Vivir no es sólo existir

Hola todos, gracias por leerme y así acompañarme en este viaje. Cuando me fui por primera vez lo pensé como un 'voy y vuelvo'. Algo finito, aunque largo. Hoy veo que estoy viviendo esto y después estaré viviendo otra cosa. Viajo para conocer lugares, costumbres, horarios, comidas, ritmos, gente, calles, Dojos, maestros, compañeros, trenes, redes de metros, culturas.
Hoy el objetivo del viaje, si bien tengo un plan sobre el que improviso, es viajar. Si es posible trabajar en distintas ciudades para, 1) financiar el viaje y 2) entrar bien en el ritmo local, no ser sólo un turista más.
Este texto lo voy a expandir en la entrada 'Inicios y Motivaciones'

lunes, 24 de agosto de 2015

016-Londres - 19~21/ago - una sorpresa que te atrapa por 5 días

19/8 – miércoles – mejorando en el trabajo / notición de Aikido

Hoy en los jardines ya se empezaron a notar mis líneas más rectas y uniformes. Geoff está de buen humor, siente que me puede decir ‘Cortá el pasto y guardá la máquina’, y, aunque no quede perfecto, es suficiente, se acelera el trabajo.

Como ya me acostumbré a la ruta de vuelta, y esta no pasa por ningún parque, me desvié un poco para terminar lo que me quedaba en el tupper, un revuelto de arroz con cebolla y panceta. Paré en uno chico (para los estándares de Londres), si bien era de gran tamaño, se le veían los límites desde donde estaba sentado.

Ya hace varios días que para ahorrar batería y datos móviles, los desactivo durante la jornada de trabajo. Cuando llegué a casa tenía de todo para revisar. Entre las notificaciones de Facebook tenía una de David Sánchez, uno de los tres senseis con los que entrené en Madrid. Me etiquetó en un afiche del 30 aniversario del United Kingdom Aikikai, al que asistiría como invitado especial, y principal instructor, Waka Sensei, el bisnieto del fundador del Aikido y futuro líder de la organización mundial. El curso se llevará a cabo este sábado y domingo. Como los ingleses son muy organizados temí ya no estar a tiempo de anotarme. Le mandé un mail al organizador y esperé la respuesta.

Y por hoy estamos, me fui a dormir pensando en el seminario y en Telford, que es donde se va a celebrar.


20/8 – jueves – trabajo hasta tarde / buscando transporte a Telford

Hoy, como todos los jueves, nos tocó ir al pueblo de Bushy. Donde están la mayoría de sus mejores clientes. Hicimos 4 jardines que nos tomaron todo el día. Terminamos a las 5:30. Le dimos duro y parejo.
Como estaba ansioso, activé los datos móviles para revisar los mails y los volví a desactivar. Esto lo repetí unas 5 veces. Finalmente llegó la confirmación de que puedo participar. Nomás llegar a casa abrí la laptop y me anoté. Para mi sorpresa tanto el seminario como la cena se podían pagar con Paypal, y así fue como me saqué 76 libras de la cuenta. Si sigo encontrando cosas para pagar así no voy a tener que usar cuentas corrientes ajenas.

Bien, paso 1 listo. Estaba inscripto, que era lo más importante. Ahora paso dos, llegar hasta Telford. Busqué opciones. Como tengo que trabajar el lunes no me quería tomar 4 horas y media para llegar en autobus, elegí tren, en total me salió un 50% más caro aproximadamente, pero con un trasbordo en Wolverhampton llegaría en dos horas y media. Estos pasajes los tuve que pagar con la tarjeta de crédito, no me dejó usar paypal Virgin Trains.
En ese momento me puse a buscar alojamiento. Los problemas eran que un hotel que me deje hacer el check in a las 00:30 - hora estimada de mi arribo a Telford Central -, es muy caro, empezando en 60 libras la noche. Como es casi fin de semana, y hay un carnaval, está casi todo copado. Mandé mail a varios hostels, albergues estudiantiles y casas compartidas; la mayoría no me respondió, a los que llamé me daban ocupado, o que estaban llenos o que el número ya no correspondía al hostel.

Me fui acosté un poco preocupado por el detalle de donde dormiría. Porque todo lo demás ya estaba reservado y pago. Lo que significa que sin falta, mañana voy a estar llegando a Telford en tren a las 00:30 del sábado y tengo que dormir en alguna parte.



21/8 – viernes – se acaba el tiempo / aparece un salvador

Había un plan de trabajo que fue reemplazado por otro. A la casa gigante donde yo lavé los pisos con la hidrolavadora el jueves pasado suele ir él solo los viernes. Por lo que no me volvería a llevar. Entonces hoy él iba a la casa y yo me encargaba de dos de los jardines simples, los que los que viven en las casas no les importa el fondo.
Pero no se pudo y terminamos yendo los dos a la casona de Maida Vale. Terminamos el mantenimiento antes de las 2 horas, lo que estuvo muy bien. Hicimos muchos de los jardines fáciles y nos despedimos a las 3:30 en su casa.


El día estuvo soleado desde temprano. La vuelta la pedalee tranquilo y parando de a ratitos para sacar fotos, el tupper esta vez lo terminé en los jardines de una iglesia. Londres soleado es otra cosa, no paraba de maravillarme cada esquina. A veces me canso de pedalear y pienso en que estoy sobre la bici de 2 a 3 horas por día más el trabajo, al final estoy en la casa 2 o 3 horas y me caigo de sueño. Me quiero mudar más cerca y tener más tiempo y energía para mí, para entrenar. Pero cuando las calles y los paisajes urbanos me muestran esto agradezco el camino que recorro a diario.

En la casa me puse a buscar con más dedicación dónde dormir esta noche. Todo lo demás lo dejé para más tarde. Pasó como ayer. Muchos mails y mensajes en páginas que buscan vivienda. En una de las llamadas me dijeron que estaban completos, pero que intente con Airbnb. Me acordé que Valeria me lo recomendó en Madrid. Los precios de la gente en esta página son elevados para lo que yo esperaba gastar en dos meses de alquiler, pero para un fin de semana estaban perfectos. Le escribí a tres que cuajaban con mis necesidades. No me respondió ninguno por un buen rato. Ya eran las 6 de la tarde, a las 7:30 me tenía que ir. Según Google Maps me tomaría una hora llegar a la estación de Euston London de donde sale mi tren a Telford a las 9:43 pm. Tren para el que aún no tenía los boletos, claro que no debe ser nada difícil sacar los boletos prepagos de una máquina en la estación, pero nunca lo había hecho. Para despejarme un poco tendí la ropa que había terminado su ciclo de lavado unos minutos atrás y cociné la carne que me quedaba en la heladera, antes de que se pudra. La hice en la sartén, en otra al lado revolví dos huevos y con dos panes tostados me hice un sánguche que me comí viendo las opciones de Airbnb, Booking y TripAdvisor.
En ese momento tenía sentimientos encontrados, por un lado el miedo de quedarme sin techo, o de tener que pagar 80 libras por noche, pero por otro lado estaba también tranquilo. Convencido de que se iba a solucionar. Como vengo en el viaje, siempre algo me pasa que me soluciona el inconveniente.

