Vivir no es sólo existir

Hola todos, gracias por leerme y así acompañarme en este viaje. Cuando me fui por primera vez lo pensé como un 'voy y vuelvo'. Algo finito, aunque largo. Hoy veo que estoy viviendo esto y después estaré viviendo otra cosa. Viajo para conocer lugares, costumbres, horarios, comidas, ritmos, gente, calles, Dojos, maestros, compañeros, trenes, redes de metros, culturas.
Hoy el objetivo del viaje, si bien tengo un plan sobre el que improviso, es viajar. Si es posible trabajar en distintas ciudades para, 1) financiar el viaje y 2) entrar bien en el ritmo local, no ser sólo un turista más.
Este texto lo voy a expandir en la entrada 'Inicios y Motivaciones'

viernes, 6 de noviembre de 2015

059-Askeaton 05~06/nov - el Aikido florece



Askeaton 05/11 – jueves – hoy no hay jardín?

Despierto a las 6:30, bajé y Kaye me mando de vuelta para arriba y me dio una banana. Es muy temprano y esta semana Gerry tiene muchas cosas que hacer y en que pensar, por eso le deja el desayuno y que lo tome solo. Me puse a escribir. A las 8 me llamó y bajé a desayunar. Hoy llovió toda la mañana, como lo predijo el pronóstico. Las primeras horas de trabajo, antes del té de las 11, fueron primero en el taller, limpié y lijé un mueble para Gerry; segundo, limpié los vidrios de las ventanas del taller, el lavadero y la cocina. Me dio guantes de goma, una palangana con agua y vinagre y un trapo amarillo, para secar un diario. Es un método sencillo y barato que funciona.
Había parado de llover, pero Kaye ya tenía planes para mí. Me mandó a limpiar la mugre que se juntó donde se unen los plásticos ondulados que forman el techo del patio. Es una tarea horrible, donde están atornilladas a las vigas es imposible sacar la mugre, en el resto apenas pude limpiar lo muy groso y se sigue viendo bastante, encima toma tiempo. No deja sensación de satisfacción por el trabajo bien hecho, sino de conformismo por haberlo dejado un poco mejor. Tenía a mi disposición los mismos elementos de limpieza, le sumé una escalera y varias ramitas. Probé con una rígida y se rompió. Estaba intentando meter el trapo húmedo con la solución entre las planchas de plástico sin romperlas. Probé con una ramita más gruesa y fuerte y funcionó bastante bien. Pero después le tomé confianza y metí los dedos en el punto más alejado de los tornillos, donde es más flexible. Al refregar se iba bastante la mugre, pero los pedazos grandes quedaban. Se me rompió la ramita y encontré una más larga y flexible. Con esa pude despegar mugre que antes era inaccesible y empujarla afuera para que la lluvia la lave luego. Estaba contento hasta que me topé con otro tipo de mugre que no se despegaba, maldita.

Almorzamos y el cielo quería aclarar. Me cambié de ropa para la bici, guardé el pantalón del keikogi en la mochila y salió el Sol. Estaba esperando a mi clase de Aikido, muy amable de su parte. Llegué a la casa de Luke en 13 minutos, desde la puerta me dijo que el pasto estaba muy húmedo y que seguro hoy hacíamos adentro. Lo mandé a buscar las lonas.

[Clase mía con Luke 3: Taiso, kotegaeshi undo, nikyo undo, sankyo undo, ikyo undo, viene mejorando los undos. Empezamos con taisabaki. Tenkai ashi, tenkan ashi, ayumi ashi, la clase que viene juntamos los 3 y le muestro kaiten ashi. Katate dori tenkan, agarra fuerte y sólido, pero se tensa todo, cuando le dije que mantenga la palma siempre tocando mi muñeca se desarmó y siguió ofreciendo resistencia. Hay mucho que corregir, tengo que elegir el orden con cuidado. Ukemi, lo hice caer hacia atrás y balancearse. Parece que entendió las ventajas de levantar la cadera al ir hacia atrás. Le dejé esto último de tarea para el martes.]

