de diciembre de 2015

071-Dublín 03~04/nov - me gusta mi trabajo



Dublín 03/12 – jueves – nuevo cocinero

Hoy me levanté tarde, desayuné y salí directamente al bar. Se acerca el fin de semana y se empieza a llenar de gente el centro. La hora del almuerzo estuvo muy movida. Me sentí más cómodo que otras veces, ya me pueden pedir platos por el nombre y no explicarme qué contienen. En una de las tantas idas al sótano noté que estaba rebalsando el baño de hombres. Le avisé a Alan y lo clausuró. La lluvia aumenta la corriente del río y desborda algunas cañerías, la nuestra por ejemplo. Me dijeron que no deje que las piletas para lavar se vacíen. Tuve que lavar los platos sin enjuagarlos. A las 3 llegó Vitor, un cocinero brasilero que se está probando. Giovana no va a seguir trabajando mucho más, necesitan gente que aprenda más rápido y con más actitud para el trabajo. Vitor trabajó en el restaurante de su familia en Brasil y ahora está en la cocina de una estación de trenes. Habla un inglés fluido pero no tanto. Apareció muy bien vestido de chef. Yo me fui a las 3:30, así que llegué a explicarle un poco del menú, las reglas de cómo lavar los platos y después se encargó Gary. Mañana me enteraré cómo le fue.

Tuve un buen rato de tarde libre, me puse a escribir, avancé bastante. Camino al Dojo estuve pensando algunas cosas pero como se me hacía tarde, troté y se me volaron los pensamientos.
Tercera clase de Jujitsu, no estaban ni Ray ni Andy, las clases que suelen ser numerosas, hoy éramos 6. El instructor fue un alumno avanzado, cinturón violeta, creo que eso es 2do kyu. Entrada en calor similar a la de Ray pero más corta, nos mandaron a los principiantes otra vez con Paul. Hicimos trabajo de suelo y repaso del martes. Se va poniendo más interesante cada vez.
A la vuelta sí tuve tiempo de pensar, no tenía apuro para llegar a la casa, era temprano. Como siempre digo, mis planes vuelan. Ahora estuve pensando cómo ir a Japón desde acá. Para ir en avión con la plata que voy a tener tengo que comprar el pasaje con tarjeta de crédito o débito. Pero no la estoy usando, no la uso desde que visité Limerick hace casi un mes. Me gusta no depender de ella. Mis opciones son entonces, usarla, conseguir una propia y usarla o viajar por otro medio. Acá vienen mis ideas, puedo ir en barco de Dublín a Liverpool en Inglaterra, de ahí Newcastle por tierra y un barco a Ámsterdam en Holanda, cruzar Alemania, Polonia, Bielorrusia y entrar a Rusia, de ahí seguir por tierra hasta Vladivostok de donde salen ferris a Japón. Una vez en la isla los trenes me llevarán a cualquier parte. Soñar no cuesta nada dice la canción.
Casa, calentito, diario, me preparé un arroz con huevo, vi videos, actualicé el blog y a dormir.


Dublín 04/11 – viernes – me acostumbro a la cocina

Como toda la semana, hoy fui al bar a las 11:30. Noto que estoy haciendo cosas solo por propia iniciativa y están bien, me estoy acostumbrando a los menús, al ritmo de la cocina y se me afianzan los detalles del trabajo. Ahora me doy cuenta cuándo falta tal materia prima, o cuando hay que descongelar el pescado, o cuándo hay que preparar más salsa u hornear carne o pollo. Bueno, le voy tomando la mano. Mañana vengo a las 9:30, me encargo del desayuno hasta las 11 y después estamos los dos juntos para el almuerzo. Me dijo Gary que Vitor, el chico que se probó ayer, no va a quedar. Hoy tampoco viene Giovana, así que somos nosotros dos hasta el final. Pero como Alan me había asegurado que tengo todas las tardes libres, esta semana me comprometí con los chicos del Dojo para ir a entrenar hoy a las 5. Me fui a las 4:30 apurando los últimos platos para llegar a tiempo.
El sánguche de pescado que me tragué antes de salir más el haber trotado 10 minutos me revolvieron el estómago. Tuve que caminar el final del camino a la casa, y de la casa al Dojo también caminé, llegué 15 minutos tarde y me los encontré practicando koshinage (lanzar al compañero por encima de la cadera). Me sume y practicamos más o menos una hora. Pasadas las 6, hora formal de inicio de la clase, no había llegado nadie más, ni si quiera Sensei. Seguimos nosotros 4 (Bran, James, Peter y yo) practicando armas, hicimos el awase del kata 31 desde el paso 18, kata de 6 movimientos. Bran guió la práctica.