 


Se hizo la hora, no me respondieron, me fui a tomar mi tren. Los datos móviles activados esta vez, atento a cada mail o mensaje de texto de potenciales anfitriones. De Forest Gate a Liverpool Street nada. Pero cuando subí al metro para ir a Euston London me llegó un mensaje de texto de Anthony. Él tiene publicada una cabaña rodeada de verde, según la foto totalmente aislada de todo, y la alquila a 25 libras por noche. En el mensaje que le mandé le pedí disculpas por avisar tan de repente y le comenté mi situación. Su respuesta fue que en efecto estaba sorprendido, pero que podía quedarme en su cabaña. Le pedí la dirección y él me pidió que me inscriba a través de Airbnb. Lo hice todo desde el teléfono. En el tramo más largo, hasta Wolverhampton, corregí un párrafo del último texto que me envió Patricio y se me cerraban los ojos, quise escribir el blog o leer un poco de Murakami, pero no se pudo. Guardé todo y a dormir. A la hora de hacer el trasbordo me encontré con flaco de Telford, que estaba volviendo a casa después del trabajo. Normalmente va y vuelve en auto, pero lo tiene en el taller y tuvo que usar el tren. Estábamos confundidos con las indicaciones de la pantalla, pero en el primero que llegó un hombre nos dijo que era el correcto. Llegamos a tiempo. La charla fue amena y nos contactamos por Facebook.

Anthony me estaba esperando en su coche justo en frente de la estación. Me había ofrecido llevarme a su casa y acepté gustoso. Estábamos los dos gratamente sorprendidos. Él porque esa misma tarde había cargado el anuncio por primera vez en la página, que a su vez era la primera vez que iba a hospedar a alguien, y yo le respondí a las pocas horas. Ni siquiera había terminado de acomodar la cabaña. Yo estaba sorprendido porque cuando ya estaba en camino, sin vuelta atrás (digo sin vuelta atrás porque aunque tenga que dormir con el keikogi puesto, un seminario de 8 clases de Waka Sensei no me lo pierdo), me escribió un tipo que además se ofreció a llevarme desde la estación, y que me va a hospedar en una cabaña rústica hecha enteramente de madera – y con sus manos -, escondida entre árboles tupidos y con vista al valle. Es fantástico, sencillamente. Claro, para mí. Conozco unos hermanos y algún que otro amigo que no les gustaría nada. El baño está en la entrada de la casa de Anthony a 80 metros de la cabaña, no hay luz ni wifi y una de las paredes, donde está la puerta es un ventanal sin cortinas. El colchón es inflable y me prestó una bolsa de dormir.
Nos despedimos con la promesa de un café a las 8 am y me va a llevar hasta el predio del seminario. Tomé mi linterna, que es parte del alquiler de la casa, y fui a mi hogar dulce hogar.

miércoles, 19 de agosto de 2015

015-Madrid parte 3 – Conociendo Madrid / un desafío aikidoka

Pasó abril; en ese mes empecé a trabajar, todas las mañanas era despertarme y ver qué tenían que decir desde la central; Fermín empezó gimnasio y fútbol, ya estaba muy entusiasmado y sus frases recurrentes volvieron a nuestro día a día (Mucho, pero muuucho gym); y empecé Aikido, de a poco me fui incorporando al grupo. Es costumbre después de todas las clases de los lunes, miércoles y viernes ir a tomar algo a La Muralla, el bar de Hugo, que está a la vuelta del Dojo. Hay dos personajes que nunca faltan en estas reuniones, Javi y Felix, son el pilar indispensable de las cañas posclase. Javi es uno de los alumnos más avanzados de Tomás y siempre tiene una reflexión aikidoka a flor de piel. Félix es el cantante del grupo, no hay situación en la que esté él y no se escuche lo escuche protagonizando el ambiente.

Mayo, nuestro segundo mes en la bella Madrid. El gps del teléfono hizo (y sigue haciéndolo) que este se pague solo. Sin eso no hubiera llegado a ningún lado. Si bien ya tenía la tarjeta metrobus con abono mensual, los tiempos, en la mayoría de los casos, de caminar y transporte público eran los mismos. Caminando de 4 a 8 horas por día y con metros y buses ocasionales me hice amigo de las calles madrileñas. Conocí muchos bares y restaurantes; crucé montones de plazas y algunos parques; hablé con muchos encargados y dueños de locales. Esta gente tiende a ser habladora, así que si era que querían probar el router, no estaban seguros, o no les interesaba, me daban un buen discurso. Buena gente. Hubo excepciones, claro, al menos uno por día me decía que NO en forma seca o irrespetuosa, como así los había aquellos que me suplicaban disculpas por no poder atenderme en ese momento porque estaban muy liados.

En el Dojo ya me estaba haciendo conocer. Este mes incorporé las clases de los martes y jueves por la noche. Por alguna razón me quedó grabada mi primera clase de martes. También con Tomás, por ende, las parejas las eligió él. Me puso con Alfonso, quien luego se convirtió en mi senpai de los martes. El tema de la semana era Yokomen-uchi, me apuntó varios detalles importantes de la técnica.
Casi a finales de mes ya me sentía en forma, aguantaba bien las clases y no podía evitar notar que Ángel hacía doblete, la clase de Roberto a las 8 y en seguida la de Tomás a las 9. Me dije, yo también puedo. Un buen lunes caí al Dojo a las 8, me dice Josefina (la mujer de Tomás y secretaria del Dojo), ‘¿Hoy haces la clase de mi hijo?’, las dos le dije y me cambié de ropas. Resulta que ese día fue uno particularmente caluroso y Roberto dedicó la clase a la práctica del kokyunage (técnica de lance), nos la pasamos tirándonos y levantándonos una hora en un ambiente caluroso y pesado. Casi que no termino la clase. En un momento me maree, me puse pálido y hasta tuve mareo estomacal. Cuando me quise sentar Vicente me dijo que ese es el momento para seguir, cuando el cuerpo no da más, le pedís más y superás límites. No conforme con eso apareció Sensei y se unió a nuestra pareja, nos dedicó una ronda de jiyuwaza (técnica libre) a cada uno. Terminada la clase no encontraba fuerzas o aire para mantenerme en pie y levantar los brazos para el kokyu (respiración). Doblando la hakama no podía concentrarme en las tablas ni las cintas. Salí del tatami (superficie para la práctica de Aikido) y fui derecho a la ducha. No, no hice la clase de Tomás, no podía. De camino al depto, en el autobús fui recuperando el aire de a poco y con oxígeno en el cerebro pensé ‘Voy a superar esto, voy a terminar junio con dobletes tres veces por semana’. Para mí en ese momento las clases de Roberto representan un desafío físico que había que vencer.

A todo esto, las cosas en el depto tenían un nuevo ritmo. Mis mañanas eran para el trabajo y 2 o 3 tardes por semana las compartía con Fermín viendo la serie de turno. En abril vimos varias películas que tenía Pedro (nuestro primo) almacenadas en su disco rígido externo. Rápidamente comenzamos a llenarlo de películas y series descargadas por mí. La cantidad de tiempo por matar era notable y bajé Juego de Tronos, las primeras 4 temporadas. Las terminamos de ver antes del lanzamiento de la quinta, esta la vimos en tiempo real con uno o dos días de retraso para esperar a la máxima calidad descargable. Claro que con un capítulo por semana no llegábamos al cupo, así que descargué Dragon Ball y puse en cola Dragon Ball Z. Habiendo sido estos pilares de mi infancia no podía permitir que Fermín no los haya visto. En el mes de mayo vimos Juego de tronos 5, Dragon Ball, Fullmetal Alchemist Brotherhood (excelente, éxito rotundo en el depto), Avatar, la leyenda de Aang, Avatar, la leyenda de Korra y algunas pelis por cable.  Claro que Fermín vio la mayoría solo y yo me sumaba cuando estaba libre, después de todo para mi eran todas repetidas.