Finalizada la clase Luke entró las lonas y yo me cambié atrás del mismo árbol del martes. Me pagó la clase, pero me dio 12 euros en lugar de 10, porque empezamos temprano. Esta vez fue él el que dijo ‘¿Martes a la misma hora, verdad?’. Qué bueno.
De vuelta en la casa Kaye estaba vestida para salir y estaba hablando con un chico joven no sé de qué. Nos presentó y salieron a ver algo. Yo me cambié para el trabajo y me hice el té de las 4 de la tarde. Retomé la limpieza del techo y Kaye se había ido. A la hora ya casi no se veía nada, ella volvió y me prendió la luz del patio, creí que era sólo con sensor de movimiento. Terminé y guardé la palangana, el trapo, el plumero y la escalera. Me puse a ver cómo iban mis videos en YouTube y tuve que volver a la pieza. A Kaye le había llegado una llamada y estaban hablando de un tema referido a la madre de Gerry y al chico de esta tarde, me pidió que la deje a solas.
Subí, me duché y me puse a escribir. Para la cena tuvimos un menjunje muy rico con fideos. A Gerry se le notaba en la cara lo largo que había sido su día, pero, como siempre, se tomó su café y después de una pequeña charla se fue a su taller a pensar en el trabajo. Yo subí y descubrí que puedo dejar subiendo videos desde la pieza si apoyo el teléfono en el suelo cerca de la ventana. Al ratito me llamó Gerry para preguntarme si estaba usando la banda ancha porque no podía descargar una foto en la PC. Desactivé mi wifi. Me dijo que hay un límite como el de los datos móviles. Nunca había escuchado de algo así para el Internet de la casa. Se iba a fijar cuál era ese límite y cuánto le quedaba.
Me entró sueño y me acosté sin saber la respuesta.


Askeaton 06/11 – viernes – Atacando el fondo

En el desayuno Gerry estaba renovado, tuvo una buena noche de sueño. Me dijo que con el nuevo plan no hay límite, sólo velocidad. Así que puedo subir todo lo que quiera, pero en las horas que ellos no usen Internet porque me como toda la banda. Voy a subir sólo de noche o cuando no haya nadie más en la casa.
Hoy fue el día. Hoy me pidieron que limpie la zona del alambrado detrás de la cancha de tenis. Le tenía ganas hace rato. Llevé la bordadora, tiré de la cadena y no encendió. Repetí el proceso pero no hubo caso. No sé qué le pasa. Se la dejé a Gerry para que la vea cuando tenga tiempo y me puse a cortar ramas anchas. Encontré montones de moras, malditas moras, y un compost que había dejado escondido el hermano de Kaye cuando hizo limpieza. Lo moví a mi montaña de compost y seguí cortando y cortando hasta la hora del té. Gerry se había ido y no pudo encender la bordadora. Me llevé la podadora, me metí entre el pastizal y los árboles y los adelgacé casi medio metro. En eso tuve una idea mágica. Me agaché y, usando la podadora como una motosierra, bajé el pastizal a 5 cm. Fue hermoso. Terminé, me alejé y contemplé el enorme espacio que había generado, le había alargado a uno de los lados de la cancha de tenis unos 20 metros cuadrados. El resto del día estuve rastrillando y llevando cortes a los distintos pilones según su categoría. De a ratos me metía entre los arbustos a cortar más moras. Lo último después del té de las 4pm fue podar una planta alta y muy espinosa que no era una rosa. Me pinchó mucho muchas veces, se me quedó clavada en la ropa, cuando me liberaba un lado daba la vuelta y se me pegaba del otro, en un momento tuve una rama agarrada de mi espalda y no me la podía sacar. A pesar de todo eso la dejé chata, abrí un camino para pasar entre ella y un árbol al otro lado del sendero de piedras y tiré todas las ramas al compost sin que se me peguen al cuerpo.

Guardé las herramientas y me recosté en un árbol a escuchar los audios del último grupo al que me agregaron. Un debate muy interesante sobre la educación estaban teniendo. Yo, en lugar de meter mi bocadillo, me puse a estirar, a practicar con el boken y a rodar por el pasto. Entré a la casa y escuché un audio nuevo en el mismo grupo. Me duché y me puse a escribir.