Nomas volver a la casa colgué el keikogi y volví a salir, al encuentro con los chicos de la otra casa. Rodolfo, el organizador del viaje a Belfast, se vuelve mañana a Brasil y lo despedimos en el bar The Brazen Head. Tremendo bar, me encantó. Justo al cruzar uno de los puentes sobre el río, mano derecha, está la entrada al bar que parece un garaje, al frente un patio interno comedor con una puerta en cada lado, todas ellas dan a otro comedor. Caminé por los cuatro pero no encontré a los chicos, detrás del comedor del fondo hay dos puertas y una escalera, cruzando la de la izquierda hay otros dos comedores más estilo bar, los chicos estaban en una esquina. Fue lindo volver a verlos. Rodolfo estaba contento que nos vimos en su despedida. Para celebrar compré una porción de torta de chocolate para compartir, la de Graingers (el bar donde trabajo) es más rica. La pasamos muy bien. A las 10:30 aprox nos fuimos y nos despedimos en la esquina, entablamos una linda amistad con Rodolfo, los demás se quedan un tiempo, nos seguiremos viendo. Con Dany arreglamos como le voy a pagar, no va a haber problemas con eso.
Volví a la casa y charlé un poco con Vinicius, mientras yo estaba en el bar, él, Vinicius y Tomo estuvieron cantando y guitarreando en la sala. Fue una buena noche.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

070-Dublín 30/nov~02/dic - una reflexión al final



Dublín 30/11 – lunes – a prueba

Hoy fue el día en que Giovana y yo íbamos a estar solos en la cocina supervisados por Gary, Dave ya se fue a Brasil. Pero ella tenía cita para su número de PPS y al chef le pidieron que vaya a las 12. Estuve desde las 9:15 hasta el mediodía sólo. Fue interesante, día tranquilo, lo maté a preguntas a Alan. Me encargué del desayuno, pero sólo preparé 6, fue todo lo que ordenaron. De 12 a 5 estuvimos los 3, el almuerzo tampoco fue gran cosa, nada complicado, preparamos varias cosas para la semana y los dos se volvieron a ir. Me quedé sólo para la cena. En total, siempre las contamos, hubo 34 órdenes. Cuando estaba empezando a lavar y guardar todo a las 7, hora de cierre de la cocina, me pidieron un fish and chips, no es de los difíciles, pero me no me lo esperaba, me fui a las 8.
Salí directo al Dojo, en el camino me plantee varias veces si ir o no. Tenía con migo la ropa de Aikido por las dudas. Al clase empieza a las 8 los lunes y a esa misma hora empecé a caminar para allá. Llegué, me vestí y estaba en el tatami a las 8:40. Hice media clase, valió la pena. Terminamos con jodori y jonage. Al final quedé con Bran en practicar una hora el viernes antes de la clase. Alan me confirmó que esta semana voy a trabajar todos los días a la mañana y mediodía, en la hora pico, así que puedo ir a todas las clases. Uno de los chicos, creo que es polaco y no recuerdo su nombre, me llevó hasta la esquina de la casa, le queda de paso.
Estaba muerto, apenas alcancé a lavarme los dientes y me acosté.