Las juntadas. Si no me equivoco hubo dos este mes. En la primera llegaron los chicos, se presentaron y nos pusimos a preparar unas pizzas. Al ratito empiezo un Skype con Patricio, que estaba en Nueva York. Charlamos un buen rato y me quedé dormido. Así que de esa juntada no puedo hablar mucho, aunque es deducible lo que pasó. En la segunda estuve más activo. Y hubo una sorpresa POMPI! Se había incorporado Pompolho al grupo, también compañero de fútbol, brasilero, bueno como él solo. Esa noche mucha Play, mucho mojito, cuba libre y champagne con Speed  (el baratín). Fermín había comido alguna que otra cosita de más y se descompuso (puede que mi panqueque doble relleno de Nutella haya influido un poco), esta vez él nos abandonó, súper anfitriones somos, jaja.  Y Pompi, como todo un caballero civilizado volvió a su casa a un horario razonable. Esta situación nos dejó a Javi, un poco tomado, Fer, otro poco tomado y yo, totalmente sobrio y con el mate en la mano a las 4 de la mañana charlando de esto y aquello. En eso a Fer se le ocurrió elegir entre los tres la mejor canción de la historia. Javi, el músico del grupo, argumentaba desde su conocimiento técnico, la influencia sociopolítica de los artistas y sus sensaciones personales con cada tema. Fer, el apasionado del diálogo y promotor de ese momento, opinaba desde los recuerdos y las relaciones que tiene arraigados a los diferentes temas, a la vez que no podía dejar de decirnos cómo quería que le respondamos. Yo, de pocas palabras, opinaba como Fer, desde los recuerdos arraigados y las sensaciones que me producen ciertas canciones. La conclusión final fue que Charly García es lo más grande que hay.


Y con esto me despido por ahora. Ya entramos en la etapa solos. El tío no vuelve hasta dentro de un mes y somos los amos y señores. Dos argentinos sueltos en uno de los barrios más populares y céntricos de Madrid, con un departamento de dos habitaciones, viendo series a lo loco.

martes, 18 de agosto de 2015

014-Londres - 17~18/ago - Bella vista / a ponerse las pilas

17/8 – lunes – Un buen día

Estaba un poco preocupado todavía. La semana pasada cometí muchos errores en los jardines. Geoff siempre me los dice en el momento, si son graves se pone más serio y se genera cierta tención. Pero después en el auto vuelve el diálogo ameno y me distiendo un poco. Parezco un nene. El asunto es que estoy pensando mucho en no equivocarme y eso hace que me siga equivocando.
Por suerte, o no, hoy empezamos con los jardines fáciles. Estos son 32 jardines que le encargaron en julio para hacerles mantenimiento mensual. Cuando yo empecé hicimos los últimos 3 de la lista. La primera visita a estos jardines, me contó, fue terrible. Tenían cero mantenimiento, llenos de basura y el pasto hasta la cintura. Le costó dos horas de trabajo en cada uno. Ahora son los fáciles porque el trabajo duro ya estaba hecho. Nos tomó un promedio de media hora por cada uno. Hicimos 8, Geoff estaba contento. Después del sexto fuimos a almorzar a su casa, tiene una máquina de café buenísima. Terminamos con todo a las 4:30.

En lugar de volver a la casa pasé por una bicicletería a que me revisen los frenos. El ruido, además de ser molesto, está empezando a preocuparme. Se la tuve que dejar hasta mañana. Me cobra caro, creo que es caro porque la bici la compré usada muy barata, pero sigue siendo menos que el transporte público.
Recordé que me habían recomendado el Regent’s Park. Ya que recorrí el canal homónimo tantas veces, lo fui a visitar.


Caminando de la estación de Kentish Town a la de Camden me crucé con el Canden Market. Es similar al de la calle Osborn (donde fui el primer domingo), pero más pequeño. Mucha ropa y pubs. Ahí nomás estaba la entrada al parque, pensé en entrar al zoológico, pero no me dieron tantas ganas. Lo primero del parque desde donde entré yo es una planicie inmensa con algunos árboles y caminos. Me senté en uno de los árboles a merendar leche con galletas de cereal. En eso veo como un patrullero se detiene al lado de una pareja. Los cuestionaron, palparon, pidieron documentos y no sé qué más. Los tuvieron al menos 15 minutos hasta que se fueron y la pareja volvió a sentarse.
Seguí mi camino directo al círculo interno, donde se concentran los jardines del parque. En el camino entré a una cafetería para ir al baño, pedí un té con una galletita dulce. Al lado mío había una madre española con sus dos hijas. Pidieron para cenar y una cerveza. Cuando le dieron la cuenta, que se paga en el momento de pedir en la barra, se horrorizó y se quejó de que era muy caro. Me pareció gracioso, todo lo que pidieron lo eligieron de la carta con precios impresos.
Llegué al círculo interno. Es muy lindo, me dicen que estuve en marzo, pero no me acuerdo, puede que hayamos visto sólo un poco entonces. Lo recorrí completo, hay varios jardines, una calle principal con bancos, mucho pasto para el picnic, donde vi una pareja tomando mate, un bar y una fuente. Lo recorrí escuchando el compilado de rock del siglo xx, lo pasé muy bien.
Saliendo del círculo llegué al agua, el lago de los botes le dicen. En la orilla hay muchos patos, cisnes, palomas y otras dos aves que no sé el nombre, una arece ser una garza, la otra un pato malo. Me senté frente al lago a pocos metros de todas ellas. No se me acercaron, no son ardillas y no tenía comida con migo.

Saliendo del parque encaré directo a Baker Street, dispuesto a entrar a la casa museo de Sherlock Holmes, el emblemático 221b. Estaba cerrado, se me pasó el tiempo en el parque. Pero es barato, no me va a costar convencerme de entrar, como sí me cuesta convencerme pagar las 24 libras de entrada al castillo Tower of London.

Recordaba que en la calle Oxford pasaba el autobús 25 que me deja en la puerta de casa, y que si seguía por Baker me la cruzaría. Justo en la esquina hay un centro comercial, me estaba haciendo pis, así que compré algo barato para cenar en el mercado alimenticio y pregunté por el baño, me mandaron para abajo. Me vi rodeado de súper marcas de relojes, perfumes, cosméticos, alhajas, y demás cosas que no me interesan, y ni un baño o señal de uno. Me aguanté y me fui.
No encontraba la parada del 25 por ningún lado, cuando llegué a la estación de metro de Oxford Circus, consulté el gps, me quería mandar a casa por metro. Está bien dije, bajé y fui directo por la Central Line hasta Stratford. El plan era entrar a Stratford Centre y comprar comida y otras cosas en el pownshop (tienda de todo por una libra, y es verdad). Salí por el lado equivocado. Tuve que rodear todo el complejo por afuera que me tomó 15 minutos.
Cuando finalmente llegué, estaban todas las tiendas cerradas salvo la que yo necesitaba. Lo otro lindo fue ver que en el hall central, ahora vacío, estaba lleno de patinadores, ciclistas y skaters practicando saltos locos, fue un espectáculo gratuito.
Al salir con las compras decidí tomar el autobús para no caminar tanto y no sobrecargar el hombro. Seguía doliendo, aunque ya no tanto. Estaba lleno, no sé si fue por eso o por error de sistema, pero no nos cobró la subida. Viaje ocho minutos gratis. Sibí las escaleras de la casa sin la bici al hombro, fue agradablemente cómodo. Andar sin la bici te da la libertad de no estar pendiente de asegurarla con candado o guardarla dentro, sos sólo vos, pero ya la empezaba a extrañar. Entré a la habitación, estaba solo, me hundí en un cansancio soberano. Lo primero que hice fue dormir una siesta involuntaria de 30 minutos. Cuando reaccioné guardé todo lo comprado, puse el lavarropas y la alarma a los 45 minutos, me duché y me acosté. Sonó la alarma, colgué la ropa y me acosté definitivamente a la 1:30.