Como siempre cenamos muy rico, de postre té con bizcochos de avena y miel. Una charlita con Gerry y subí con un café con leche a seguir escribiendo. Quiero responder en el grupo…
Escribí hasta las 9:30 y a dormir.

jueves, 5 de noviembre de 2015

058-Askeaton 2~3/nov - Me leo y veo la rutina



Askeaton 2/11 – lunes – período de prueba

Me desperté con las primeras luces del día y bajé a ver cómo iba la subida de los archivos. Pensé que eran las 6am, porque el sol apenas estaba mostrando unos rayos, pero eran las 7am. El archivo no sólo no se había subido, sino que creó una imagen residual de su mismo tamaño en la memoria del teléfono y me lo dejó sobrecargado, casi inoperante. Estaba solo, así que bajé la compu y conecté el teléfono para liberar espacio, estaba tan lento que tardó en reconocer el usb. Lo dejé pensando y empecé con el desayuno. Esta vez Kaye no había dejado lista la avena, así que puse la mesa y preparé la avena desde cero. Encontré una caja roja que decía ‘Avena’, pero la consistencia era distinta a la que recordaba, confié en la caja y seguí la receta que me había dicho Gerry, una taza de avena, una de leche y dos de agua. Quedó muy líquido, lo puse en la hornalla y en otra puse el café. Me senté a liberar espacio en el teléfono y escuché como rebalsaba la cacerola, le había dejado la tapa puesta para que hierva más rápido y funcionó tan bien que no llegué a tiempo. Cerré el gas, limpié la avena que estaba por todos lados y le agregué más a la mezcla porque seguía líquida. Repetí el proceso varias veces hasta que me pasé y le tuve que agregar leche. Cuando estuve satisfecho la puse a hervir, esta vez sin la tapa y me quedé al lado. Cuando tuve todo listo apareció Gerry, una sorpresa que se haya levantado primero. Me dijo que me equivoqué de avena, la de todos los días estaba en un paquete de papel blanco, la que yo usé estaba triturada, necesita menos líquido y tiene otro sabor. A él no le gusta la que usé hoy, es muy pegajosa. Llegó Kaye y Gerry la llamó para hablar de algo que le perturbaba. Parece que encontró un vaso de vidrio roto en su taller. Roto como si alguien lo hubiera pisado, el gato estuvo toda la noche ahí, pero no podría haberlo hecho, y anoche el vaso no estaba roto en el suelo. Tiene que haber pasado mientras dormíamos. Es un misterio aún.
Nos sentamos a desayunar, cuando me unté la tostada con mermelada me dijo que estaba usando mucha, parecía enojado, estuvo de mal humor todo el día desde que vio el vaso, de todas formas era verdad, estaba poniendo mucha mermelada, me acordé de Patricio. Una vez me dijo algo así ‘Mirá que si no cubrís cada milímetro de la tostada con mermelada no explota, eh…’.

Subí a vestirme para el trabajo, le dediqué todo el día a cortar el arbusto gigante y a preparar el terreno del fondo para pasarle la cortadora de pasto.
Lo primero fue llenar de combustible la podadora y darle duro y parejo al arbusto. Este tiene unos 20 metros de largo, 3 de alto y 1,5 de ancho. Pero la mitad está de nuestro lado del alambrado y la otra en un campo vecino. Al menos a nuestro lado lo dejé de 40 cm. Le bajé un metro de altura y de largo lo dejé como estaba.
En el almuerzo hablé con Kaye sobre mi situación. A veces me olvido que estamos probando un mes a ver si funciona que yo esté acá. Ellos tienen una vida bastante completa, sin tiempos libres, y tenerme ahí supone no solo un gasto, tanto en la comida como en el trabajo que me pagan, sino un esfuerzo por acostumbrarse a una tercera persona en la casa. Todavía queda una semana más de prueba. Veremos qué pasa.
Limpié el fondo y con las tijeras corté más moras. Finalmente pasé la bordadora y me deshice de todo lo cortado. El pasto quedó listo para la máquina.
Guardé todo y practiqué un poco de boken antes de ducharme. Cenamos los tres como siempre. Pude solucionar el problema con el teléfono, así que esta noche seguro se sube todo. Lo dejé en la cocina y me acosté sin escribir. Estaba cansado.