Dublín 01/12 – martes – la alergia me persigue

Esta semana me toca limpiar la casa. Desayuné y me propuse limpiar la cocina y las paredes del baño, pero me llamó Phil para que vaya más temprano al bar para que lo ayude con un trabajo en el sótano. Limpié rápido la cocina y salí.
Las últimas dos noches me volvió la alergia. Sólo estar en la habitación me ponía los ojos llorosos, los oídos me picaban y tenía mocos, los síntomas normales, en mí, de la reacción al polvo. Caminar hasta el bar con el fresco me alivió bastante, pero me mandaron para abajo a ordenar en bultos fáciles de transportar un pilón enorme de basura. Era un rincón en el que tiraban indistintamente madera, plástico, mesas viejas, cables, cajas y demás desechos. Todo eso acumulado por meses generó una linda capa de polvo que me encargué de remover, barrer y meter en un balde. También llegó un cargamento de cerveza y me enseñó a recibirlo. Cuando terminé y entré a la cocina Gary me había preparado un café. Pocas  veces he apreciado uno más que hoy. Me sacudí la ropa, me puse el delantal y dejé que el calor de la cocina me caliente el cuerpo y me cure la alergia. Siempre funciona. Cuando la cosa se puso peluda, tampoco tanto, es martes y sigue tranquilo, me olvidé y ya no me lloraban los ojos. A las 3 llegó Giovana y me fui.
Llegué a la casa temprano, me relajé viendo videos en la compu y antes de que llegue gente limpié las paredes del baño y el microondas. Me queda el pasillo, la heladera, el piso del baño y aspirar la alfombra de la sala.
A las 7 fui al Dojo, tercera clase de Jujitsu. Paul, el instructor que nos tocó hoy, nos hizo hacer la lección 2, como derribar al oponente estando ambos de pie y bloqueos de golpes circulares a la cabeza.
En casa me hice un pan con queso y me lo comí en la pieza. A dormir temprano.


Dublín 2/12 – miércoles – ingenuidad

La mañana como siempre, sin novedades. Al trabajo a las 11:30. Día tranquilo, un poco más de gente que ayer, pero nada estresante. Estaba esperando que llegue Giovana para irme pero se tardó. A las 4:30 me dijeron que podía ir. Estaba casi todo limpio y no había clientes.
Caminé hasta Pennys, la versión irlandesa de Primark, y compré tres remeras de manga larga negras. Las que estaba usando todos los días ya olían demasiado mal. Ya que estaba cerca y tenía tiempo fui al restaurante japonés Yamamori Sushi, donde Tomo me recomendó ir para intercambio de idioma. En el camino se me acercó un chico y caminó a mi lado contándome su problema. La historia fue así: hace poco llegó de Sudáfrica, estaba durmiendo en un hostel barato y a la noche le robaron la billetera con documentos, plata y el celular. Fue a su consulado, Sudáfrica, donde lo contactaron con la policía para que le faciliten un albergue temporal. Mañana le llega la tarjeta de crédito y vuelve a tener plata, pero esta noche no quiere dormir en el albergue por miedo a que le vuelvan a robar, todavía tiene su I-pad. Me pidió prestados 24 euros para pasar la noche en un hostel seguro. Mañana me los devuelve en efectivo o por paypal. En el momento decidí confiar en él. Esta vez la plata que tengo encima es toda mía, nada es prestado. Pero no tenía cambio. Entré a Yamamori y pregunté por las reuniones de conversación en japonés, son todos los miércoles de 6:30 a 8 o 9, también pedí cambio pero no tenían. El chico se llama Shawn, caminamos hasta un supermercado, compramos un helado de oreo y conseguí cambio. Le presté 30 euros, le dejé mi número de teléfono y él su email, ya que ya no tiene número.
Volviendo a la casa le di muchas vueltas al asunto y noté que no comprobé nada a tiempo. En el momento pude haberle mandado un mail con él presente a ver qué pasa, si me rebota la casilla o llega bien, podría haberme ofrecido a acompañarlo al hostel para pagar en persona y de paso asegurarme que no me estuviera estafando. Mandé el mail y la casilla me lo rebotó. Intenté dejar eso de lado y volví a la casa.
Hay un mendigo cerca del bar al que una vez le di pan y quedó muy agradecido, pasé por al lado de él dos veces más y siempre me volvió a agradecer el gesto. Encontré a otro esta noche y me agaché para sacar más pan de la mochila, pero se me puso a hablar y a contarme toda su historia, me pidió que le dé 23 euros para ir a un refugio donde les dan cama, comida, ropa y ducha por una semana. Yo ya estaba descreído después de lo de Shawn, que acababa de pasar. El mail rebotado era una señal de que me había engañado. A este hombre que se me había puesto a hablar la mayoría lo ignoraba, como suele pasar, y los que le dejan una moneda el agradece y siguen su camino, pero me eligió a mí. Se me nota que me cuesta decir ‘no’? Además me acordaba del hombre que me acompañó unas cuadras mientras iba al Spire a encontrarme con los chicos el domingo a la madrugada. Me dijo que pidiendo en la calle se gana mucha plata. Claro que no tengo ninguna aprueba de nada y son todas conjeturas. Pero me lo creí. Finalmente a este hombre le dejé el pan y algunos euros y me fui, no me dejaba irme, me seguía hablando.