18/8 – martes – En la cima de Londres

Al fin un cambio, no muy grande, le sumé un tazón de leche con cereales al desayuno. Salí de la casa sin la bici, sigue la sensación de comodidad. Elegí ir al trabajo combinando el autobús 25 con la línea Northen. Sólo para corroborar puse la Oyster en la máquina, me quedaban 40 peniques, le cargué 10 libras y me sentí tranquilo por la inversión en los frenos que ayer me había parecido cara. Llegué a la casa de Geoff y estaba limpiando la camioneta. Mi función fue llevarle agua en una regadera a medida que se le acababa. Sólo él limpia a su bebé.
Lo primero que hicimos fue ir a la casa el jardín grande con cortadora de césped propia. Hice lo mío, recorté los bordes con la tijera de larga y corté el pasto marcando líneas. Tuve problemas en las mismas líneas que la última vez, Geoff las corrigió y me mostró como. Al final quedó todo cortado, las líneas bastante bien, pero las del extremo izquierdo me quedaron del mismo color (según desde dónde se las vea son blancas o verdes, y tienen que estar intercaladas).
 


Fuimos a los jardines fáciles. En uno había que cortar el pasto, pero era tan irregular el terreno que las líneas no se marcaban bien y no tuve que hacerlas parejas, sólo que quede todo cortado. Almorzamos en su casa. Yo tenía una lata de frijoles hervidos con salsa de tomate y una rodaja de pan lactal. Él nos hizo café a ambos, qué bueno que está ese café. Los dos jardines que quedaban fueron los últimos dos de los doce que hay en una misma zona. Vamos a empezar con los de la otra zona el viernes. En el último jardín volví a  cortar el pasto. Me quedaron alineadas pero de diferente tamaño. No sé por qué me pasa esto. No es difícil de hacer bien. He hecho tareas más difíciles y precisas. Puede que esté falto de sueño, o esté muy tenso a la hora trabajar. Tengo que solucionarlo en esta semana.

Se acabó el día temprano, 2:30 pm. Fui a Pairlament Hill en el parque Hamstead Heath, donde me dijeron que estaba la colina más alta de Londres con una gran vista de la cuidad. Dejé la bici atada en el bar y caminé hasta la cima con una café y una porción de tarta dulce, no se permiten bicis en esos caminos. Hay varias vistas, todas muy lindas, pero la que más me gustó fue a que tiene de frente al edificio más alto de Londres y justo debajo se ve el lago del parque. Merendé y terminé un capítulo del libro. Me entró sueño y me tiré a descansar en la hierba amarilla. Cerca de las 4 volví al bar, tomé la bici y volví a la casa. Paré en Tesco a comprar lo que no había anoche en el pawnshop. Los frenos funcionan mucho mejor ahora. Si los presiono al máximo siguen haciendo ruido, pero ya no es necesario llegar tan lejos. Entré a la casa y no había nadie en el living, casi que corrí al baño. Estos últimos dos días fui muy seguido. Ali estaba durmiendo. Guardé las compras, me preparé un té y un tazón de leche y entré a la habitación. Me serví cereales y me puse con el diario.

Después de un rato cociné una cena y guardé varios tupper para la semana. Para comer barato y bueno, a ver si vamos cortando con la comida de supermercado.

domingo, 16 de agosto de 2015

013-Londres 15~16/ago - Dos días fuera de Londres

15/8 – sábado – Bath, entre Romanos e Ingleses


Qué gran colchón, es un inflable de plaza y media simple que no se hunde ni rebota cuando te movés de lado a lado. Me desperté solo a las 7:40 y vi algunas novedades de Facebook y WhatsAap en el teléfono. Lo vi pasar a Álvaro por la puerta del living ‘Buen diia’, saqué y doble la sábana y acosté el colchón detrás de las sillas. En la cocina me preparé un té con leche y me serví una galles en un bowl. Desayuné un poco entre blog y otras cosas hasta que se sumaron Alva y  posteriormente Cecilia. Del té pasamos al mate con alfajores Jorgito rellenos de dulce de leche. El plan estaba decidido desde anoche. Iríamos a Bath, un pueblo que perteneció a los romanos y que al tomarlo los ingleses lo usaron como centro de recreación para la realeza y nobleza. Hoy en día los baños ya no se usan, sino que son un atractivo turístico.

Con la mochila con termos y yerba fuimos a la oficina de Álvaro a buscar su mate. Esta está en el puerto, es un lugar muy lindo y cálido. El espacio de trabajo es amplio y la cocina pequeña, pero generosa. Una vista sin desperdicio, a un lado bosque, al otro agua, rodeado de parque. Desde ese punto hasta el destino fueron una hora y media de manejo. A mitad de camino paramos a hacer pis, pero no en una estación de servicio, en un restaurante rural que además vendía productos artesanales. Compramos una torta de limón y una de café, muy ricas. Además tuvimos la posibilidad de charlar con el dependiente, que al no ser londinense hablaba un inglés más puro. Esto fue parte de lo que me quería mostrar Álvaro, los ingleses más auténticos, los que están alejados de la metrópolis. Yo, por mi parte, aproveché la oportunidad para escuchar hablar a mi amigo. Después de dos años acá desarrolló un acento que no desconcierta a los locales, a la vez que se le cerraron los labios y acortaron los espacios entre palabras (habla más rápido).

Bath es pequeño y simpático. Las calles y los paseos peatonales, al igual que la arquitectura, dejan ver una combinación de la cultura romana e inglesa. Ambas dominaron el lugar el suficiente tiempo para dejar su huella. Dejamos el auto en un estacionamiento subterráneo que daba a la calle, lo que hacía parecer a todo el pueblo una atracción turística. Almorzamos Cornish Pasty, que son empanadas inglesas. Más grandes que las nuestras con repulgue ancho, para que los mineros las puedan sujetar a pesar de estar sucios. Comimos en un parque de los que hay que pagar para entrar. Tiene un arbusto cortado como un jugador de rugby y la estatua de un hombre y un chancho.
Por alguna razón que no averiguamos los chanchos son algo importante aquí, o tal vez sea uno solo el famoso. Luego paseamos por más parques del pueblo. Vimos una formación de departamentos estilo inglés acomodados en forma de círculo con una plaza en el centro con un corazón de árboles, daba la impresión de haber sido una arena antaño; una casa de aspecto de cuento en de hadas escondida detrás de un gran árbol curvo; una estructura semicircular como la mitad de la que se asemeja a una arena, pero el doble de grande; finalmente el gran parque Victoria donde sacamos a relucir nuestra argentinidad con unos buenos mates. En este parque fui el apuntador de ardillas, mostré gran destreza al principio, pero luego, al haber confundido una ardilla con un pato de peluche atropellado por una bicicleta, mi título perdió credibilidad.
Hicimos un intento de entrar a los baños romanos, pero la cola era demasiado larga. Lo dejamos.

Antes de volver al auto pasamos por un helado. El de chocolate tenía un color cuestionable, pedí de Ferrero, que es una variante más libre del chocolate, y Marroc, muy ricos. Probamos el de Álvaro, creo que era delicia turca, fue como chupar perfume de jazmín. Ya satisfechos volvimos al auto. Muy cerca de la entrada del estacionamiento empezaba una feria de comida en cuyo primer puesto yo me había interesado ni bien llegar, tuve que probarlo, nunca lo había visto antes. No recuerdo el origen de esas bolas de carne rellenas de huevo duro (en particular la mía tenía frutos rojos pegados a la carne). Estaba rica, me imagino que más temprano, caliente, habría estado mucho mejor.