Askeaton 03/11 – martes – segunda clase con Luke

Me desperté a las 5, bajé a ver el teléfono, todo iba bien, me acosté un ratito más y me volví a despertar a las 7:45, parece que estaba muy cansado. Desayune solo porque ellos ya habían terminado. Igual empecé a trabajar a las 9 como siempre. Hoy me tocó en el frente. Kaye me pidió que saque la enredadera de tres árboles y un cantero. Me tomó más de lo que esperaba. Hice dos árboles y medio antes del té de las 11. Entre eso y el almuerzo terminé el tercero y saqué el 20% de la que había en el cantero. Almorzamos y me preparé para la clase. Salí en la bici. Se acuerdan como dije que le calculé 8 minutos para llegar a lo de Luke? Fueron 15, por suerte aprendí a salir con tiempo de sobra. Me llevé el keikogi y la hakama. Si hacemos la clase adentro me visto completo. Pero no llovía y cuando llegué Luke me estaba esperando con dos lonas grandes extendidas sobre el césped frente a la casa. Me gusta, tiene interés.

[Clase mía con Luke 2: Taiso y elongación para aflojarle las piernas un poco. Introducción al ukemi, balanceo sobre la espalda seguido de levantar la cadera cuando va para atrás y cruzar las piernas cuando va para adelante. Le cuesta el migi hanmi. Arriba volvimos al ikyoundo. Trabajo sobre mantener la cadera en la misma altura al balancearse, le cuesta flexionar la pierna retrasada cuando pasa el peso atrás. Le estoy enseñando la diferencia entre trabajo libre y trabajo cantado, también más términos japoneses.]

Me pagó las dos clases y volví a lo de los Griffin. Me cambié de ropa en la pieza y volví al cantero. Esta vez con la bordadora y la podadora. Le di sin asco al sector entre los árboles y el arbusto que da a la calle. Kaye me dijo que solía pasar con la máquina de cortar el pasto por ahí. Vamos a por ello. Terminé cuando el sol yo no iluminaba. Guardé todo, un poco de boken y a la ducha. Escribí y cenamos. Milanesas de pescado con revuelto de verduras, espinaca hervida y lentejas. De postre un café y me quedé un buen rato con el teléfono. Subí a escribir hasta que me quedé dormido.


Askeaton 04/11 – miércoles – Calzoncillos largos

Finalmente pude ver los capítulos esta mañana. Bajé a desayunar a las 7:15 y ya habían terminado, se están despertando más temprano. Terminé rápido y sentí el frío que hacía afuera. Esta vez, mientras me cambiaba para trabajar, abrí el paquete de los calzoncillos largos que compré en Rusia. Llegó el día de usarlos. Salí y terminé de limpiar el cantero del frente, me tomó hasta el almuerzo pero lo saqué todo, ahora se puede caminar por detrás. Después fui al jardín por donde paso siempre a tirar los cortes en el compost. Le bajé el pastizal al piso al camino de piedras que hace rato estaba escondido. También saqué ramas de moras del sector que rodea el pozo que me había quedado pendiente, pero cuando fui a encender la bordadora para cortar la enredadera del suelo, esta no encendió. Le puse más combustible pero no hubo caso. Bueno, me desquité con la cortadora y corté todo ese jardín. Cuando estaba guardando todo pasé cerca del jardín donde había preparado todo para la máquina que tenía en las manos, ya casi no quedaba luz de día. Entré y le di todo lo que pude. Me detuve cuando vi salir un chispazo de debajo de la máquina. Creí que había cortado una piedra, pero el chispazo había sido lento y errático, y vi otro más después de haber apagado la máquina. Era yo, estaba viendo pequeños destellos de luz. Eso pasa cuando estoy agotado, mareado o con mucha hambre. Guardé todo y agarré el boken. Practiqué muy poco y me senté a meditar en el pasto. Mi intención era poder imaginar a alguien frente a mí y practicar los kumitachi con él. Pero como en toda meditación, la mente me mostró imágenes de de todo. Entonces me levanté y practiqué las formas según mi memoria. Dejé el boken, entré a la casa y me duché. Me puse a escribir hasta la hora de cenar.
Estaba sentado a la mesa y sentía como el cansancio me adormecía. Kaye nos sirvió el revuelto de verduras con espinaca y arroz para acompañar unas salchichas de cerdo. Con el primer bocado sentí como me volvía la energía al cuerpo. Muy rico. Después de cenar comimos compota de manzana con yogurt y nos tomamos un té con bizcochitos de manteca. Eran las 8pm, si los cálculos no me fallan, me dormí a las 8:30.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

057-Askeaton 31/oct~1/nov - Volvieron los días de paseo



Askeaton 31/10 – sábado – Halloween

A pesar de haberme acostado tarde, hoy me desperté a las 7:15. Enseguida bajé a desayunar, imaginé que estaría solo, 7:30 es temprano para un sábado, pero Kaye me sorprendió. Estaba terminando su tostada y no había encendido la radio, fue como una ninja. Charlamos un poco con buena música de fondo, la misma estación de anoche. Ella se fue a despertar a Gerry y dejó sonando las noticias, me enteré de algunas cosas que pasan por aquí y por allí mientras terminaba mis cereales, los fines de semana cambiamos el menú, y paseaba por Facebook.