En la casa preparé la mochila y me fui a entrenar. Eso siempre me hace bien y me ayuda a olvidarme por un rato de los malos tragos. Pero en el camino al Dojo le seguí dando vueltas al asunto. A veces confío y otras no. No tengo una idea definida sobre los mendigos, nunca sé quienes actúan y quienes realmente necesitan ayuda. En las ciudades grandes hay muchos y al ver que puedo clasificar sus métodos siento que son una red organizada y me generan desconfianza. Generalmente no les doy nada y sigo de largo, pero siempre los veo y al momento de pasarles por al lado me siento incómodo. Tengo la necesidad de mirarlos a los ojos, pero cuando lo hago suelen empezar a hablarme y no me gusta dejar a la gente hablando sola, tampoco me sale terminar las conversaciones y entonces me enganchan.
A veces pienso que no les puedo dar monedas a todos los que me encuentro porque no tengo tantas. Después pienso que si lo hiciera me quedaría con muy poca plata y eso seguiría siendo mucho más que lo que ellos tienen, o aparentan tener. Si les doy plata es porque creo que lo que veo o porque me sentí incómodo al no darle nada. Es una situación molesta para mí. Al analizarla me siento egoísta, que las razones que se me ocurren son excusas para no soltar plata, que atesoro el efectivo más de lo que vale. Me siento confianzudo y fácil de engañar, porque muchas veces es más fácil dejarse engañar que decirle que no a una persona que podría estar pidiendo ayuda sinceramente.

Volviendo al día de hoy: clase de Ray. Hicimos koshinage y me salió. Estaba muy contento, el viernes a las 5 lo seguimos practicando.
Otra vez nos quedamos charlando en la sala hasta tarde. Los Vinicus, Tomo y yo.


No creo que me ayude, pero puede que invite a reflexionar:
¿Cómo reaccionan ustedes frente a los mendigos que se cruzan en la calle?
¿Reaccionan distinto si están diferentes ciudades?
¿La opinión que tienen respecto a ellos y la que predican coinciden con su accionar?

lunes, 7 de diciembre de 2015

069-Dublín 26~29/nov - conociendo mejor a la gente



Dublín 26/11 – jueves – conociendo a mi compañera

Desayuno, diario y al trabajo. Arrancamos tranquilos, Gary tenía ya casi todo listo para el almuerzo, poco para limpiar y nada para cocinar. Aclaro acá, lo que se cocina y se guarda en tuppers para tener siempre a mano es puré de papas (mashed potatoes), la sopa del día (soup of the day), estofado (stew), salsa para carne (gravy), chili, caldo (stock), arroz, salsa barbacoa, pollo, cerdo, panceta, papa al horno en papel aluminio (jacket potatoes), mermelada de cebolla (onion jam), alguna cosa más habrá.
Desayunamos huevo con salchicha, tostada y café. Lavé lo de la mañana y limpié una de las paredes y la puerta. A las 12:30 empezó el infierno. Me mandó al subsuelo a buscar algunas cosas que hacían falta y cuando volví éramos tres, se había sumado Alan, trabajando a cuatro manos en la cocinita. Fue una hora y media sin parar. Las órdenes de los clientes se acumulaban en la pared, despachábamos dos y llegaban tres. En el medio de la vorágine agarré con la mano desnuda una de las bandejitas de metal en las que les damos el último toque a la panceta y las hamburguesas. Siempre uso una repasador o pinzas de metal, me quemé, mucho, dolió, ardió, siguió doliendo dos horas. Cosas que pasan en este trabajo, viendo las cicatrices de Gary noto lo normal que es que pasen estas cosas, especialmente en la hora pico.
A las 2:45 estábamos tranquilos y había terminado de lavar todo, me puse a preparar puré de papas. Llegó Giovana pero de todas formas me pidieron que me quede hasta que termine el puré. Se tomaron su tiempo para ablandarse las papas, me terminé yendo a las 4.