La vuelta fue sin pausa. Caci y yo nos dormimos los primeros kilómetros. Qué feeeooo, eso no se hace. La segunda mitad del viaje tomamos un poco de mate del termo chico y charlamos de Juego de Tronos. Nunca había hablado de la serie con Álvaro, así que hubo bastante que comentar. Llegando a Southampton decidimos cenar en su pub favorito, The Talisman. Comí lo que me recomendaron, su propia versión de la milanesa de pollo. Grande, sabrosa, con buenas papas y rúcula. Una buena experiencia. Llenos, contentos y cansados volvimos al depto. Ceci se fue a dormir y nosotros nos pusimos frente al televisor con un té a ver la tele, charlar y usar internet. Me respondió Daniil y me puedo quedar en su casa en Moscow, vive en Zelenograd. Ya sólo me queda definir fecha y pasaje desde Helsinki, seguramente el 30 para coincidir con Igarashi Sensei.
Esa noche quise actualizar mis cuentas, pero una vez solo en la habitación oscura y semi-tapado en el colchón no pude aguantar el sueño.



16/8 – domingo – Bournemoth, la playa



Por alguna razón molesta me desperté 4 veces desde las 4:30 am para hacer pis. La última coincidí con Álva. Mientras él nos preparaba café con leche y tostadas yo doblé las sábanas y la funda de la almohada, y desinflé y guardé en su caja el colchón inflable. Desayunamos mientras Ceci se duchaba. Cuando salió fuimos a comprar unos croissants y los comimos con mate, como era de mañana estaban crocantes y tibios.
Otra vez, mochila lista y al auto, esta vez también llevé la mía para tener un cambio de ropa.

El camino a Bournemoth es corto, nos tomó 40 minutos llegar. Tuvimos problemas en el estacionamiento, la máquina no quiso tomar la tarjeta de Álvaro y cuando llamó tardaron en cobrarle y le anotaron mal la patente. Tuvo que volver a pagar y dejar una queja. Almorzamos en Burger King porque era barato y rápido, la comida, como era de esperar, no estaba buena, pero llenó. De ahí fuimos directo a Primark a comprarme una toalla, de paso Ceci se compró un vestido playero, ya que estábamos Álvaro se compró una malla y como la mía estaba gastada y esas costaban menos de 4 libas me compré otra, ya yéndonos agregamos unas ojotas de una libra, y por qué no otra toalla. ¿No es hermoso en consumismo? Gonza estaría orgulloso de esta tienda. Con todo el equipo de playa en las bolsas fuimos a los baños públicos y los estrenamos. Elegimos un lugarcito en la arena para instalarnos. No sabíamos qué hacer hasta que Álvaro me pidió practicar Aikido. Good old times coming back. Hicimos un repaso de todo. Noté como incorporé la técnica Sánchez de España. Al primer kotegaeshi salté sin pensarlo. Solo que cometí el mismo error de siempre, en lugar de girar limpio de frente, lo hice de costado y amortigüé todo el peso de la caía con el brazo derecho en lugar de golpear y aterrizar. Eso me costó una contractura violenta en la espalda que todavía me está torturando la cervical. Eso me pasa por caer en frío. Practicamos un buen rato, Ceci nos filmó. Cuando la contractura ya dolía demasiado entramos al mar, volvimos a ser filmados. Entre el dolor de espalda y el frío del agua no nos quedamos mucho. Sentados en la toalla pedí masajes que me aliviaron en el momento, pero no fue suficiente. Entré en modo ignorador de dolor.

¿Qué se hace en la playa después de gastar energías en el mar sometiendo el cuerpo a frías y saladas aguas? Claro, se toma un mate calentito con el croissant que sobró de la mañana y más galles. Ceci no quería, quería helado. Cuando llegamos a la mitad del segundo termo fuimos a la heladería. Ellos compraron uno cada uno mientras yo lavé el mate. Quería un helado pero no me entusiasmaba el de máquina sabor crema. A Ceci le entusiasmo menos que a mí y me dio el suyo. Al final me saqué las ganas. De vuelta al auto nos volvimos a cambiar. En el camino de vuelta, al menos yo, volví  a dormirme. Llegamos rápido, así que hubo tiempo de unos mates finales con sánguches de fiambre mientras me pasaban sus fotos y videos.

Me llevaron a la estación y nos despedimos cuando llegó el micro. Quedamos en que me voy a acomodar con Geoff para otro finde libre en septiembre y hacerles una segunda visita. El viaje era con trasbordo en Portsmouth. En esa estación subió un contingente de 17 indios que iban a Londres. Desde la estación Victoria volví a hacer trasbordo, metro hasta Liverpool Station (que me equivoqué de línea, subí a la District Line que me dejó en Tower Hill y de ahí retomé la Circle Line para hacer dos estaciones hasta Liverpool) y tren hasta Forest Gate. Mi llave la tenía mi ex compañero de cuarto, y mi compañero actual estaba trabajando. Me acomodé y actualicé el blog. Qué lindo una habitación para mí solo.

sábado, 15 de agosto de 2015

012-Londres 13~14/ago - Termina la semana. SOUTHAMPTON

 13/8 – jueves – Dedicados a un jardín

A la casa a la que fuimos hoy Geoff suele hacerla los viernes por la mañana, pero como el dueño vuelve a Londres mañana sólo por 4 horas, la trabajamos hoy para que la encuentre impecable. Este cliente es muy importante para él y lo cuida con especial cuidado. Normalmente no me llevaría, pero esta vez quiso limpiar todos los pisos exteriores con hidrolavadora. De eso me encargué yo, él hizo todo lo demás. Estuvimos de 9 a 17:30 ahí. Canceló todos los demás contratos de hoy para dejarle a este hombre un jardín impecable. De hecho, le dijeron que sólo le pagarían 4 horas de trabajo, que es lo usual, pero él le dedicó 17 horas, entre nosotros dos, para dejarlo bien. Quedó hermoso. Los pisos los limpié todos perfectos, hasta que me tocó el último. Lo limpié lo mejor que pude, pero estaba desnivelado, se me acumuló agua sucia y ya no podía revisarlo para ver cómo había quedado. Lo terminé, soplamos el agua, guardamos todo y cuando nos estábamos yendo vemos que ese piso, la entrada del auto desde la calle, tenía marcas de la hidro. A Geoff se le notaba la desesperación en la cara, lo quiso arreglar con un producto limpia pisos, pero no funcionó. Volvimos a armar la hidro y lo limpió. Después de manejar unos 3 minutos se pudo relajar otra vez y tuvimos una charla amena como de costumbre.

 


Terminamos a las 6 de la tarde, y entre las 2 y las 5 no paró de llover, quedamos pasados por agua. Esta vez no paré en ningún parque. El camino de vuelta lo diagramé yo mirando el mapa del gps, llegué bien, en el camino entré a Tesco y compré comida y un paquete de 5 galletitas de cereal y pasas. Comí un par en la bici y se me formó una idea sumamente atractiva que decididamente tenía que concretar. Al llegar a la casa, sin entrar a la habitación o cambiarme, preparé un té verde y lo tomé con las galles. Un plan perfectamente ejecutado. Mientras merendaba Ali se despertó, se duchó y se fue a trabajar. Después yo me duché, preparé su/mi cama y me hice unos fideos. Cené la mitad frente a la compu y la otra mitad la puse en un tupper en la heladera para mañana.