Volví al mundo real, unté mi último pan con manteca y levanté la mesa, todo menos lo de Gerry que todavía no había bajado, estará muy cansado, como cuida de su madre duerme poco. Kaye estaba afuera haciendo no sé qué cosa. Vacié el lavavajillas y lo recargué con los platos y cubiertos del desayuno, le dejé un café hecho a Gerry y volví a mi pieza a seguir escribiendo. Le dediqué toda la mañana a eso y a ver un capítulo de la nueva serie de Dragon Ball. Los veo online, así que tarda mucho en cargar y tengo que tener cuidado porque si se corta vuelve a empezar y no lo veo más.
Salió el sol y quise tener un poco de contacto con el aire puro antes de almorzar. Agarré mi boken que guardo en el galpón de madera y practiqué en la cancha de tenis. Le lijé las asperezas con una lija vieja que me prestaron y almorzamos a las 13:45 aprox. Arroyados de pescado. Kaye salió y Gerry y yo nos quedamos charlando un buen rato hasta que tuvo que volver a trabajar. Yo me puse a ver una película y la dejé a los 20 minutos para aprovechar el sábado de sol.

Me estaban esperando
Me encaminé para el otro lado del puente, el opuesto al sendero que recorté con las tijeras, pero en la arcada estaba Rocket echado. Le di una vuelta a la casa para que me siga hasta que se tiró en el pasto, lo perdí de vista y salí. A los 20 metros vi para atrás y lo vi cruzando la calle, pensé que iría a hacer sus necesidades en terreno baldío, pero no, me estaba siguiendo. Volví a la casa y lo volví a dejar en el pasto. Otra vez a los 20 metros me doy vuelta y ahí estaba, sentado del lado de la ruta mirándome, yo daba un paso y él daba un paso. Repetí el proceso, a donde voy no me puede acompañar. Lo entré al lavadero y le pedí a Gerry que lo deje adentro unos minutos. Conocí a una de las mujeres que va a cuidar de Madame Griffin.
Finalmente llegué al puente y empecé  a caminar por la ribera. Kaye me había dicho que si sigo por este camino llegaría a una playita donde solía ir con sus hijos, y que no lo lleva a Rocket porque suelen pastar vacas y toros. El primer paso es bajar una piedra grande, caminar por un claro corto y saltar otra piedra grande, cruzar un segundo claro con un desnivel pronunciado, todo cubierto de pasto hasta llegar a la primera parte más angosta. Se levanta una pequeña meseta entre el río y el camino, esta oscilación de mesetas y claros se repite a lo largo de la ribera. Muy pronto me detuve porque vi un rebaño pastando. Cuando me vieron la mayoría se alejó y me miraba desde la distancia, excepto un toro castrado marrón claro que se quedó donde estaba. Lo miré fijo hasta que volvió a pastar. Los que se habían alejado algunos se calmaron y otros me seguían mirando. Todos tenían etiquetas en las orejas, así que tienen contacto con humanos, deberían estar acostumbrados, pero desconfiaban, y yo también. Estos animales son muy grandes y fuertes, y yo nunca fui un gran fan de San Fermín. Me acerqué y el toro marrón claro volvió a levantar la vista. Cuando estuve a pocos metros vi que tenía los ojos desviados, no supe qué pensar. Después de un rato se movió un poco hacia la cerca del lado del río y lo pasé por el costado. Mientras me alejaba ninguno dejó de mirarme. El toro valiente fue el último en bajar la guardia recién cuando me hube alejado 40 metros. Seguí en busca de mi playita. Llegué a un alambrado, lo crucé y en seguida llegué a otro, pero este era doble y entre ellos había una zanja larguísima de 2 metros de ancho y al menos 1,5 de profundidad. Evidentemente alguien realmente no quiere que se cruce. Volví mucho antes de lo planeado, el rebaño se había mudado campo adentro y yo crucé la ruta sin problemas. Filmé el sendero que había recortado con las tijeras. Cuando llegué al final me senté en una piedra con vista al río Deel y practiqué mi ocarina un buen rato. Decidí cortar cuando los rayos de sol empezaron a disminuir. Antes de entrar a la casa pasé por el galpón y practiqué un poco más con el boken. Cuando entré los Griffin se estaban despidiendo de sus amigos suizos que estaban de visita. Gente simpática. El hijo va a estudiar en Irlanda, así que puede que lo vuelva a ver si viene un fin de semana.