En la casa me hice un café y escribí mientras se lavaba la ropa. Esta vez puse el programa en frío con la esperanza de que sea más corto, pero dos horas después me fui al Dojo y seguía lavando, es una exageración.
Segunda clase de Jujitsu, no la dio Ray, aunque estaba por ahí, no me acuerdo el nombre del instructor. La entrada en calor fue mucho más corta que el martes, no hicimos ejercicios de desplazamiento de cadera en el suelo. Pero sí algunas caídas, luego directo a las técnicas, empezando de entrada en el suelo. Practicamos 4 variantes de estrangulamiento. Luego nos dio dos minutos para intentar el ejercicio pero con resistencia real. Yo estaba en pareja otra vez con el mismo principiante, además de mí, del martes. Ninguno de los pudimos someter al que se resistía. Después nos mandaron a estirar y los alumnos avanzados hicieron lo mismo pero libre y 3 minutos, varias rondas con cambio de parejas. Nosotros nos fuimos a cambiar, yo me quise duchar pero el agua estaba apagada (es eléctrica). Volví a la casa escuchando música aleatoria, empecé por La balada del diablo y la muerte.
Me preparé una tostada con queso y un café, colgué la ropa en el galpón y me senté a escribir y a catalogar fotos de Hawaii, ya terminé con Japón.
No hay internet, quisieron cambiar el modem pero el cable es distinto, mañana se arregla. Esta noche usé datos y le convidé un poco a Vinicius para que le escriba a su familia.
A dormir a las 11:30.


Dublín 27/11 – viernes – charla nocturna 1

Durante el desayuno lo ayudé a Vinicius con su tarea de inglés. Toda la semana que viene tiene exámenes en la escuela. Apareció Tomo, le fue bien en Barcelona, aunque se resfrió. La semana que viene también tiene exámenes de inglés.
Me quedé sólo y almorcé, esta vez me atreví un poco más y tosté cubitos de pan con sal, pimienta negra y ajo en polvo. Me quedó rico. Seguí escribiendo antes de ir al trabajo. En la cocina de 3 a 8, la relevé a Giovana cuando llegué. Tengo que encontrar la forma de lavar y limpiar más rápido, me estoy quedando una hora después de que cierra la cocina y nunca llego al Dojo.
De vuelta en la casa estaban los Vinicius en la sala común. Nos quedamos charlando un buen rato, mañana no se trabaja, yo sí pero a la tarde, y estaban distendidos. A raíz de criticar la ideología capitalista estadounidense y su influencia global, pasamos a elogiar la administración escandinava y nos fuimos por las ramas entrando en uno de esos debates filosóficos de entrecasa. De esos a los que me acostumbré a tener con Patricio en La Plata. En mis viajes siempre tuve una o dos personas con las que pude mantener este tipo de charlas. En La Plata Patricio, Leandro y Lautaro, en Japón Igarashi Sensei y Fredy, en Hawaii Marc, en Madrid Fernando y Javier, en Londres Geoff, Ali y Bogdan, en Limerick Gerry y Kaye, y ahora en Dublin Vinicius y Tomo. Lo que hace posible este tipo de charlas es que todos ellos saben escuchar y tienen una mirada analítica, en mayor o menor medida, hacia la vida. Sin esas dos cualidades las conversaciones de este tipo no son interesantes ni entretenidas. Pero con ambas se puede aprende mucho. Ahora recuerdo una frase de Kaye: todos los días son un día de escuela. Uno no sabe lo que o cuánto sabe hasta que se pone a hablar y le salen respuestas que no se esperaba.