Me llegó un mail de Mihair, el Sensei de Rusia, en respuesta del mío. Me dice que está encantado de que asista y que le diga si necesito ayuda con la visa y que si quiero que me reserve habitación en el hotel donde se queda Igarashi Sensei. Entusiasmado me puse a investigar. Los italianos necesitan solicitar una visa en la embajada rusa, pero los argentinos podemos entrar y quedarnos 90 días sin visa. ¿No es lindo? Solucionado eso le escribí a Daniil, alumno de Ivan, alumno de Mihail, del que me hice amigo en Japón, si podía dormir en su casa. Por él no hay problema, le tiene que preguntar a sus padres. Cuando me responda le escribo a Mihair. También le tengo que decir qué día y a qué hora llego. Sé que Igarashi llega el 30/9.

Otra cosa informática que hice fue desactivar las actualizaciones automáticas de Windows, ahora encender y apagar son sólo eso.
Antes de acostarme quise actualizar el blog, pero el internet estaba caído. No lo pudimos arreglar, lo que sí se arregló, a medias, fue mi laptop española. Cristian pudo conectarla a Internet con cable, el WiFi sigue muerto. Preparé la mochila para mañana ir a Southampton y me acosté.




14/8 – viernes – De vuelta a Bushy / Tanto tiempo!

Cinco horitas y a desayunar, tostadas con salame y café con leche. Me sentía un poco mal, como cuando estoy desarrollando un resfrío. Escalofríos leves, calor en la cara y un poco de dolor de garganta. Subí a la bici con la campera rompe viento Columbia roja. A pocas cuadras del trabajo compré un capuchino en una Shell. Me despertó un poco más y me alivió la garganta. Hoy fuimos otra vez al pueblo de Bushy, en Heitfordshire, el que está a 20 millas de Londres. Antes de irnos hicimos el primer jardín con el que practiqué la semana pasada cuando empecé a trabajar. Esta vez la señora no estaba. Corte el pasto sin problemas. En el pueblo fuimos a la casa del cura, su jardín es muy grande y tiene varios recovecos complicados. La primera vez que fuimos lo corté aceptablemente. Esta vez, si bien respeté las líneas salvando algunos errores menores, el problema lo tuve en que dejé algunos pedazos sin cortar. Eso nos cuesta tiempo y a Geoff dinero. Pensábamos lavar el piso como ayer, pero no se hubo tiempo. Terminado el jardín limpiamos el patio trasero de una casa en frente y me pagó la semana. Esta vez fue mucho menos, tuvimos dos francos inesperados y dos días que trabajamos hasta antes de las 3. Así que la semana que viene va a ser muy atareada, terminaremos de trabajar tarde todos los días. Las clases de Karate se siguen postergando.

Volví a la casa derecho, sólo me detuve en los límites del Victoria Park a comer los fideos que había preparado. Cuando llegué me duché y ultimé la mochila. Lo llamé a Opu para que me de la llave de la habitación, no la tiene todavía, me la entrega el domingo. Llegué a la estación Victoria después de un tren a Liverpool y un metro al destino. Con lo justo subí al autobús con algunos chocolates. En el camino leí a Murakami, escribí un poco en el blog y me quedé dormido. Me desperté en Winchester, desde donde volví al blog.

 


En la estación de Southampton me estaban esperando Ceci y Alva, filmaron mi llegada. El primero de los abrazos de reencuentro. Qué lindo vernos después de 2 años. Fuimos en su auto a su departamento, y nos sacamos las zapatillas para entrar a la casa. Cenamos hamburguesas con lechuga, tomate y huevo. Nos contamos de todo, pero aún quedan charlas. Mañana vamos a Bath, una ciudad romana a hora y media en auto, tomando mate en el camino, me entusiasma la idea. Va a ser raro estar dos días sin la bici, pero seguro que las piernas me lo agradecerán luego.
Después de cenar nos tiramos en el sillón a charlar y a ver un poco de comedia británica, está bueno, son personitas muy especiales estos ingleses.
Duermo en un colchón inflable de sorprendente calidad, quise actualizar el blog pero morí en el intento.

jueves, 13 de agosto de 2015

011-Londres 11~12/ago - Dos días libres

11/08 – martes – laptop nueva y una solución a lo Tetris

Franco inesperado, arriba a las 8 y me pongo con el texto de Patricio, claro que antes me hice mis tostadas con manteca y cantimpalo acompañadas de un café con leche. Terminada la corrección salí de la habitación para ir a Stratford Centre a cambiar la laptop por otra, una que se conecte a Internet. En el living estaba Redone. Me comentó del nuevo plan de Opu, Ali también comentó un poco. Bueno, ya volverá Opu hoy y me lo contará, por lo pronto le escribí para decirle que Whitechapel me queda bien.
Quise vender mi compu en una tienda de compra-venta, es muy vieja y no la compran, fui a otra y lo mismo, pero en esta trabaja Cristian, el primer rumano que conocí en la casa. Le mostré las dos laptops que me gustaban y me recomendó la más barata, resultó ser muy buena. Ahora tengo las dos. Me quedo con la nueva y la vieja se la doy a Cristian para su sobrino, estoy entre reglársela o cobrarle unas simbólicas 20 libras. Yo la pagué 150 euros, cómo me cagaron! Para comprar la buena acá gasté dos regalos de cumpleaños.
Nomás llegar la conecté y acomodé unos detalles del blog, ahora hay una barra de etiquetas para buscar los textos por tópico. No tenía office, me puse a descargar y no encontré la forma de hacerlo, anteriormente pude, no sé que me pasó ahora. Juani me recomendó usar el Open Office. Funciona, no me acostumbro todavía me falta alguna función, o no sé donde están. Pero ya puedo editar documentos de Word y Excel.

Apareció Opu. En la habitación de al lado duermen Redone y Ali. Redone se va Barcelona el 15, vuelve el 20 y se ve el 21 a su casa nueva. Ali se va a trabajar todas las noches a las 8:30 pm y vuelve a las 7:30am. Así que me deja dormir en su cama de noche si se la dejo lista antes de las 7, cosa sencilla ya que suelo irme a las 6:30 a más tardar. Además sería por 5 días, y dos de esos voy a dormir en Southampton. De todas formas esta noche voy a la reunión de SpeedFlatmating a ver qué consigo más cerca del centro norte.

Estuve chateando bastante hoy, después de comentar con mis amigos no latinos me decidí por hacer el blog también en inglés. Ya está la plantilla, falta colgar textos. Hoy no salí después de comprar la laptop, estaba a la espera de una solución. Pensaba ir a un Dojo inclusive, pero no. De hecho, me convencieron de quedarme acá. Está lejos del trabajo y el centro, pero me gusta pedalear. Tengo algunos Dojos cerca que no probé aún, es barato y me sirve para el ahorro. Los compañeros son o buena onda o soportables. Y para coronarlo, me voy de Londres en 42 días.
A la noche mientras cenaba me llegó un mensaje de Geoff, mañana no trabajamos, se va a quedar cuidando a Kelly en el hospital. Nos vemos el jueves a la mañana. Le dediqué un rato a la noche a instalar Office 2007, se pudo al final.