Lindo campo irlandés
Hoy la cena la prepararon entre los dos, con Gerry como el chef. Comimos rico, yo levanté la mesa y lavé. Él se fue a darle de comer a su madre y Kaye y yo nos quedamos en la cocina compenetrados en nuestros teléfonos. Al rato yo subí y terminé de ver la peli, Z for Zachariah, es rara. Es en un presente alternativo en el que gran parte de la humanidad, supongo, murió a causa de la radiación, que no entendí de dónde salió, pero eso no es lo central, ya que la historia se sucede alrededor de una especie de triángulo amoroso. Es buena la peli. La vi sin subtítulos, el volumen general era bajo y dos de los personajes tienen acento de campo y era difícil a veces entenderles. Tal vez la vuelva a ver otro día.
Me acosté una hora y media, había dejado subiendo un video en la cocina, fui a ver cómo iba, bastante bien. Volví a la pieza y escribí una nueva parte de España. Me acosté definitivamente a la 1:30am.


Askeaton 1/11 – domingo – Libro en inglés y una buena bicicleteada

Arriba a las 8:30. Empecé a preparar el desayuno y enseguida apareció Kaye, pero no me acompañó. Es el día de halar con la familia. Así que se puso con FaceTime a hablar con su hija y su nieto que viven en Singapur. Gerry se sumó a eso. Mientras yo estaba desayunando y viendo Facebook. Terminé antes que ellos empiecen y subí a actualizar el diario. No pude ver todavía el último capítulo de Dragon Ball, pero bajé los subtítulos de Ip Man 3, la veré esta noche. Preparé algunos borradores y subí la primera parte del libro en inglés, lo compartí en Facebook y bajé a almorzar. Sánguches de de todo un poco, fue rápido.

Volví a la pieza, escribí un poco más y salí a por la bici. Hoy iba a ir a Limerick, a turistear por la ciudad, pero me quedé escribiendo, así que, como no me daba el tiempo, fui a pasear por el parque gigante que me había comentado Geoff, Curraghchase. Llegar me tomó poco más de media hora. Al igual que la semana pasada cuando fui a Adare, el paisaje es hermoso. Montones de tonalidades de verdes. Me metí por una calle arbolada pero no era el parque. Encontré una barrera amarilla cerrada con carteles de no pasar a los costados del sendero que iniciaba justo ahí. Mucha gente iba y venía, así que pensé que se referían a no entrar al bosque y permanecer en el sendero. Además en frente había un cartel que decía ‘Bar abierto’, y señalaba a la barrera. Entré caminando con la bici y llegué al Café Vere. Había un camino que se adentraba en el bosque, pero yo no tenía tiempo para dejar la bici y caminarlo, tenía que llegar a la casa antes de las 5 para que no me agarre la noche. Acá no hay iluminación, la noche es noche en serio. Di unas vueltas por las calles pavimentadas alrededor del café y volví a la ruta. Seguí por donde venía y pegué la vuelta en la primera bifurcación.
Ruta cerca del parque
Cuando estuve cerca de la casa me desvié para pasar por lo de Luke y para andar la ruta oscura, como la llaman. Es un sector de la ruta que está cubierto de árboles que se cierran arriba y la hacen más oscura de lo que debería ser. No la vi, hice los 5 km del desvío y no la vi. Le pregunté a Kaye cuando llegué y me dijo que pasé justo por ahí. No me pareció tan loca como decían, pero sí me gustó que al final, donde dobla la ruta, hay una pared antigua con una escultura como saliendo de una ventana.