Dublín 28/11 – sábado – charla nocturna 2

Me pidieron que hoy vaya al bar a las 3pm, así que muy felizmente me acerqué al Dojo a las 10:30, en el papelito con los horarios que me había dado Maeve el primer día decía que era una clase de 3 horas de armas. Pero Ray no estaba y la entrada en calor la dirigió James. Ray apareció pero no se vistió, la clase la dio James, no hubo armas y fue de una hora y media. Estuvo muy bien. Es una persona muy calma y paciente, y no duda al mostrar o corregir. Éramos pocos, así que practiqué con todos. Al final se estaban alistando los chicos de Jujitsu y me di cuenta lo que había pasado. En el papelito estaba detallado el cronograma del seminario de Sensei Casidy, las clases regulares de los sábados son hasta las 12.
Volví a la casa y compartí un rato con Vinicius, el plan de ir mañana a Bray se pinchó por ambas partes, él tiene que estudiar y yo me voy a hacer un curso de primeros auxilios orientado a deportes de contacto en el Dojo.
A las 2:30 salí para el bar. Había tantas cacerolas, cucharones y tuppers sucios apilados al lado de la pileta que no se veía el piso, esa fue la bienvenida con la que me recibió Gary. Al pobre lo dejaron trabajando solo en la hora pico. Lavé todo y me sumé a la cocina. Él se fue a las 7:50 y yo me quedé limpiando, tremendo día hoy, 96 platos se prepararon. Terminé a las 9pm. Phil me pagó la semana y me fui. Hacía 4 días que la billetera estaba vacía.
Me cambié de ropa y me instalé en la sala, estaba Tomo solo. Los Vinicius habían salido. Nos pusimos a charlar y nos colgamos casi 3 horas. Muy interesante. Principalmente hablamos del Budo y el Bushido trasladado a la vida moderna. Analizando los orígenes con los hechos históricos que recordábamos de Japón. Yo me focalicé en el punto de vista del Aikido y el Karate y Tomo desde el fútbol, su entrenamiento y la actitud en la cancha.


Dublín 29/11 – domingo – curso de primeros auxilios

Lo primero que hice al despertarme fue ir a Tesco a comprar comida. En el bar siempre almuerzo o ceno, pero los desayunos son en casa. Fui al supermercado con la idea de llevarme una panzada de comida, pero en el camino recordé con lo poco que estuve comiendo la última semana y el poco espacio que tengo para almacenar. Me contuve bastante en las góndolas y no compré mucho de más. Me hice un súper desayuno, lo de siempre, pero le agregué a las gallas de avena miel, banana y canela. Se me hizo la hora y salí casi al trote al Dojo. Llegué sobre la hora, eran las 12, la clase de Jujitsu para niños estaba terminando y el instructor del curso estaba llegando. Fuimos a ayudarlo a llevar bultos del auto. Tenía muchos y muy grandes. Desplegó un proyector conectado a su laptop y 4 muñecos para practicar primeros auxilios. Se presentó, Ray Stears es Sensei de Judo desde hace 30 años y está capacitado para otorgar diplomas y certificados de primeros auxilios, así que con este curso nos llevamos un aval válido por dos años para dictar clases de deportes de contacto. Nos dio un resumen del curso y vimos la primera parte del video. Es una presentación de la American Heart Asossiation, y nos pusimos a practicar reanimación cardiopulmonar con los muñecos. Después vimos el final del video. A continuación nos enseñó cómo tratar las lesiones de los alumnos, distenciones, roturas, contusiones, cortes, quebraduras. También como equipar un kit de primeros auxilios. Terminado el curso nos llevamos un librito con toda la información y datos de contacto. Nos recomendó repetir cursos similares una vez al año y hacer uno oficial, como este, cada dos años para mantener la vigencia.

De vuelta en la casa cancelamos el plan de arreglar el jardín porque llovía. Nos quedamos charlando en la sala y me preparé un sánguche con las sobras del bar. Vinicus se hizo un pollo al horno comprado en el súper, muy bueno, lo compartimos. Al final del día ya en la pieza me puse a ver El cuento de la princesa Kaguya, una película de animación japonesa de estudios Ghibli que no fue dirigida por Miyazaki. Lo primero que me llamó la atención fue el dibujo, está enteramente dibujada, sin computadora, o eso me pareció. Dura dos horas y es impresionante lo que transmiten esas líneas. La empecé a ver en italiano, la había bajado en ese idioma, pero no venían subtítulos en español o inglés, intenté verla igual pero tuve que buscarlos. Al final la vi como me gusta a mí, audio original y subtítulos en español. Me acosté tarde.