12/8 – miércoles – malcriado yo mismo

Arriba a las 6 pm. El plan: pedalear a un parque, meditar, practicar, comprarme la comida, volver y escribir. Pero resulta que mientras escribía llegó Ali del trabajo. Surgió una charla sobre Reiki. Él lo practica desde hace 16 años y es un gran promotor de la disciplina. Si bien esta es conocida por sus aplicaciones curativas y anti-estrés, los fundamentos y técnicas del Reiki son mucho más amplios. Llegó a interesarme, le pregunté si me podría enseñar y me dijo que primero lea todo lo que pueda de Google y después busque un maestro dispuesto a enseñarme. ‘Te puedo enseñar A, B y C, pero si no sabés de antemano que esas tres cosas son letras comprendidas dentro de un alfabeto, que al combinarlas se crean palabras y posteriormente frases y un lenguaje, ¿De qué sirve que aprendas A, B y C?’

Con esta moraleja apagué la PC (claro que ella no quería, instaló actualizaciones de Windows). Cuando terminó se reinició y lo volvió a hacer, que no apague el equipo. ¡Hecho! Lo hiberné. Tomé la bici antes de arrepentirme y me fui. Ali me recomendó ir a la Speacker’s Corner, la famosa esquina de Hyde Park donde la gente puede decir lo que quiera de quien quiera. El abuelo Néstor me contaba de cuando se subían a un banquito para no pisar suelo británico y despotricaban contra la Reina.

Elegí una ruta en el gps, la que me obliga cruzar dos puentes. Primero en Tower Bridge, Crucé el castillo Tower of London (Ese que nos quedó pendiente en marzo). Tomé la primera calle a la derecha hasta el inicio del London Bridge porque leí en el mapa Borough Market. Recordé que la semana pasada, charlando con Geoff en el auto, hablamos de la pastelería argentina y busqué en Google dónde conseguir acá. En el mercado me puse a escanear cada nombre. Había comida típica de Turquía, India, Alemania, México, Italia y al menos 5 países más, varios repetidos. Encontré ‘La Porteña’, una panadería argentina, tenían empanadas, dulce de leche, vigilantes, conitos de coco, alfajores Havana y Cachafaz, yerba Taragüi y demás. Les compré hablando en argentino dos vigilantes, un cono de dulce de leche y hojaldre y una empanada de carne.

Subí a la bici y fui derecho a Hyde Park, el tránsito estaba tan congestionado que caminando por la vereda llegaba junto con los autos a los semáforos. Igual que la última vez que estuve aquí, necesitaba urgente un baño. Terminé en el mismo bar, ese que hay que rodearlo por detrás, donde fuimos con Ornella y Fermín. Recuerdos por aquí, recuerdos por allí. Me senté en una reposera de tela y me preparé el mate mientras le entraba al primer vigilante (la factura). En eso aparece un tipo con chaleco verde. ‘1,60 la reposera’, este era de los que no tenían incorporado el ‘por favor’. Estaba dulce, así que le pagué.
 
Desayuné por segunda vez, la empanada lo hizo medio almuerzo, y leí bastante. Hasta que me dormí. De ahí pedalee a la Speaker´s Corner, nadie estaba orando nada. Mientras me compraba un helado y un café (combinación que incorporé en Japón) le pregunté a la chica por la esquina. Me dijo que sólo vienen a hablar los domingos. Leí más tirado en el pasto.

Volví por Oxford Street. ’Por acá seguro encuentro una librería’. Me dije. Pero la cantidad de gente era tanta que no se podía caminar tranquilo, me mudé a una calle interna y consulté el gps. Compré dos libros cortos de filosofía y uno de crónicas de piratas rescatadas de los puertos de Malaya. Al salir se me murió el cel. Volví de memoria y funcionó. Mentira parece. Bien, ducha rápida, lavé la ropa, armé la mochila y fui al único Dojo más o menos cerca que con clase a las 8, a 35 minutos de bici, que fueron 45.

Pertenece a Iawama Ryu, el Sensei fue alumno de Morihiro Saito Sensei y hoy lo siguen a Inagaki Sensei. Trabajamos sobre un agarre firme y fuerte, buscando relajación de los músculos. Hacía rato que no hacía esto, tanto que me olvidé de cómo sujetar fuerte y me lastimé el hombro izquierdo. Duele un poco, pero se puede usar. Después fuimos a un pub a tomar algo, son bastante menos animados que los españoles estos. No debí haber ido sabiendo que madrugaba. El cel volvió a morir y yo me pasé del giro a la izquierda, pedalee una hora en total y me acosté a la 1 para despertarme a las 6. Pudo haber sido peor.

martes, 11 de agosto de 2015

010-Madrid Parte 2 - Entre el Aikido y el trabajo


El trabajo no me gustaba del todo, si bien no era ventas propiamente dicho, tenía que ofrecer un producto gratuitamente a gente que no me llamó y convencerles de que lo prueben. Eso nunca se me dio bien. Los puntos a favor del trabajo que me animaron a seguir fueron que, a) me pagaban por Paypal desde una cuenta en Dinamarca, así que nada de papeles y trámites eternos con el gobierno español, y b) que tenía que moverme por gran parte de Madrid, así aprovechaba para conocer la ciudad y acostumbrarme a las calles y los metros.

           

El primer día de Dojo Sensei me puso a practicar con Jesús, él fue el primer Aikidoka con el que entrené en Madrid, parecía que íbamos a vernos seguido, pero por diversas razones tuvo que ausentarse del Dojo mucho tiempo. Después lo conocí a Ángel, él fue mi primer amigo de Aikido, con él y Aitor y sus respectivas novias fuimos al curso de Moralzarzal donde ellos se presentaron para 1er Dan y me pidieron que les haga de uke (compañero) para ataque de varios. Al poco tiempo quedó claro que ‘Nahuel’ es muy difícil de pronunciar y Sensei me bautizó Lombardi, el argentino. A esa clase suele asistir Enrique, el venezolano, Sensei nos hizo compañeros regulares por afinidad de ukemi, los dos caíamos parecido y muy distinto a lo que el enseña.

Durante el mes de Abril, en paralelo con Aikido y el trabajo, fui varias veces a oficinas de extranjería y a la policía y al banco buscando una forma de abrir una cuenta bancaria, ya que lo que me pagaban todas las semanas por Paypal solo podía tenerlo en mano a través de una cuenta. La batalla principal que tenía era conseguir el NIE (Número de Identificación de Extranjero).

Entre tanto, Fermín repartió sus CV, un día me lo crucé por la calle y me dio uno para que lo deje en mi siguiente bar. El tipo se consiguió un gimnasio cerca del depto y un nutricionista, cuando fuimos a verlo, el pibe se enamoró de la masa muscular del deportólogo. Le hizo caso como Abraham a Dios. Desde ese día la dieta de la casa cambió. Carne, pescado o pollo a la sal, limón o aceto balsámico, acompañado de ensalada a la noche y arroz al mediodía. Y los sábados, día permitido… no me animo a escribir lo que se comía esos días. Era como liberar a un tigre famélico en campo lleno de ciervos bebes. También consiguió donde jugar al fútbol y rápidamente se hizo un grupo de amigos, Javi de Tucumán y Fernando de Mendoza. No tardaron en hacer costumbre juntarse en el depto, comer porquerías, jugar a la Play y planificar alocadas y salvajes salidas a bares nocturnos que nunca se concretan. Yo estuve en varias y me incorporé al grupo.