Dejé el equipo de seguridad de la bici en el lavadero y fui a buscar mi boken. Después de 2 horas de bici tenía los brazos cansados, pero igual practiqué. Los cansé más hasta que el movimiento no llegaba a combatir el frío. Entré a la casa y me duché. Vi los comentarios de la gente respecto a mi libro y me gustaron, me entusiasmaron.
Cenamos los tres juntos, Kaye estaba muy cansada. Ni bien terminamos lavó y se instaló en la sala de estar a ver la tele. Yo subí y vi Ip Man 3. Estuvo bien, me gustó más la 1. Bajé a ver cómo iba la subida de mi video y me quedé chateando con Gonzalo. Después un poco con Ezequiel y puse a subir unos archivos para él. Dejé el teléfono abajo y subí a acostarme.

domingo, 1 de noviembre de 2015

056-Askeaton 29~30/oct - Enseñando Aikido



Askeaton 29/10 – jueves – Clases particulares de Aikido

Anoche dejé el teléfono al lado del wifi para que se suba un video. Hoy, tal como lo esperaba, me desperté minutos antes de la 6am. Bajé a ver cómo venía la subida. ¡Casi terminada! Me quedé 45 minutos revisando mensajes y subiendo cosas hasta que se cargó el video y lo compartí. Puse a descargar una aplicación de edición de video y volví a la pieza, a escribir hasta el desayuno.
Hoy fue un día interrumpido en el jardín. Volví a la enredadera y saqué lo que quedaba de al lado del galpón de madera. Una buena limpieza. Durante el té de las 11 Kaye me preguntó si quería darle una clase de Aikido a un chico que vive acá cerca, ella le había comentado a la madre del chico que yo estaba por acá y le ofreció mis servicios. Le dije que sí, sólo faltaba mi OK. Genial! Puede que este sea el comienzo de mis clases en Irlanda.
Mientras cortaba y arrancaba la enredadera estuve pensando en la clase. Nunca di una clase privada, no debería ser distinto a una normal cuanto te va sólo un alumno, tampoco sabía cuánto de Aikido sabía este chico. Me interrumpió Kaye para que le lleve un jarrón con un arbolito hasta el frente de la casa. Almorzamos los tres juntos, Gerry se queda toda la semana acá, ya está pintando las puertas para las que construimos los andamios de madera y empezó con unas sillas de mimbre que le llegaron el martes. Volvimos a hablar de la clase. El chico se llama Luke, sí, como Luke Skywalker, pero este no es un Jedi, a pesar de ello hubo muchos chistes al respecto en WhatsApp. Todo lo que sé de él es que es bajito, tiene 16 o 17 años, no va a la escuela y vive con la madre, bueno, no es poco lo que sé. Un tecito para terminar la comida y de vuelta a la enredadera. Kaye me volvió a interrumpir para que le rebaje los arbustos del frente de la casa, parece que estaba arreglando algunas cosas ahí. La tanza estaba corta, aproveché para cambiarla, en esta máquina se le cambian cuatro trozos de tanza cada vez, funciona muy bien. Volví al lado del galpón y ataqué a las raíces de la enredadera que cubrían todo el terreno. Con la tanza nueva rompí mucho, no la saqué toda, pero se ve mucho mejor y debería tomarle un bien tiempo volver a crecer como estaba. Decidí dar por terminado el día y empecé a rastrillar y recolectar los restos, me tomó casi una hora, el té de las 4 lo tomamos a las 4:25, ¡Madre de dios!
Subí a ducharme y a descansar. Como es la primera clase Kaye me llevó para que yo conozca el camino y para presentarme con Eleonor, la madre de Luke. Me enteré que él trabaja mucho en el campo, eso me va a ser útil. Llegar a la casa es fácil, le calculo unos 8 minutos en bici.
Luke estaba en una sala de estar bajando las escaleras. La casa es monstruosa, tiene planta baja, un subsuelo y, arriba, dos pisos más, cuatro niveles. Nos presentamos todos y me quedé solo con mi potencial alumno. Le conté un poco de Aikido, de algunos términos japoneses que uso en la clase, y empezamos.

[Clase mía con Luke: Seiza, él a mi izquierda, usamos la estufa hogar de Kamiza. Elongación de piernas, le corregía algunas cosas, tiene el tren inferior duro, jugó 6 años al rugby. El tren superior los tiene más laxo. Ejercicios de muñeca, nikyo, kotegaeshi y sankyo undos. Primer desafío para la coordinación. Pasamos a Ikyo undo, este va a ser el ejercicio principal que le voy a enseñar, el origen de todas las técnicas. No hicimos ukemi, lo voy a dejar para los días de sol.]

Terminó la clase y arreglamos en empezar con dos clases por semana de una hora, con el objetivo de llegar a tres de hora y media. También cambiamos la hora, a las 2:30 pm, para que sea de día y podamos caer en el pasto si no llueve. Parece que le gustó, no sé si estará entusiasmado o no. No es muy expresivo. Quedé con Eleonor que hablamos de plata el martes. Kaye me dijo que 10 euros la hora es un buen precio. No me puedo quejar, está muy bien. Le voy a cobrar eso a partir del martes. Ella la llamó a Kaye para que me vaya a buscar y yo salí hasta la arcada que da a la ruta. Estaba muy, muy, pero muy oscuro. Busqué el camino iluminando con la linterna del teléfono y empecé a escuchar mugidos, había olor a bosta de vaca y el piso estaba barroso, me había metido en el tambo, volví y tomé el otro camino, era la parte de atrás del tambo, había montones de caniles vacíos. Volví hasta la reja de la casa y encontré el camino pavimentado, lo seguí hasta la ruta. De a ratos apagaba la linterna y no me veía las manos. Kaye llegó casi al mismo tiempo que yo a la arcada. Volvimos a la casa y cenamos. Quise escribir pero no lo hice. Sentía un cansancio raro. No era agotamiento muscular, no era falta de sueño, no era fiebre, me dolían los músculos de una forma como si mezcláramos la sensación de agotamiento con escalofríos y debilidad. Me tiré en la cama y hasta mañana.


Askeaton 30/10 – viernes – trabajando sin la jefa

El futuro boken
A las 7:30 bajé y organicé el desayuno, le di de comer a Rocket, pero no encontré la comida de Lucky. Bajó Kaye y le dio unas nueces, me dijo que se le habían acabado los sobrecitos del gato. Empecé a las 9, como de costumbre. En lugar de seguir con lo de ayer y anteayer, que era podar el arbusto detrás del galpón de madera, me pidieron cortar una enredadera chica a la mitad, limpiar de ramas muertas a una rosa y emprolijar el cantero que está al lado de la arcada. Mañana vienen unos suizos de visita, amigos de Madame Griffin, y quieren que el frente se vea lindo. Estuve todo el día con eso. Me metí en el cantero y arranqué estas plantas sí y estas no, saqué más enredadera del muro, saqué más ramas muertas de otra rosa y rastrillé el área completa. Cuando hube sacado todos los pilones con la carretilla agarré la bordadora y limpié todos los yuyos, volví a rastrillar y pasé la máquina de cortar el pasto. Hermoso, una clara diferencia entre el cantero de tierra, el de flores y el pasto. Entre todo este trabajo, que era más minucioso que forzoso, aproveché que tenía la bordadora con migo y cuando la llevé de vuelta a su galpón bajé lo que me quedaba de caminito entre el jardín de ayer y la cancha de tenis. Solo por el placer de ver un cambio grande rápido. Terminé el día a las 5, guardé todo y me acerqué al piló de ramas gruesas, elegí una de las más finas, con corteza firme y lisa, larga y no muy curva. La llevé a la mesa que está frente al galpón de madera, agarré un serrucho y me improvisé un boken (espada de madera), para practicar Aikido. Lo probé en la cancha de tenis, me quedó un poco largo, y está pesado. Lo voy a dejar así. Tal vez lo lije un día de estos.

La cena
Entré a la casa y el piso de la cocina estaba lleno de compras. Kaye había vuelto y estaba tomando un té con Gerry. Me hice uno y me dieron un paquete de Snikers, que son sólo para mí porque son muy pegote para ellos. Gerry se fue a descansar antes de la cena, yo me duché y me puse a escribir. Kaye se puso a ordenar y a cocinar. Cenamos a las 7:20, una presentación de restaurante. Lentejas, espinaca hervida, salmón rosado, tomates cherri, ajo y papines. Una exquisitez. Depostre compota de manzana con yogurt, un té y chocolate.
En la radio sonaban buenas canciones, me quedé un buen rato escuchándolas y mirando el teléfono. A las 8 más o menos subí y me puse a ver la serie. Terminé el día con el último capítulo de Jonathan Strange & Mr. Norrel. Muy buena mini-serie.
Actualicé el diario, cree dos borradores y a dormir. Mañana es sábado y no se trabaja.