                                               

También en abril, mientras trabajaba por la calle Embajadores, encontré un restaurante egipcio que ofrecía, aparte de cocina típica, shisha (o pipa de agua), cosa que Fermín quería probar. Así que un día fuimos. Nos gustó el lugar y nos cayó bien el encargado, así que volvimos varias veces, una de ellas con el tío, para presentarle uno de “nuestros” bares.

lunes, 10 de agosto de 2015

009-Londres 09~10/ago - Descanso y caos

9/8 – domingo / mates en el parque

Hoy tuve franco, por eso no puse la alarma anoche, de todas formas mi reloj biológico ya se programó y me despertó a las 5:30. Ya había luz, me di la vuelta y volví a dormir. A las 8 ya no podía más y me desperté completamente. Descansado me puse con el blog que lo tenía atrasado y publiqué tres días seguidos. Como dije anoche, hoy fui de compras a Iceland, me dijeron que es barato, y lo es. Y como acabo de cobrar me di el gusto de comprar helado.
El plan seguía con ir a Stratford Centre, es un complejo de compras con marcas reconocidas y mercados independientes al lado de la estación de metro de Stratford. Cambié el plástico protector del teléfono que ya estaba muy rayado, le puse uno extra resistente que me sirve para manipularlo en los jardines. Busqué laptops y netbooks de segunda mano, encontré una a 80 libras, la próxima voy con mi laptop a ver si me la cambian y me hacen descuento. Esta compu está buena para escribir, pero no puedo conectarme a internet.

Me había llevado el mate y unas galles, así que fui al parque West Ham que está a 10 minutos de la casa. Está muy lindo, es amplio y verde, algunas elevaciones de pasto y mucho espacio plano para practicar deporte. Vi fútbol, tenis, bádminton, softball, trote y fitness. Yo me instalé en un banco a preparar el mate y rápidamente me mudé a un árbol. En el banco estaba incómodo y me estaba empezando a pegar el sol, ya tuve suficiente calor en la nuca ayer. Fue un momento muy agradable entre mate, el libro y algunos chats por WhatsApp. Estoy leyendo ‘Los años de peregrinación del chico sin color’, de Haruki Murakami. Este libro me lo regalaron Fermín y sus amigos Lalo y Nico (o sólo ellos) en Valeria del Mar este año para mi cumpleaños. Me dijo Patricio, mi asesor de libros, que este es el más bajón de Murakami pero que es bueno. Por lo que respecta hasta la página 80 tiene razón. Lo bueno que tiene son los razonamientos de los personajes, abordados desde esa perspectiva que sólo se encuentra en países como Japón. Lo estoy disfrutando, gracias chicos.
 Luego de un rato de estar embebido en el libro levanté la vista y vi un parque enorme con gente de todos los colores jugando o charlando. Escuché al menos 3 idiomas distintos pasando detrás de mío y pensé, ahora estoy en Londres, estoy viviendo en Londres y esta es una salida de fin de semana, no estoy recorriendo parques recomendados en una guía o por un turista experimentado. Estoy tomando mate en el parque cerca de mi casa. Vivir en mi casa en el país donde nací no es distinto o más “real” que vivir en Londres. Mi casa no es el único lugar al que pertenezco, es donde empecé. Podría haber vivido ahí toda mi vida, o hacer esto y ambas son válidas. Quiero decir que no veo esta experiencia como una extensión de mi vida en La Plata, no es un ‘voy y vuelvo’. Una vez Ayelén Ruiz publicó en su muro de Facebook mientras vivía en Brasil, creo que en Pipa, que ella estaba viviendo, no acá o allá, sino ahora, hoy, no importa dónde, vivir es vivir.
Después intercambiamos unos mensajes con Patricio, extraño las charlas largas con mates lavados que terminaban cualquier lado. En Hawaii tuve alguien con quien hablar así, a ver dónde encuentro el próximo. Me fui del parque escuchando música y con el mate en la mano, terminé el termo a dos cuadras de casa. Una vez en la casa me comentan que hay un problema. Mañana, 10 de agosto, es la fecha en la que me cambio de habitación, me mudo a la de 4 personas que es más barata (así había arreglado con Opu el primer día), pero, la persona que se iba a ir para dejarme la cama no se puede ir, tuvo un problema, y se tiene que quedar otro mes más. Entonces, mañana vamos a poner un colchón en el piso para él (vamos a tener que hacer un tetris para poder caminar), y Opu nos va a dar 30 libras a cada uno a modo de descuento por las molestias. Veremos cómo funciona, ahora mi bici va a dormir en el living, que ya es chico, para mí más cómodo, y me dicen que hace un tiempo hasta hubo dos, que no me preocupe. De todas formas, el martes voy a una cena en Islington, cerca de donde trabajo, que organiza la página SpeedFlatmating. Es para contactar directamente con gente de la zona que ofrece y demanda habitación. Me quiero mudar lo antes posible. Cuando me mude cerca del trabajo voy a haber ganado una hora y media por día y ahorrado bastante energía que hoy uso en la bici. Esto me facilita ir a Aikido.

Bueno, listo eso. Me hice doble ración de fideos. Comí una y dejé la otra en un tupper para mañana. Vuelvo a la habitación por última vez. Mañana cama nueva.




10/8 – lunes – ¿Mudanza?

Este 10 es el día en que me cambiaba de habitación a la de 4 personas. Había dejado todo listo la noche del 9 y ya de mañana me fui a trabajar. Lindo día, un poco de lluvia, hicimos sólo dos jardines y soplamos uno frontal. En el segundo me volvió a tocar cortar el pasto. Lo hice bien hasta el último cuarto, no pude hacer que me queden derechas las líneas y se nos acabó el tiempo. La lección fue hacerlo una o dos veces y que queden rectas. La próxima mejor. Esto me recordó a las clases de Karate en mi Dojo, a mí me gusta que la técnica se repita, si le sale mal el ejercicio al alumno, que no se enrosque en un movimiento 5 minutos, que repita el ejercicio, y cada vez que lo haga que le salga mejor ese movimiento. Esa casa, la segunda es enorme y tiene un jardín espectacular. Hay foto.
Volviendo merendé en el parque Victoria, linda esta costumbre.

Cuando llegué a la casa me encontré con un drama nuevo, drama que frustró mis planes de ir al Dojo a las 7pm porque me quedé a esperar a Opu. Ahora los 3 que están en la habitación de 4 no quieren que haya 5 personas, así que este señor me está buscando un lugar. Estuvo llamando a sus conocidos a ver dónde me ubica. Me iba a ofrecer dormir en el living y me daba 100 libras. Esta noche me iba a mudar, lo que es un problema para los chicos que estaban esperando quedarse solos en la habitación. Dormiré una noche más en mi cama. Mañana debería irme. Opciones: a) que convensan al flaco que se iba a ir de que se vaya, b) que Opu me ubique con uno de sus amigos, c) que me responda el anfitrión de coachfurfing al que le escribí hoy, d) que me vaya a un hostel un poco más caro, pero seguro que me quedo hasta el final. Esto se soluciona mañana.

Mañana la operan de la columna a Kelly, la novia de Geoff, así que no trabajamos, me viene muy bien para terminar la mudanza. Y el miércoles empezamos más tarde, a las 10. Y ya se va acercando el reencuentro con Álvaro, me estoy entusiasmando. Estuve mandando mails, Igarashi Sensei está contento de que nos vamos a ver en Finlandia y me dijo que la familia Yutani va a asistir, ellos son el matrimonio al que le gustó el mate, que lo tomamos en su terraza. Masaru, el marido, es el japonés alto que me enseñó a caer cuando estuve allá. También me dijo Igarashi que puedo participar en el seminario de los 20 años de Moscow Aikikai y me pasó un correo para que me comunique. Ya tengo el pasaje a Finlandia, así que en cuanto me confirmen los detalles del seminario de Rusia resuelvo como voy. 

Ahora, aprovechando que no madrugo, me voy a poner a corregir un Pereyra paper. Es gracioso que hasta puse en mi CV que traduzco textos biológicos. Llevo al menos 4 años haciendo esto esporádicamente.